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| Portada | Archivo | Búsqueda | Agenda | Enlaces | Créditos | Suscripciones Los riesgos de un cálido verano
Biomedia
(Barcelona). Los días de verano se asocian con vacaciones, sol, playa,
jornadas largas y de mucho calor. Pero debemos saber que cuando el calor es muy
intenso pone en riesgo a mucha gente, porque afecta a su sistema de control de
la temperatura. Una ola de calor es un estado climático de varios días de
duración, caracterizado por temperaturas muy elevadas y con un grado de humedad
extremo. En
condiciones normales, el cuerpo humano, mediante un sistema de regulación de la
temperatura corporal, se aclimata a las variaciones ambientales de temperatura.
Este sistema, que actúa a modo de termostato, tiene su centro de control en el
hipotálamo, una estructura nerviosa situada en la base del cerebro. El
hipotálamo, además de regular la temperatura corporal y el equilibrio del agua,
interviene en el control del hambre, de la sed, y de los estados de sueño y
vigilia. Existen
receptores térmicos, en la piel, en las vísceras y en el sistema nervioso que,
al detectar un aumento del calor corporal, tanto de origen interno como
ambiental, transmiten la información al hipotálamo, que dará las órdenes para
compensarlo. La aclimatación a un aumento brusco de la temperatura ambiental
tiene lugar durante los primeros 4 a 7 días, y plantea problemas de adaptación
al calor sobretodo en ancianos y niños. El principal mecanismo de los humanos
para disipar el calor es el aumento de la sudación. El cuerpo se enfría con el
sudor, pero en algunas condiciones este mecanismo de defensa no es suficiente.
El otro mecanismo es la dilatación de los vasos sanguíneos cutáneos que desvía
la sangre hacia la piel y elimina el exceso de calor, causando una disminución
del riego sanguíneo de los órganos vitales. La
capacidad del cuerpo para enfriarse cuando hace mucho calor depende de varios
factores; por ejemplo, una elevada humedad ambiental impide que el sudor se
evapore rápidamente. También influyen la edad (siendo los más vulnerables los
niños menores de 5 años y las personas mayores de 65), la obesidad, la
deshidratación, la fiebre, las enfermedades del corazón, los problemas
circulatorios, las quemaduras solares, la realización de una actividad que
requiere mucho esfuerzo, la toma de medicamentos (antihistamínicos,
antipsicóticos), alcohol o drogas (cocaína). El
golpe de calor es el cuadro más grave entre las enfermedades relacionadas con
el calor. Se trata de una emergencia que pone en peligro la vida si no se actúa
de forma inmediata. Los síntomas suelen aparecer después de una prolongada
exposición al calor, cuando el sistema de autorregulación del organismo ya no
puede controlar la temperatura y ésta empieza a elevarse rápidamente hasta 41ºC
con la sensación de fuego interno y puede llegar a producir una lesión cerebral
irreversible. Los mecanismos compensatorios dejan de funcionar, la sudación
suele disminuir hasta desaparecer, la piel está enrojecida, caliente y seca, y
se aceleran la frecuencia cardíaca y el ritmo respiratorio. No siempre la
gravedad viene precedida de signos alarmantes como dolor de cabeza, vértigo o
fatiga, sino que se instaura en un momento. Cuando
aparece un golpe de calor, se debe conseguir asistencia médica lo antes posible
y trasladar a la víctima al hospital; mientras tanto hay que intentar bajar la
temperatura corporal sumergiendo a la víctima en agua fría (una bañera, un lago
o un arroyo) o humedecerle el cuerpo con compresas de agua fría, envolverla en
sábanas mojadas y darle aire con un abanico o un ventilador. Si la persona está
consciente debe beber agua fresca lenta y frecuentemente, pero si está
inconsciente no se le deben poner objetos en la boca ni darle de beber. Si la
víctima vomita, hay que ponerla de lado para dejar libre la vía respiratoria. Después
de un golpe de calor se aconseja guardar cama durante varios días para el
restablecimiento físico, si bien la temperatura corporal puede sufrir
oscilaciones durante semanas. En
el transcurso de una ola de calor la mejor forma de prevenir los trastornos
relacionados es usar el sentido común. Se deben evitar esfuerzos físicos
agotadores en ambientes muy calurosos y poco ventilados, es decir, se aconseja
realizar las actividades durante las primeras horas de la mañana y las últimas
del atardecer. También es recomendable ingerir agua con mucha frecuencia, y
reponer el agua y las sales minerales perdidas con el sudor tomando comidas y
bebidas ligeramente saladas como zumo de tomate salado o sopa fría, o bien con
bebidas deportivas; es preferible evitar las bebidas que contengan alcohol o
cafeína, el agua es el líquido más seguro de beber durante las emergencias
relacionadas con el calor. Es mejor que la ropa sea ligera, no ajustada y con
colores claros que reflejan hacia fuera el calor y la luz solar; usar
protección solar adecuada con un factor de protección de más de 15 que debe
aplicarse 30 min antes de salir al sol. Se debería intentar permanecer en
lugares con aire acondicionado, si no se puede, permanecer en la sombra en la
parte más alejada de los rayos del sol; tomar baños o humedecer la piel con
agua fría varias veces al día. Y, también hay que tener especial cuidado con
los niños, los ancianos y las personas enfermas, los más susceptibles de sufrir
un golpe de calor. - Teresa Falgueras es
licenciada en medicina Más
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