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| Portada | Archivo | Búsqueda | Agenda | Enlaces | Créditos | Suscripciones Los pesticidas, un problema de salud emergente
Biomedia
(Barcelona). Las
intoxicaciones por pesticidas en el ámbito laboral fue el tema tratado en el
último de los debates científicos que ha organizado el Instituto Municipal de
Salud Pública a lo largo del año, celebrado en el Hospital de la Esperanza el
pasado 20 de junio. Los ponentes invitados fueron Jordi Obiols, del Instituto Nacional de
Seguridad e Higiene en el Trabajo
(INHST) del Ministerio de Trabajo y Asuntos
Sociales; Helena Pañella, del Instituto
Municipal de Salud Pública del Ayuntamiento de Barcelona, y Francesca
López, del Centro de Seguridad y
Condiciones de Salud en el Trabajo de la Generalitat de Cataluña. Ricard Marcos, catedrático de Genética de la Universidad Autónoma de Barcelona y encargado de
moderar el debate, abrió la sesión con una intervención introductoria de la
relación de los pesticidas con la salud: "Los pesticidas poseen dos
características que los hacen interesantes para el estudio desde el punto de
vista de la salud. En primer lugar son biocidas, es decir, son compuestos
químicos diseñados para eliminar organismos interfiriendo en mecanismos
metabólicos vitales, y dado que las principales rutas metabólicas son comunes
en la gran mayoría de los organismos, no es difícil deducir que suponen un
riesgo importante para nuestra salud. En segundo lugar, su uso está muy
extendido (y parece que la tendencia es a ir incrementándose todavía más) por
lo que parece difícil sustraerse a su contacto." El primer ponente, Jordi Obiols, basó su intervención en
comentar los elementos básicos a tener en cuenta para dar un consejo higiénico
que asegure unas condiciones de seguridad laboral aceptables cuando es
imposible hacer una valoración cuantitativa completa por falta de criterios
aplicables a una situación en concreto. Estos elementos básicos son el grado de
toxicidad del compuesto considerado y la gran variedad de respuestas
fisiológicas que puede ocasionar esa aplicación. Esta variabilidad es
consecuencia de la heterogeneidad fisiológica que siempre se encuentra en todas
las especies, y la nuestra no es una excepción. Para asegurar que la aplicación
del plaguicida no perjudica a trabajador alguno deben fijarse unos niveles de
exposición lo suficientemente bajos para compensar esa heterogeneidad. Helena Pañella habló sobre el método epidemiológico que se
sigue para investigar situaciones sospechosas de ser intoxicaciones, basado en
la identificación de las causas que han originado el brote y los factores que
han aportado mayor riesgo con el fin de establecer las medidas de control
necesarias tanto para la finalización de ese brote como para la prevención de
nuevas intoxicaciones. Las causas (que se clasifican en principales,
secundarias y accidentales) pueden ser tan lógicas y evidentes como el tipo de
trabajo realizado o las horas de exposición al producto. Pero también pueden
resultar sorprendentes, como en el caso de una intoxicación en un hotel de
Barcelona en la que los resultados de la investigación dieron como principal
factor de riesgo el tipo de contrato entre el trabajador y la empresa. El
personal con contrato temporal tenía un riesgo de enfermedad tres veces
superior al del personal fijo, debido, entre otros factores, a la escasa o nula
información sobre las condiciones de trabajo que reciben estos trabajadores
tanto de la empresa contratante como de las empresas de trabajo temporal. Así, parece que el riesgo en muchas ocasiones no está tanto
en el grado de toxicidad del producto como en el mal uso de este producto. Hay
factores de riesgo muy importantes que se van repitiendo en los diferentes
casos investigados, tales como la desinformación a los trabajadores, la falta
de señalización, la aplicación de productos no adecuados para interior, la
falta de respeto por los períodos de seguridad, la falta de ventilación, etc. Francesca López hizo hincapié en la gravedad de los efectos
que pueden tener los pesticidas en la salud, que suponen en muchos casos una
gran alteración de la calidad de vida del afectado. Pueden ser muy variados:
minusvalías físicas, graves alteraciones hormonales, problemas respiratorios.
Debido a que la principal diana biológica de estos compuestos (mayoritariamente
organofosforados, organoclorados, piretroides y algún carbamato) es el sistema
nervioso, la sintomatología es extraordinariamente variada: cefaleas, náuseas,
vómitos, astenia general, problemas menstruales, alteraciones
neurocomportamentales como pérdida de memoria, de la libido, etc. La clínica de estas intoxicaciones es difusa, profusa,
ondulante (los afectados pasan por períodos de mejoría y luego recaen) y hay un
gran vacío de conocimiento en los tratamientos a seguir en cada caso, por lo
que una de las principales conclusiones del coloquio fue que el colectivo
médico debía hacer un esfuerzo en este campo que, aunque no muy nuevo, todavía permanece
ampliamente desconocido. - Gemma López es
licenciada en bioquímica |
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