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Dos residuos de aminoácidos situados en la superficie de una proteína determinan su resistencia a temperaturas elevadas

10/05/00

Biomedia (Barcelona). Un grupo de investigadores dirigido por Franz Schmid, de la Universidad de Bayreuth en Alemania, ha estudiado qué particularidades presentan los organismos termófilos (afines al calor) para poder vivir a temperaturas elevadas, de más de 50ºC. A estas temperaturas la mayoría de las proteínas se desnaturalizan, es decir, pierden su estructura tridimensional y, con ella, su funcionalidad. En cambio, las proteínas de los termófilos son muy estables y resisten el calor. Esta investigación, publicada en la revista Nature Structural Biology (2000; 1 de mayo: 380-383), ha concluido que la mayor estabilidad de la versión termofílica de una determinada proteína viene dada por dos residuos de aminoácidos situados en su superficie. Esta hipótesis se comprobó introduciendo los dos aminoácidos identificados en una proteína mesofílica (de un organismo que crece sólo a temperaturas moderadas). Esta proteína se volvió resistente a las altas temperaturas.

Los termófilos son un subgrupo de los extremófilos, organismos que se caracterizan por resistir en condiciones extremas. Los extremófilos son muy valiosos en biotecnología puesto que de ellos se pueden obtener proteínas muy estables de gran valor tecnológico, como las que han permitido el desarrollo de la técnica de la PCR (reacción en cadena de la polimerasa), técnica que permite la multiplicación de copias de cadenas de DNA.

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