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| Mar Mediavilla | 03/05/00 |
Biomedia (Barcelona). Salud y trabajo son dos términos que
no siempre van unidos. Las enfermedades relacionadas con el trabajo se deben a
la acción conjunta de múltiples factores causales. La prevención de riesgos
laborales sigue siendo una asignatura pendiente. "En los próximos años, en
cualquier momento, pueden introducirse nuevos elementos con la aparición de
nuevos riesgos en el lugar de trabajo". ¿Cuándo se comenzó a emplear el término
"enfermedad laboral"? Los
efectos perjudiciales de las malas condiciones de trabajo sobre la salud son
conocidos desde la antigüedad. Pensadores de la Grecia clásica hacían
descripciones de enfermedades relacionadas con el trabajo, como el saturnismo o
intoxicación por plomo (Hipócrates, Morbus
vulgaris) y afirmaban que "las artes mecánicas (...) lesionan los
cuerpos de los que trabajan en ellas (...). Esta degeneración física ocasiona
también una deterioración del espíritu" (Jenofonte, Economicus). El tratado De
morbis artificum diatriba, escrito por Bernardino Ramazzini en 1700, se
considera el primer repertorio exhaustivo de enfermedades laborales. Ramazzini,
además de describir detalladamente las enfermedades que afectaban a los
artesanos de su época (y muchas de estas descripciones continúan en la
actualidad), apuntaba en sus observaciones cierto sentido preventivo y
reivindicaba el desarrollo de la legislación como elemento clave para la
protección de los trabajadores. También es interesante recordar el consejo que
daba a los médicos: “Cuando un médico visita la casa de un trabajador (....)
debe tomar tiempo para su examen y a las preguntas recomendadas por Hipócrates
añadirá una más: ¿cuál es su ocupación?”. Sin
embargo, no será hasta el siglo XX cuando se desarrollen plenamente la
protección social, la legislación, las instituciones y las disciplinas
científicas relacionadas con la protección del trabajador y la prevención de
riesgos laborales. ¿Existe algún estudio que indique qué
tanto por ciento de la población trabajadora se ve afectada por alguna
enfermedad laboral, leve o grave? En
principio, todas las enfermedades laborales reconocidas como enfermedades
profesionales en nuestra legislación deben ser declaradas a las autoridades
laborales y quedar registradas en las estadísticas oficiales de accidentes de
trabajo y enfermedades profesionales. Si este sistema funcionara adecuadamente,
tendríamos información actualizada sobre las enfermedades profesionales que
afectan a los trabajadores. Aunque conviene señalar que el concepto de
enfermedad profesional es mucho más restringido que el de enfermedad laboral, ya
que muchas alteraciones de la salud relacionadas con el trabajo que pueden
afectar a los trabajadores no se consideran enfermedades profesionales en la
normativa (por ejemplo, los problemas derivados del estrés laboral). Sin
embargo, todos los especialistas señalan que, en España, se declaran muchas
menos enfermedades profesionales de las que en realidad hay, con lo que el
origen laboral de la gran mayoría de ellas queda oculto; esta es la razón por
la que resulta difícil hacer estimaciones de su impacto. Éste es un problema
grave, pues es necesario un funcionamiento adecuado de los sistemas de
información y vigilancia para desarrollar los programas de prevención
pertinentes. Algunos autores han estimado el número de enfermedades laborales
sobre la base de extrapolaciones más o menos indirectas. En el último informe
de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (SESPAS,
Informe 1999), se señalaba que hasta un 20% de las bajas laborales por
enfermedades comunes podrían ser realmente enfermedades relacionadas con el
trabajo. ¿Son más frecuentes las enfermedades en
algún sector concreto: agricultura, industria, servicios..? La
ausencia de datos fiables dificulta precisamente la evaluación del problema por
sectores; tanto como el estudio de su evolución, el conocimiento de la
efectividad de los programas o las acciones preventivas que podrían ponerse en
marcha. Los distintos sectores presentan problemas diferentes y también
comunes. En agricultura e industria todavía predominan muchos de los riesgos
más clásicos (como la exposición a tóxicos o el ruido), mientras que en el
sector servicios, en el que actualmente se encuentra la mayoría de
trabajadores, predominan los riesgos relacionados con la organización del
trabajo, tales como las demandas físicas y psíquicas de la actividad o el grado
de control del trabajador sobre dichas demandas. Dentro de cada sector, ¿cuáles son las
profesiones en las que existe un mayor porcentaje de enfermedades? Es
difícil señalar las ocupaciones más afectadas. Sí podemos señalar algunos de
los riesgos laborales predominantes y que con mayor frecuencia causan
enfermedad en los trabajadores: por ejemplo, la carga física en el trabajo
(incluyendo sobreesfuerzos, problemas posturales, movimientos repetidos, etc.)
posiblemente se cobre hoy en día el mayor número de bajas laborales y secuelas
en los trabajadores afectados. Por otra parte, el estrés laboral, cuyas
consecuencias sobre el rendimiento, la seguridad y la salud de los trabajadores
son bien conocidas, es otro problema generalizado y directamente derivado de
las formas predominantes de organizar el trabajo y las tareas. En algunos
casos, las condiciones de trabajo son tan deficientes que se manifiestan en
forma de brotes con efectos muy graves, como la intoxicación y muerte de seis
trabajadores de la industria textil ocurrido hace algunos años en Alicante, o
el caso más reciente de la “parálisis del calzado”, que afectó también a varias
mujeres trabajadoras de este sector. ¿Qué papel desempeña el entorno donde
se desarrolla el trabajo a la hora de sufrir una enfermedad? No
podemos explicar las enfermedades basándonos en causas únicas. Las principales
enfermedades que afectan actualmente a la población no son específicas y se
deben a la acción conjunta de múltiples factores causales. Las condiciones de
trabajo son un elemento más dentro de la complicada trama de interacciones
entre factores genéticos, ambientales y sociales que determinan los estados de
salud y enfermedad en los individuos y en la población. Sin embargo, las
condiciones de trabajo son precisamente los factores sobre los que resulta más
fácil intervenir. En muchas ocasiones, se conocen los riesgos, se conocen las
estrategias para eliminarlos y existe también la tecnología necesaria para
actuar. Por definición, todos los accidentes y enfermedades laborales se pueden
prevenir, ya que las causas últimas de que ocurran se encuentran en el entorno
de trabajo, un entorno que se puede modificar y en el que la normativa exige
condiciones seguras para los trabajadores. ¿Los reconocimientos médicos de empresa
son suficientes para detectar enfermedades laborales? Si
estos reconocimientos médicos se basan en un conocimiento estricto de las
condiciones de trabajo y de los potenciales riesgos en los puestos de trabajo, y
los exámenes y pruebas del reconocimiento se orientan específicamente a
identificar los problemas relacionados con dichas condiciones… En estos casos,
los reconocimientos médicos pueden servir para diagnosticar enfermedades
relacionadas con el trabajo en fases muy iniciales y, en consecuencia, aplicar
el tratamiento más adecuado al trabajador afectado. Dichos reconocimientos
deberían servir también para investigar automáticamente el puesto de trabajo
“enfermo” (es decir, el que ha “enfermado” al trabajador) y corregir las
condiciones que han originado el problema de salud en ese puesto. ¿Los controles de salud y seguridad en
el trabajo, en España, de qué organismo dependen? ¿Se llevan a cabo con rigor? En
España, la Inspección de Trabajo, dependiente del Ministerio de Trabajo y
Seguridad Social, es el organismo encargado de velar por el cumplimiento de la
normativa laboral, que incluye la prevención de riesgos laborales y todas las
normas de seguridad y salud en el trabajo. La normativa actual exige al empresario
la evaluación de los riesgos en el trabajo y el desarrollo de las acciones
preventivas necesarias en la empresa, todo ello en un marco de organización y
gestión de la prevención, dentro y fuera de la empresa, totalmente renovado y
mucho más racional que el modelo anterior. La Inspección de Trabajo hace su
papel, visitando las empresas y sancionando las infracciones, al parecer
bastante mejor que antes, aunque todavía con muchos menos recursos de los
necesarios. Sin embargo esto no es suficiente. La prevención de riesgos
laborales requiere en nuestro país un cambio profundo en la cultura
empresarial, que debería integrar la protección de la salud y la seguridad de
los trabajadores como un elemento más en la producción. La Administración debe
velar con todos sus medios para que este cambio se produzca y, mientras tanto,
seguir penalizando a los infractores que, desgraciadamente, siguen siendo la
mayoría. De cara al próximo milenio, ¿se han
realizado estudios sobre las enfermedades laborales que serán más frecuentes? Los
tipos de trabajo, las formas de organizar el trabajo, los tipos de tareas, han
sufrido importantes cambios en las últimas décadas y van a seguir cambiando de
forma rápida. La introducción de nuevas tecnologías, muy especialmente en el campo
de la informática, ha modificado sustancialmente las tareas y el diseño de
muchos puestos de trabajo. La utilización masiva de microordenadores, que en
pocos años han pasado a ser herramientas imprescindibles en muchos puestos de
trabajo, ha puesto de manifiesto la velocidad con la que se pueden implantar
cambios sustanciales en las condiciones de trabajo sin una evaluación adecuada
de las repercusiones en la salud y el bienestar de los trabajadores. Por
ejemplo, durante los años ochenta en Estados Unidos se informó de varios casos
de abortos y otros problemas del embarazo en trabajadoras que manejaban
pantallas de visualización de datos (PVD). Aunque no se confirmó la existencia
de un riesgo en dicho sentido, se pusieron de manifiesto diferentes riesgos
relacionados con el uso de PVD, tales como la exposición a radiaciones, los
problemas posturales o la carga psíquica, que en parte se han corregido en los
nuevos equipos y con la normativa europea que establece las condiciones que
deben cumplir estos puestos de trabajo. En los próximos años, en cualquier
momento se pueden introducir nuevos elementos en el lugar de trabajo porque
aparezcan nuevos riesgos. En este sentido, todo parece apuntar a que los
riesgos derivados de la organización del trabajo (estrés laboral) van a seguir
aumentando. ¿En España, comparando con el resto de
Europa o Estados Unidos, se realizan suficientes campañas sobre riesgos
laborales? Si
fueran suficientes, no exhibiríamos unas cifras de accidentes de trabajo y
otros problemas de salud en los trabajadores tan desvergonzadamente elevadas,
en comparación con otros países de nuestro entorno. Por “campañas” no debemos
entender sólo campañas informativas. La prevención de riesgos laborales y la
protección y promoción de la salud de los trabajadores requiere un abordaje
social (un mercado laboral digno, un papel más activo de la Administración por
la prevención, un cambio de actitud por parte de los empresarios, una mayor
concienciación de los trabajadores) tanto como las acciones en el ámbito de los
lugares de trabajo (desarrollo de los planes preventivos adecuados e
implantación de todas las medidas técnicas, organizativas y formativas
necesarias). Todavía queda mucho camino por andar, en este sentido. Usted participó en el libro Salud laboral. Conceptos y técnicas de
prevención de riesgos laborales (1997). ¿Han actualizado ese trabajo? Este
mismo año saldrá la segunda edición del libro, totalmente revisada y con nuevos
capítulos. Se trata de una obra en la que los editores (Fernando G. Benavides,
Carlos Ruiz y yo misma) hemos intentado cubrir una parcela vacante en este tipo
de publicaciones: aplicar los principios de la prevención en salud pública al
ámbito de la salud laboral. Pensamos que no existen diferencias, aunque los
riesgos y las estrategias pueden ser algo diferentes. Pero desde la salud
pública se vienen desarrollando desde hace mucho tiempo fundamentos y
aplicaciones de la prevención al campo de la salud, y estos conocimientos son
perfectamente válidos en salud laboral. Cada capítulo ha sido encargado a uno o
más especialistas del tema (técnicos de prevención, juristas, ingenieros,
sanitarios, etc.), de manera que se garantiza una presentación actualizada y
rigurosa de todos los contenidos del libro. - Mar Mediavilla es licenciada en periodismo