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| Portada | Archivo | Búsqueda | Agenda | Enlaces | Créditos | Suscripciones La determinación de la estructura de proteínas en la era genómica
Biomedia
(Barcelona). La historia recogerá que en
junio del año 2000, con la presentación del primer borrador del genoma humano
se abrió la era genómica*. Toda la prensa ha enfatizado la
relevancia de este logro, lo que enmascara el hecho de que, en realidad, la
secuenciación del genoma humano per se
tiene un limitado impacto científico. La verdadera transcendencia del proyecto
genoma vendrá del procesado de la ingente cantidad de información obtenida. El
salto cuantitativo en nuestra capacidad de comprensión del ser humano se
producirá cuando se caractericen los genes y se determinen las estructuras
primarias y terciarias de las proteínas por ellos codificadas. La localización de genes*, regiones intrónicas* (sin significado) y exónicas* (con significado) en la secuencia del DNA* es una tarea titánica, pero sin duda más
sencilla que trasladar la información lineal de la secuencia génica en
información estructural (tridimensional) de las proteínas*. Sabemos que la estructura tridimensional de
una proteína está codificada en su secuencia de aminoácidos*, pero después de décadas hemos sido
incapaces de descifrar este código. Es decir, no podemos, por simple inspección
de la secuencia polipeptídica*, determinar
la estructura, función y pautas de interacción de una proteína. No somos
capaces, por lo tanto, de diseñar pautas para la modulación de las posibles
actividades anómalas de una proteína, lo que limita enormemente nuestra
capacidad de diseñar nuevos fármacos. Ante la dificultad de descifrar la
segunda parte del código genético* (la que
traslada secuencia en estructura tridimensional*),
la genómica estructural está
adoptando dos estrategias paralelas. Por un lado se están potenciando
iniciativas para la obtención masiva de estructuras tridimensionales por
técnicas de difracción de rayos X y resonancia magnético-nuclear de muy alto
campo. Por otro lado, la bioinformática* está perfeccionado técnicas teóricas que
permitan obtener aproximaciones razonables a la estructura tridimensional de
las proteínas a partir de su secuencia. Estos modelos tridimensionales
teóricos, aun no siendo totalmente correctos, pueden representar herramientas
útiles en áreas como la del desarrollo farmacéutico, donde la propia dinámica
de la investigación hace imposible asumir el tiempo necesario para la
resolución experimental de una estructura. Las técnicas bioinformáticas de predicción de estructuras se basan en dos
aproximaciones diferentes, pero complementarias. Los métodos físicos y los métodos
estadísticos. Los primeros aplican las leyes básicas de la fisicoquímica
para predecir trayectorias de plegamiento de las proteínas. El método físico
más potente es, sin duda, la dinámica molecular, una técnica basada en una
aplicación rigurosa de las leyes de la mecánica newtoniana, que tiene la
capacidad teórica de predecir el plegamiento de las proteínas basándose en
primeros principios. Desgraciadamente, en la práctica, el método está limitado
por la necesidad de representar simultáneamente movimientos de escalas
temporales muy diversas (desde 10-12 hasta 102 segundos).
Esto complica su uso en el estudio de trayectorias largas como las necesarias
para representar el plegamiento de proteínas. Los trabajos más sofisticados
publicados hasta la fecha presentan trayectorias que cubren solo la primera
milésima del proceso de plegamiento. Este período es reducido, pero aún así mil
veces mayor que el que se podía estudiar hace solo tres años. Este aumento en
la capacidad de simulación, y el hecho que el plegamiento ab initio de proteínas sea considerado como el reto de la futura
generación de superordenadores, hace ser optimista sobre el futuro de estas
metodologías de cálculo riguroso masivo. Las técnicas estadísticas están basadas
en la observación empírica de que secuencias polipeptídicas similares adoptan
estructuras tridimensionales muy simulares. Así, analizando las bases de datos
de estructuras se pueden extraer reglas que permiten obtener una primera
aproximación a la estructura tridimensional a partir de la secuencia. Por
ejemplo, si conocemos las estructuras tridimensionales de un enzima en una
serie de simios se podrá inferir con cierta confianza cuál será la estructura
del enzima en humanos. Si tras el análisis de las bases de datos tridimensionales
de proteínas se constata que un determinado residuo se encuentra casi siempre
en una hélice* a, es muy probable que también sea el caso en la proteína
problema. Si tras un análisis de las bases de datos descubrimos que una cierta
secuencia de aminoácidos se encuentra siempre formado un determinado motivo
estructural, es razonable pensar que la presencia de esa misma secuencia en una
proteína problema debe implicar la existencia del correspondiente motivo
estructural. Al emplear una compleja serie de reglas
empíricas se puede llegar a predecir con mucha precisión la estructura de
proteínas homólogas, o bien detalles a menudo importantes de elementos
estructurales. No obstante, las técnicas estadísticas no son tan potentes para
determinar estructuras globales de proteínas que muestran bajos niveles de
homología con las proteínas de estructura conocida. La expansión de las bases
de datos de estructuras tridimensionales de proteínas permitirá, sin duda, aumentar
la precisión y marco de actuación de esta familia de técnicas. Por último, la
combinación de métodos y algoritmos físicos con potenciales estadísticos está
abriendo una nueva frontera en la predicción teórica del plegamiento de las
proteínas. Estas técnicas mixtas, en plena fase de desarrollo, pueden
convertirse en la herramienta final para atacar uno de los problemas más
difíciles, pero a la vez más apasionantes que se vislumbra en el horizonte de
la era genómica. Modesto
Orozco es profesor del departamento de Bioquímica y Biología Molecular, de la
Facultad de Química de la Universidad de Barcelona * Para obtener la definición de
los términos marcados, ver el glosario de Biomedia. |
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