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Bioingeniería: nuevo material biológico que permite la supervivencia y el crecimiento de tejido nervioso

Juan Carlos López García 12/07/00

Biomedia (Barcelona). El tejido nervioso posee una capacidad muy limitada de regeneración en respuesta a cualquier agresión externa. Por un lado, las neuronas maduras son incapaces de reproducirse y el cerebro adulto cuenta con muy pocas células precursoras que puedan dar origen a nuevas células nerviosas. Por el otro, si un nervio es cortado, su capacidad para crecer nuevamente hacia su diana es muy pobre. Aunque en los últimos años hemos visto avances muy significativos en nuestros esfuerzos para favorecer la regeneración del tejido nervioso, aún queda mucho camino por recorrer. Un estudio publicado por el grupo de Todd Holmes de la Universidad de Nueva York y sus colaboradores el 6 de junio en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences of the USA (Proc N Acad Sci USA 2000; 97 [12]: 6728-6733) explora una ruta poco visitada por los investigadores en este campo: el desarrollo de materiales sintéticos de origen biológico como soporte para la reparación de tejido lesionado. Tras esta estrategia, está la idea de producir biomateriales que permitan el crecimiento de tejido nervioso en su superficie y que, al mismo tiempo, puedan ser implantados en la zona dañada junto con células que ayuden a reparar la lesión.

El material desarrollado por Holmes y sus colegas se denomina sapéptido* (término derivado de self-assembling peptide) y se trata de una especie de Lego molecular. Las moléculas que lo componen poseen una estructura repetitiva que permite que cada una de ellas encaje perfectamente en otras moléculas de la misma clase. De esta forma, los sapéptidos pueden formar cadenas muy largas, las cadenas pueden unirse unas a otras formando láminas, y las láminas pueden adosarse formando verdaderos andamios de este material. Además, los andamios de sapéptido son muy maleables de tal manera que pueden adoptar la forma de hilos o de superficies planas del tamaño que uno desee.

Los andamios de sapéptido permiten la supervivencia y el crecimiento de células nerviosas. Cuando se colocan en la superficie del andamio, las células tienden a adherirse y, al cabo de unos días, las fibras nerviosas (los axones y las dendritas) comienzan a crecer y a extenderse a lo largo del material. Más aún, las prolongaciones de las neuronas son muy similares a las que se observan en el tejido intacto e incluso llegan a formar conexiones (sinapsis) que parecen funcionar normalmente. Por si esto fuera poco, los andamios de sapéptido son biodegradables, no tienen ningún efecto tóxico y no desatan la respuesta inmune (al menos en el músculo, único sitio en el que se ha administrado hasta este momento).

¿Qué ventajas tiene el sapéptido y cómo podría utilizarse en el sistema nervioso? Existen muchos otros materiales biológicos, principalmente proteínas, que también permiten el crecimiento de fibras nerviosas. Sin embargo, estas proteínas no son capaces de formar cadenas ni andamios por sí mismas sino que deben adherirse primero a materiales poco flexibles como plástico o cristal, lo que impide su implantación en el cerebro. Así, la flexibilidad del sapéptido lo convierte en un vehículo mucho más eficiente para ser utilizado en el organismo íntegro. Sobre sus posibles aplicaciones, aunque aún no sabemos si el sapéptido es tóxico en el interior del sistema nervioso, las perspectivas son muy halagüeñas. Por un lado, podría emplearse para favorecer la regeneración de los nervios periféricos actuando como puente entre el cuerpo de la neurona y su diana. Por el otro, los andamios de sapéptido podrían ser sembrados con células precursoras y ser colocados dentro del cerebro en zonas donde se observe muerte neuronal. Una vez allí, estas células podrían ser estimuladas con factores de crecimiento para madurar y convertirse en neuronas, lo que ayudaría sin duda a la recuperación del tejido dañado.

Aunque estas posibilidades parecen una fantasía, la realidad es que podrían no estar demasiado lejos. Somos testigos de los albores de la bioingeniería y es muy claro que los materiales biológicos de esta clase tendrán un sinnúmero de aplicaciones en la biomedicina del siglo que apenas comienza, aplicaciones que ni siquiera nos empezamos a imaginar. - Juan Carlos López García es doctor en filosofía por la Universidad de Columbia y editor de Macmillan Publishing Company, Londres

Más información:
Reparación del sistema nervioso: http://www.sfn.org/briefings/spinal_cord.html
Factores tróficos (sustancias que favorecen la supervivencia y el crecimiento neuronal): http://www.sfn.org/briefings/neurotrophic.html

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