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| Portada | Archivo | Búsqueda | Agenda | Enlaces | Créditos | Suscripciones Tres generaciones de ratones transgénicos
Biomedia
(Barcelona). Los ratones están entre los animales
más utilizados como modelos de experimentación en los estudios científicos. En
los últimos años se ha ido variando la selección de ratones de laboratorio,
hasta el punto que ha incrementado el uso de las modalidades transgénicas en un
gran número de campos de investigación. Los ratones transgénicos son ratones a
los que se ha modificado su genoma para conseguir una determinada
característica de la que carecen los ratones “normales” (a los que no se ha
modificado su información genética). Entre las características más pretendidas
por los investigadores está la eliminación de un gen. Un ratón que carece de un
gen determinado en todas sus células, y por tanto de la proteína codificada por
ese gen, es lo que se llama un ratón knock
out para ese gen. Para conseguir este tipo de ratones son
precisos varios pasos en los que se requiere la aplicación de conocimientos de
distintos campos de la biología, desde la biología molecular hasta técnicas de
cultivos celulares y, por supuesto, cruzamientos de ratones. El tiempo
necesario para obtener un animal knock
out es variable, porque el factor suerte está presente en varios niveles.
Cuando se empezó a utilizar esta técnica se hablaba de dos años para conseguir
un ratón knock out, y, aunque ahora
el tiempo se ha reducido, es difícil precisar el período necesario para
conseguirlos. No es difícil imaginar que este tipo de
animales son una herramienta muy útil para averiguar la función in vivo de esa proteína (ya sea para
estudiar cualquier fenómeno fisiológico o cualquier respuesta farmacológica),
ya que se pueden estudiar las consecuencias que supone su carencia para el
animal. Actualmente los ratones knock out
son una de las herramientas más potentes para estudiar la caraterización
funcional de las proteínas de las que se conoce su gen, es por esta razón, por
la que su empleo se ha generalizado muchísimo en múltiples campos de
investigación. Pero como todas las técnicas
experimentales también tiene sus limitaciones. Puesto que los ratones carecen
de la proteína desde un inicio es fácil que el organismo, durante su
desarrollo, se “defienda” de esa carencia y actúe generando mecanismos de compensación,
es decir, mecanismos que ayuden a compensar la falta de esa proteína
adquiriendo, en mayor o menor grado, su función. Evidentemente, estos fenómenos
compensatorios pueden producir un enmascaramiento de los efectos de la
supresión del gen y, por tanto, conducir a una errónea interpretación de los
resultados. Para evitar estos mecanismos de
compensación, la tendencia actual se dirige hacia la producción de ratones knock out inductibles, esto es, ratones
en los que la supresión del gen está asociada a un estímulo externo como puede
ser la administración de un fármaco. De este modo, el investigador puede
inducir la carencia de la proteína cuando el animal está ya completamente
desarrollado y, por tanto, se reduce al mínimo la posibilidad de aparición de
fenómenos compensatorios. Además, con esta segunda generación de ratones knock out se abren dos posibilidades. El
knock out de todo el organismo (como
los tradicionales) o el knock out
constitutivo, es decir, aquel en el que mediante el estímulo externo sólo se
induce la eliminación del gen en un determinado grupo celular. Así se consigue
estudiar la función específica del gen en un sistema determinado y se evitan
efectos secundarios indeseables. Estos knock out inductibles y constitutivos son ya una realidad, y aunque
su empleo todavía es menor que el de los knock
out tradicionales, sin duda, son el futuro de los modelos animales de
experimentación. - Gemma López es
licenciada en bioquímica Más
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