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| Portada | Archivo | Búsqueda | Agenda | Enlaces | Créditos | Suscripciones Entrevista a Carlos Alberto González, investigador científico del Servicio de Epidemiología y Registro del Cáncer del Instituto Catalán de Oncología
Biomedia (Barcelona). Carlos
Alberto González es investigador científico y trabaja en el Servicio de
Epidemiología y Registro del Cáncer del Instituto Catalán de Oncología; es el
coordinador en España del estudio EPIC (European Prospective Investigation into
Cancer and Nutrition). En la era de la genómica, las informaciones parecen
apuntar a que, desde su empleo o utilización, se podrían resolver todas las
enfermedades. Las enfermedades genéticas comprenden un grupo muy reducido de
enfermedades hereditarias y un grupo muy amplio en el que existe un componente
genético adquirido. La genética es una parte de las causas del cáncer, existe
una susceptibilidad genética y no todas las personas reaccionan igual. Estudios
sobre la incidencia del cáncer en Europa apuntan a una tasa más elevada en los
países del norte que en los del sur. Una hipótesis que se plantea es que este
hecho pueda estar relacionado, entre otros factores, con los diferentes tipos
de dietas. En el cáncer
de colon y mama, enfermedades que usted ha estudiado y estudia, ¿qué incidencia
tiene el factor herencia? El
factor hereditario es importante, pero posiblemente no es el más importante. En
el cáncer de mama, por ejemplo, se descubrieron dos genes (BCRA1 y BCRA2) y, si
existe una mutación hereditaria de los mismos, sí se tiene un alto riesgo de
cáncer de mama. Ahora bien, algunas estimaciones calculan que sólo de un 5 a un
8% del cáncer de mama en la mujer están asociados con esos genes. Y con el
cáncer de colon ocurre algo similar, hay mutaciones genéticas que se pueden heredar
y aumentan fuertemente el riesgo. Pero en más del 90% de los tumores las
alteraciones genéticas son adquiridas. ¿Cómo se
produce una alteración genética? En
el caso del cáncer hay que distinguir la alteración genética como causa del
cáncer, de la alteración genética que es parte del mecanismo de cancerogénesis.
Esta última está siempre presente, porque el cáncer es un proceso de afectación
de los mecanismos genéticos. Pero en los factores genéticos como causa, hay que
diferenciar entre heredar la causa, es decir una mutación que por sí misma
tiene suficiente fuerza como para producir la enfermedad, a heredar una
susceptibilidad que tendrá importancia sólo si se produce una exposición
ambiental continuada. Por ejemplo, en el cáncer de colon y recto, algunos
componentes alimentarios como las carnes rojas cocinadas a altas temperaturas
podrían generar unas sustancias tóxicas que podrían inducir mutaciones sólo en
las personas que tienen una susceptibilidad genética; es decir, que tienen un
fallo en los mecanismos de desintoxicación. Pero para que esa mutación se
produzca, tienen que fallar los mecanismos de desintoxicación y los de
reparación del DNA. En este punto se considera que las frutas y las verduras
actúan estimulando los enzimas responsables de desintoxicar y reparar el DNA.
Es un fenómeno bastante completo y complejo, es el equilibrio de un conjunto de
factores; si se intentan simplificar sería un error. ¿Es
modificable la susceptibilidad genética? En
los individuos existe una susceptibilidad genética que hace que no todos
reaccionen igual ante una exposición; por ejemplo, todo el mundo ha oído
comentar el caso de algún conocido que lleva cuarenta años fumando y no tiene
cáncer de pulmón. Pero en la mayoría de la población predominan los genéticamente
susceptibles al tabaco y en esto incide cómo una persona responde ante unos
factores ambientales. Los factores ambientales pueden ser tóxicos como el
tabaco, o por el contrario pueden ser preventivos, como es el caso de la
ingesta de frutas y verduras. Se podría pensar que la susceptibilidad genética
es inmodificable, pero hay factores alimentarios que podrían inhibir o inducir
la actividad genética. ¿Cómo influye
la actual revolución genética en los tratamientos del cáncer? Muchas
noticias que leemos apuntan que a partir de la revolución genética que vivimos
se puede resolver todo. Y esto no es así. Claro que puede ayudar,
indudablemente, pero en el caso del cáncer de mama, desde hace diez años se han
descubierto genes que condicionan la forma hereditaria de este tipo de
enfermedad, pero por ahora no se puede hacer nada. A las mujeres portadoras de
estos genes en Estados Unidos, desde años les hacen mastectomías bilaterales
como prevención, pero desde luego si lo que vamos a hacer es tener que mutilar a
personas... esto no va a suponer avance científico considerable alguno. Hay que
recordar que el cáncer es un proceso genético y ambiental; y hay que investigar
y actuar desde hoy mismo sobre ambos componentes. ¿Cuáles son
los factores no hereditarios más importantes en relación con el cáncer? El
tabaco implica cerca del 40% de la incidencia y mortalidad por cáncer y, en
teoría, se trata de un factor sobre el que es fácil de actuar porque de ninguna
manera es necesario para la vida. El segundo factor en importancia es la
alimentación, incluyendo la ingesta de alcohol. También existen factores
asociados como el peso corporal, porque se conoce que la obesidad es un factor
de riesgo, y la actividad física que realiza una persona. Por último hay
cancerígenos químicos y físicos ocupacionales, y ciertos virus y bacterias que
pueden inducir cáncer. |
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