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El DNA nos aleja de los neandertales

Carles Lalueza 26/04/00

Biomedia (Barcelona). La revista Nature (2000; 404: 453-454) ha publicado un estudio dirigido por Igor V. Ovchinnikov y William Goodwin, de la Universidad de Glasgow (Reino Unido), que describe la recuperación de un fragmento de material genético (DNA) del niño neandertal de la cueva de Mezmaiskaya (norte del Cáucaso, Rusia). El resto fósil data de unos 29 000 años atrás. Esta es la segunda vez que se consigue recuperar DNA de un neandertal (logro científico que hubiera sido impensable hace tan sólo 15 años), mediante un sofisticado conjunto de técnicas de genética molecular.

El primer estudio sobre DNA de neandertales fue llevado a cabo por el grupo de Svante Pääbo en 1997 (Proceedings of the National Academy of Sciences 1999; 96: 5581-5585), a partir de los restos de la cueva Feldhofer (en el valle de Neander, Alemania). Este estudio pionero se basó en el neandertal descubierto en 1856, que dio nombre a todo este grupo de homínidos.

Los resultados de este nuevo trabajo son de un gran interés porque no sólo confirman que los neandertales representan un linaje evolutivo genéticamente diferenciado del nuestro, sino que además proporcionan una clave para entender la variabilidad genética existente dentro de esta especie extinguida, la más próxima a la nuestra. La secuencia de DNA del neandertal de Mezmaiskaya, igual que la del neandertal de Feldhofer, es radicalmente diferente de la de cualquier humano actual. Pero, además, las secuencias de los dos neandertales difieren entre sí en 12 mutaciones (3,48% de la longitud de la secuencia recuperada), lo cual indica que dentro de los propios neandertales existía una cierta heterogeneidad genética. Esto no es extraño si consideramos el rango de dispersión geográfica de éstos (Feldhofer y Mezmaiskaya se hallan a unos 2500 km de distancia) y posibles diferencias temporales (la datación de Feldhofer es incierta). Aun así, ambas secuencias de DNA son más parecidas entre sí que cada una de ellas con cualquier secuencia humana moderna, incluyendo las europeas, región en que vivieron los neandertales.

El destino de los neandertales es el centro de uno de los debates antropológicos más acalorados y contenciosos, que se inscribe en el debate sobre el origen de nuestra propia especie. Los científicos que defienden la denominada hipótesis del reemplazamiento (o "fuera de África") sostienen que todas las poblaciones humanas actuales derivan de una única población que habría existido en África hace entre 200 000 y 100 000 años, y que posteriormente se habría dispersado por todo el Viejo Mundo, reemplazando a las poblaciones arcaicas locales con poca o ninguna mezcla génica con ellas. Según los defensores de la hipótesis multirregional, las poblaciones arcaicas habrían evolucionado simultáneamente en los diferentes continentes (Asia, Europa y África) y habrían dado lugar a las poblaciones actuales; como estas poblaciones se hallaban separadas por grandes distancias y sometidas a condiciones ambientales muy diferentes, se habrían producido variaciones morfológicas características de cada una de ellas que se podrían trazar hacia el pasado en una línea continua, hasta hace al menos un millón de años.

El debate sobre el origen de los humanos modernos es importante porque influye en la visión que podamos tener de la diversidad de las poblaciones humanas contemporáneas. Si la hipótesis del reemplazamiento es cierta, las diferencias genéticas entre los humanos serían irrelevantes y constituirían el resultado de cambios ocurridos en las últimas decenas de miles de años. Si, por el contrario, el modelo multirregional es correcto, las diferencias genéticas entre los humanos serían profundas y corresponderían a cambios ocurridos durante quizás un millón de años.

Los neandertales son un grupo de homínidos que vivieron en Europa y el oeste de Asia hace entre unos 230 000 y 30 000 años, y cuyo físico característico, tan diferente del nuestro, se ha interpretado como el resultado de la adaptación a las condiciones glaciales de Europa en aquel período. Los primeros restos de los humanos modernos, con un aspecto parecido al nuestro, como los conocidos fósiles de Cro Magnon, aparecen en Europa hace 40 000 años, asociados a una nueva tecnología lítica (es decir, del trabajo de la piedra), la del paleolítico superior, más avanzada que las anteriores. Después de unos 10 000 años de aparente coexistencia con los humanos modernos, los últimos neandertales desaparecen del registro fósil europeo.

Si la hipótesis multirregional fuera correcta, los neandertales serían los antecesores de los europeos actuales, y sus secuencias de DNA deberían ser similares. Sin embargo, las dos secuencias de neandertal recuperadas hasta el presente, Mezmaiskaya y Feldhofer, cuentan una historia diferente y sugieren que el linaje que dio lugar a los neandertales divergió del linaje de los humanos modernos mucho antes de que apareciera nuestra especie. Dicho de otro modo, los neandertales no serían nuestros antepasados directos, sino algo así como unos primos lejanos. - Carles Lalueza Fox es doctor en biología y profesor asociado de la Universidad de Barcelona

 

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