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| Portada | Archivo | Búsqueda | Agenda | Enlaces | Créditos | Suscripciones El mapa del genoma humano en sociedad
Biomedia
(Barcelona). El lunes 26 de junio del 2000 ha sido presentada la esperada
secuencia del genoma humano de forma conjunta entre la investigación pública
(Londres y París) y la privada (Washington). Junto a ellos han estado, como lo
hicieron en el pasado mes de mayo, Clinton y Blair (más información). Este último ha querido hacer
hincapié en el "uso sabio" que se debe dar al camino que acaba de
inciarse. El Proyecto
del Genoma Humano (HUGO) comenzó en 1990; dirigido por James Watson
(descubridor junto con Francis Crick de la estructura en doble hélice del DNA),
un equipo internacional formado por numerosos centros de investigación de
Inglaterra, Alemania, Francia, Japón, Italia, Finlandia o Suecia, pretendió
comprender el genoma humano. En el proceso se definieron claramente dos etapas.
En la primera se pretendía conocer la secuencia del genoma, en la segunda,
comprenderla; conocer la secuencia solamente (noticia ofrecida estos días), no
va a servir de gran cosa, lo importante va a ser comprender qué cuenta la
información genética, la tarea que empieza ahora. Sin
embargo, la investigación pública del genoma se planteó sobre un mapa borrador
en el que se dibujan los hallazgos que se van consiguiendo por el camino. Por
ejemplo, en octubre de 1999 se publicó la secuencia
del cromosoma 22 y en mayo del 2000, el cromosoma
21 (más información). Por otra parte, como se estudian genomas de otros organismos para poden
establecer comparaciones, uno de los hallazgos más sorprendentes ha sido la
similitud que existe con el genoma de otros
seres vivos. Este hecho ofrece la posibilidad de tener modelos
experimentales sobre los que probar explicaciones posibles a fenómenos que
suceden en los humanos (más información). Otra de
las sorpresas ha sido encontrar que la vida puede
funcionar con 300 genes. Estaba
previsto que el proyecto HUGO durara hasta el año 2005, pero en mayo de 1998,
Craig Venter, que era el director del Institute
of Genomic Research (TIGR), se alió con la empresa Perkin Elmers, para
fundar PE Celera Genomics, una empresa
privada que quería poner en marcha un nuevo método para secuenciar el genoma humano,
mucho más rápido: el método en escopeta. Y aceleró los acontecimientos. El
método de Celera consiste en
fragmentar mucho la gran molécula de DNA y secuenciar los fragmentos obtenidos;
en una segunda fase, se trataría de recomponer el puzle con potentes programas
informáticos, para obtener la ristra completa de nucleótidos. Esta compañía se
autoimpuso un plazo (hasta el año 2001), pero el pasado mes de abril informó
que tenía la secuencia completa del genoma humano, si bien sin componer (más información), y que en junio iba a
tener la secuencia completa. Para el trabajo informático de ensamblaje de la
información, uno de los programas que utilizan en Celera fue elaborado y puesto
en la red por dos investigadores de la Universidad
Pompeu Fabra y el Instituto Muncipal de
Investigación Médica (IMIM), Josep
Francesc Abril y Roderic Guigó, este último entrevistado
por Biomedia. A
medida que transcurría el tiempo, ha estado creciendo la rivalidad entre los
dos proyectos; los
científicos oficiales desconfiaban de los métodos empleados por Celera
Genomics, además de acusar reiteradamente a Venter de utilizar datos públicos,
de libre acceso en la red. El acceso a los datos probados no es en absoluto
gratuito: desde Celera se cobran las consultas entre 189 y 150 dólares (entre
25000 y 33000 pesetas). La consideración como científico de Venter subió
cuando, el pasado marzo, dio a conocer el genoma
de la mosca Drosophila, uno de los más complejos obtenidos
hasta el momento. Durante todo este proceso, las acciones de PE Celera Genomics han reflejado el
tira y afloja entre la empresa pública y la privada y, sobre todo, la habilidad
de Venter al utilizar la prensa con fines financieros. La
declaración conjunta del 26 de junio ha aflojado la tensión en el proyecto
público y ha aportado prestigio científico a Celera. En el acto, Venter agradeció
a la ciencia realizada con financiación privada la posibilidad de haber tenido
un supersecuenciador que en un año ha posibilitado obtener la secuencia
fragmentada de un genoma humano casi completo; Francis Collins, líder desde
1993 del proyecto público, hizo hincapié en el libre acceso de todos los
científicos a los datos. De momento, se ha secuenciado el 97% del material
genético humano, y se ha situado en orden el 80% de las tres mil millones de
bases nucleicas. Según se expuso en la presentación del genoma, hacia final de
año se podrá conseguir por Internet la secuencia completa ordenada del genoma
humano. Sin
embargo, la segunda fase del proyecto del genoma humano, la comprensión de la
información, va a ser mucho más larga, Venter (quizá para despistar) dice que
pueden pasar cien años. Pero, en el camino, se irán obteniendo datos que
permitirán aplicar los conociemientos adquiridos. Por una parte, se podrá
diagnosticar, primero; más adelante, paliar
enfermedades por terapia génica. Sin embargo, hay que comprender que la
tarea es ardua y que, en genética humana, hay que distinguir entre enfermedades
monogénicas (en las que interviene un solo gen) y enfermedades poligénicas o
multifactoriales (en las que intervienen muchos genes y el ambiente tienen
también un notable papel) (más información).
Otra de las aplicaciones va a ser la farmacogenética, tanto por la posibilidad
de inserir genes para un determinado producto en animales de laboratorio, como para diseñar
medicamentos personalizados a partir de microchips de DNA (más información en noticia y entrevista en
este mismo Biomedia). Entre
tanto, el uso de las posibilidades que ofrece la comprensión del genoma humano
va a ser, y está siendo estudiado por especialistas de otras disciplinas
(filósofos y juristas), entre otras cosas, para evitar discriminaciones por la
dotación genética de los individuos. Pero también abre otro debate más
profundo, como recordó el presidente Clinton el día de la presentación, al
andar el camino que descifrará el genoma humano está sucediendo lo mismo que
ocurrió con las teorías de Galileo y Darwin: nos alejamos más del "centro del universo". Cristina
Junyent |
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