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Los riesgos de un cálido verano

Teresa Falgueras 19/07/00

Biomedia (Barcelona). Los días de verano se asocian con vacaciones, sol, playa, jornadas largas y de mucho calor. Pero debemos saber que cuando el calor es muy intenso pone en riesgo a mucha gente, porque afecta a su sistema de control de la temperatura. Una ola de calor es un estado climático de varios días de duración, caracterizado por temperaturas muy elevadas y con un grado de humedad extremo.

En condiciones normales, el cuerpo humano, mediante un sistema de regulación de la temperatura corporal, se aclimata a las variaciones ambientales de temperatura. Este sistema, que actúa a modo de termostato, tiene su centro de control en el hipotálamo, una estructura nerviosa situada en la base del cerebro. El hipotálamo, además de regular la temperatura corporal y el equilibrio del agua, interviene en el control del hambre, de la sed, y de los estados de sueño y vigilia.

Existen receptores térmicos, en la piel, en las vísceras y en el sistema nervioso que, al detectar un aumento del calor corporal, tanto de origen interno como ambiental, transmiten la información al hipotálamo, que dará las órdenes para compensarlo. La aclimatación a un aumento brusco de la temperatura ambiental tiene lugar durante los primeros 4 a 7 días, y plantea problemas de adaptación al calor sobretodo en ancianos y niños. El principal mecanismo de los humanos para disipar el calor es el aumento de la sudación. El cuerpo se enfría con el sudor, pero en algunas condiciones este mecanismo de defensa no es suficiente. El otro mecanismo es la dilatación de los vasos sanguíneos cutáneos que desvía la sangre hacia la piel y elimina el exceso de calor, causando una disminución del riego sanguíneo de los órganos vitales.

La capacidad del cuerpo para enfriarse cuando hace mucho calor depende de varios factores; por ejemplo, una elevada humedad ambiental impide que el sudor se evapore rápidamente. También influyen la edad (siendo los más vulnerables los niños menores de 5 años y las personas mayores de 65), la obesidad, la deshidratación, la fiebre, las enfermedades del corazón, los problemas circulatorios, las quemaduras solares, la realización de una actividad que requiere mucho esfuerzo, la toma de medicamentos (antihistamínicos, antipsicóticos), alcohol o drogas (cocaína).

Situación de emergencia

El golpe de calor es el cuadro más grave entre las enfermedades relacionadas con el calor. Se trata de una emergencia que pone en peligro la vida si no se actúa de forma inmediata. Los síntomas suelen aparecer después de una prolongada exposición al calor, cuando el sistema de autorregulación del organismo ya no puede controlar la temperatura y ésta empieza a elevarse rápidamente hasta 41ºC con la sensación de fuego interno y puede llegar a producir una lesión cerebral irreversible. Los mecanismos compensatorios dejan de funcionar, la sudación suele disminuir hasta desaparecer, la piel está enrojecida, caliente y seca, y se aceleran la frecuencia cardíaca y el ritmo respiratorio. No siempre la gravedad viene precedida de signos alarmantes como dolor de cabeza, vértigo o fatiga, sino que se instaura en un momento.

Cuando aparece un golpe de calor, se debe conseguir asistencia médica lo antes posible y trasladar a la víctima al hospital; mientras tanto hay que intentar bajar la temperatura corporal sumergiendo a la víctima en agua fría (una bañera, un lago o un arroyo) o humedecerle el cuerpo con compresas de agua fría, envolverla en sábanas mojadas y darle aire con un abanico o un ventilador. Si la persona está consciente debe beber agua fresca lenta y frecuentemente, pero si está inconsciente no se le deben poner objetos en la boca ni darle de beber. Si la víctima vomita, hay que ponerla de lado para dejar libre la vía respiratoria.

Después de un golpe de calor se aconseja guardar cama durante varios días para el restablecimiento físico, si bien la temperatura corporal puede sufrir oscilaciones durante semanas.

Medidas de prevención

En el transcurso de una ola de calor la mejor forma de prevenir los trastornos relacionados es usar el sentido común. Se deben evitar esfuerzos físicos agotadores en ambientes muy calurosos y poco ventilados, es decir, se aconseja realizar las actividades durante las primeras horas de la mañana y las últimas del atardecer. También es recomendable ingerir agua con mucha frecuencia, y reponer el agua y las sales minerales perdidas con el sudor tomando comidas y bebidas ligeramente saladas como zumo de tomate salado o sopa fría, o bien con bebidas deportivas; es preferible evitar las bebidas que contengan alcohol o cafeína, el agua es el líquido más seguro de beber durante las emergencias relacionadas con el calor. Es mejor que la ropa sea ligera, no ajustada y con colores claros que reflejan hacia fuera el calor y la luz solar; usar protección solar adecuada con un factor de protección de más de 15 que debe aplicarse 30 min antes de salir al sol. Se debería intentar permanecer en lugares con aire acondicionado, si no se puede, permanecer en la sombra en la parte más alejada de los rayos del sol; tomar baños o humedecer la piel con agua fría varias veces al día. Y, también hay que tener especial cuidado con los niños, los ancianos y las personas enfermas, los más susceptibles de sufrir un golpe de calor. - Teresa Falgueras es licenciada en medicina

Más información
Medidas de prevención de calor extremo:
http://www.cdc.gov/nceh/emergency/spanish/calorextremo.htm

Cómo tratar enfermedades producidas por el calor:
http://www.omh.state.ny.us/spansite/calor.htm

 

 

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