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Los pesticidas, un problema de salud emergente

Gemma López 12/07/00

Biomedia (Barcelona). Las intoxicaciones por pesticidas en el ámbito laboral fue el tema tratado en el último de los debates científicos que ha organizado el Instituto Municipal de Salud Pública a lo largo del año, celebrado en el Hospital de la Esperanza el pasado 20 de junio.

Los ponentes invitados fueron Jordi Obiols, del Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el

Trabajo (INHST) del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales; Helena Pañella, del Instituto Municipal de Salud Pública del Ayuntamiento de Barcelona, y Francesca López, del Centro de Seguridad y Condiciones de Salud en el Trabajo de la Generalitat de Cataluña.

Ricard Marcos, catedrático de Genética de la Universidad Autónoma de Barcelona y encargado de moderar el debate, abrió la sesión con una intervención introductoria de la relación de los pesticidas con la salud: "Los pesticidas poseen dos características que los hacen interesantes para el estudio desde el punto de vista de la salud. En primer lugar son biocidas, es decir, son compuestos químicos diseñados para eliminar organismos interfiriendo en mecanismos metabólicos vitales, y dado que las principales rutas metabólicas son comunes en la gran mayoría de los organismos, no es difícil deducir que suponen un riesgo importante para nuestra salud. En segundo lugar, su uso está muy extendido (y parece que la tendencia es a ir incrementándose todavía más) por lo que parece difícil sustraerse a su contacto."

El primer ponente, Jordi Obiols, basó su intervención en comentar los elementos básicos a tener en cuenta para dar un consejo higiénico que asegure unas condiciones de seguridad laboral aceptables cuando es imposible hacer una valoración cuantitativa completa por falta de criterios aplicables a una situación en concreto. Estos elementos básicos son el grado de toxicidad del compuesto considerado y la gran variedad de respuestas fisiológicas que puede ocasionar esa aplicación. Esta variabilidad es consecuencia de la heterogeneidad fisiológica que siempre se encuentra en todas las especies, y la nuestra no es una excepción. Para asegurar que la aplicación del plaguicida no perjudica a trabajador alguno deben fijarse unos niveles de exposición lo suficientemente bajos para compensar esa heterogeneidad.

Helena Pañella habló sobre el método epidemiológico que se sigue para investigar situaciones sospechosas de ser intoxicaciones, basado en la identificación de las causas que han originado el brote y los factores que han aportado mayor riesgo con el fin de establecer las medidas de control necesarias tanto para la finalización de ese brote como para la prevención de nuevas intoxicaciones. Las causas (que se clasifican en principales, secundarias y accidentales) pueden ser tan lógicas y evidentes como el tipo de trabajo realizado o las horas de exposición al producto. Pero también pueden resultar sorprendentes, como en el caso de una intoxicación en un hotel de Barcelona en la que los resultados de la investigación dieron como principal factor de riesgo el tipo de contrato entre el trabajador y la empresa. El personal con contrato temporal tenía un riesgo de enfermedad tres veces superior al del personal fijo, debido, entre otros factores, a la escasa o nula información sobre las condiciones de trabajo que reciben estos trabajadores tanto de la empresa contratante como de las empresas de trabajo temporal.

Así, parece que el riesgo en muchas ocasiones no está tanto en el grado de toxicidad del producto como en el mal uso de este producto. Hay factores de riesgo muy importantes que se van repitiendo en los diferentes casos investigados, tales como la desinformación a los trabajadores, la falta de señalización, la aplicación de productos no adecuados para interior, la falta de respeto por los períodos de seguridad, la falta de ventilación, etc.

Francesca López hizo hincapié en la gravedad de los efectos que pueden tener los pesticidas en la salud, que suponen en muchos casos una gran alteración de la calidad de vida del afectado. Pueden ser muy variados: minusvalías físicas, graves alteraciones hormonales, problemas respiratorios. Debido a que la principal diana biológica de estos compuestos (mayoritariamente organofosforados, organoclorados, piretroides y algún carbamato) es el sistema nervioso, la sintomatología es extraordinariamente variada: cefaleas, náuseas, vómitos, astenia general, problemas menstruales, alteraciones neurocomportamentales como pérdida de memoria, de la libido, etc.

La clínica de estas intoxicaciones es difusa, profusa, ondulante (los afectados pasan por períodos de mejoría y luego recaen) y hay un gran vacío de conocimiento en los tratamientos a seguir en cada caso, por lo que una de las principales conclusiones del coloquio fue que el colectivo médico debía hacer un esfuerzo en este campo que, aunque no muy nuevo, todavía permanece ampliamente desconocido. - Gemma López es licenciada en bioquímica

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