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Los genes de cultivos genéticamente modificados pueden no extenderse

Maria Roura 05/04/00

Biomedia (Barcelona). En su última edición (25 de marzo 2000), la revista The New Scientist publica un estudio sobre la diseminación de genes de plantas genéticamente modificadas. El estudio toma como punto de partida uno de los miedos más generalizados contra este tipo de organismos: la posibilidad de que los genes introducidos en las plantas puedan ser transmitidos a las bacterias que los animales tienen en su intestino. Un caso concreto sería el desarrollo de resistencias tras la introducción de un gen que proporciona resistencia a un antibiótico. En este supuesto, las bacterias patógenas tendrían cada vez un tratamiento más difícil.

Para investigar la posibilidad de que algunas bacterias puedan incorporar genes transferidos, John Heritage y su equipo de investigadores de la Universidad de Leeds (Reino Unido) han estudiado un gen marcador resistente al antibiótico ampicilina, llamado gen bla, de una variedad comercial de maíz modificado genéticamente. Este maíz, desarrollado por la compañía suiza Ciba-Geigy (fusionada posteriormente con Sandoz para formar el grupo Novartis), produce una proteína de defensa contra el taladro del tabaco, la plaga más dañina del maíz. El gen no se activa en la planta, pero la duda reside conocer si la flora bacteriana de los animales puede adquirirlo y activarlo cuando lo ingieren en los piensos.

Los resultados preliminares de esta investigación, que se ha llevado a cabo con financiación pública, se han presentado en la Sociedad Británica de Investigación Animal de Scarborough y apuntan a que no existen indicios de que las bacterias adquieran y activen el gen marcador que confiere al maíz modificado genéticamente resistencia al antibiótico ampicilina. En sus investigaciones, John Heritage buscó si en la flora bacteriana de pollos se detectaba el gen marcador y si estaba activado, después de que estos animales hubieran sido alimentados durante cinco días con el maíz genéticamente modificado.

En investigaciones paralelas que consiguieron introducir este gen mediante un plásmido (PUC18) en el genoma bacteriano, tampoco se observó anomalía alguna en la flora bacteriana de las muestras tomadas.

Según Derek Burk (ex presidente del Comité de Científicos británico y quien recomendó a la Comisión Europea  el rechazo de este tipo de maíz), el riesgo es mucho menor del que se creía en un primer momento. Por otra parte, a finales de marzo el Tribunal de Justicia Europeo sentenció contra Francia en el caso del maíz modificado genéticamente: "Francia no tenía derecho, en 1998, a suspender la aprobación de tres variedades de maíz genéticamente modificado, aprobación ya autorizada en el ámbito europeo". Originalmente, Francia presentó una solicitud para la aprobación europea sobre el maíz genéticamente modificado, pero una vez ésta había sido garantizada, el Gobierno declinó dar el visto bueno y pasó la resolución al Tribunal de Justicia Europeo. Este caso tiene repercusiones para futuras autorizaciones de cultivos de productos genéticamente modificados en Europa y ha involucrado al Gobierno francés, a grandes compañías biotecnológicas, a la organización no gubernamental Greenpeace y a la Comisión Europea. El Tribunal de Justicia Europeo apuntó, sin embargo, que "en ciertas circunstancias, un Estado miembro podría rechazar la aprobación final de cultivos modificados genéticamente en el mercado, si se publicaban nuevos estudios que demostraran  riesgos para la salud". - Maria Roura es licenciada en periodismo y biología

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