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| Portada | Archivo | Búsqueda | Agenda | Enlaces | Créditos | Suscripciones Cromosoma Y: vertedero de DNA
Biomedia (Barcelona). Un estudio publicado
recientemente en Nature (2000; 404 [6776]: 23 de marzo)
pone en duda que la pérdida selectiva de genes sea una de las diversas causas
que expliquen por qué el cromosoma Y es un cromosoma "degenerado". Es
decir, que la mayor parte de su DNA no tiene sentido, que está formado por
secuencias que no codifican para proteínas, por lo que se las conoce con el
nombre de junk DNA ("DNA
basura"). Resultados de este tipo también habían sido sugeridos en
trabajos llevados a cabo con la mosca Drosophila
melanogaster. De hecho, las moscas Drosophila
comparten el mismo sistema de determinación del sexo con la especie humana, los
primates o los roedores: una pareja de cromosomas sexuales (X e Y) distintos en
hembras y machos. En la mayor parte de estos grupos, el cromosoma X es un
cromosoma funcional, a diferencia del cromosoma Y. Entonces, ¿qué mecanismos evolutivos han
convertido el cromosoma Y en un "vertedero" de DNA? Parece claro que
la divergencia entre los dos cromosomas sexuales fue debida a la supresión de
la recombinación entre sus respectivos predecesores. Sin embargo, no se ha
podido determinar con seguridad por qué se perdió la recombinación entre estos
dos cromosomas, durante el largo tiempo que ha durado el sistema de
determinación del sexo mediante cromosomas. Los autores del estudio han trabajado con una
especie en la que la determinación cromosómica del sexo es relativamente
reciente: Silene latifolia, una
planta cariofilácea (de la familia de los claveles). Esta planta evolucionó a
partir de un ancestro hermafrodita que vivió hace entre 10 y 20 millones de
años. Al analizar un determinado gen de la planta en los dos cromosomas
sexuales, los autores han encontrado 20 veces más variable el gen en el
cromosoma X que en el Y; un claro signo de pérdida de información de este
último. Esta pérdida no se puede explicar en un período de tiempo tan breve
(inferior a los 10 o 20 millones de años) si sólo se considera la desaparición
selectiva o algún otro proceso evolutivo descrito hasta el momento. Entre estos
procesos se encuentran la selección sexual y el efecto de cuello de botella
(caso en que la población de la especie disminuye hasta números muy bajos de
individuos y, en consecuencia, el azar desempeña un importante papel). Por
tanto, habría que introducir una nueva fuerza evolutiva para explicar la
pérdida de genes (DNA codificante) y la consecuente acumulación de DNA sin
sentido. - Marta Vigo es licenciada en
biología |
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