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Entrevista a Carlos Alberto González, investigador científico
del Servicio de Epidemiología y Registro del Cáncer del
Instituto Catalán de Oncología

Mar Mediavilla 26/07/00

Biomedia (Barcelona). Carlos Alberto González es investigador científico y trabaja en el Servicio de Epidemiología y Registro del Cáncer del Instituto Catalán de Oncología; es el coordinador en España del estudio EPIC (European Prospective Investigation into Cancer and Nutrition). En la era de la genómica, las informaciones parecen apuntar a que, desde su empleo o utilización, se podrían resolver todas las enfermedades. Las enfermedades genéticas comprenden un grupo muy reducido de enfermedades hereditarias y un grupo muy amplio en el que existe un componente genético adquirido. La genética es una parte de las causas del cáncer, existe una susceptibilidad genética y no todas las personas reaccionan igual. Estudios sobre la incidencia del cáncer en Europa apuntan a una tasa más elevada en los países del norte que en los del sur. Una hipótesis que se plantea es que este hecho pueda estar relacionado, entre otros factores, con los diferentes tipos de dietas.

En el cáncer de colon y mama, enfermedades que usted ha estudiado y estudia, ¿qué incidencia tiene el factor herencia?

El factor hereditario es importante, pero posiblemente no es el más importante. En el cáncer de mama, por ejemplo, se descubrieron dos genes (BCRA1 y BCRA2) y, si existe una mutación hereditaria de los mismos, sí se tiene un alto riesgo de cáncer de mama. Ahora bien, algunas estimaciones calculan que sólo de un 5 a un 8% del cáncer de mama en la mujer están asociados con esos genes. Y con el cáncer de colon ocurre algo similar, hay mutaciones genéticas que se pueden heredar y aumentan fuertemente el riesgo. Pero en más del 90% de los tumores las alteraciones genéticas son adquiridas.

¿Cómo se produce una alteración genética?

En el caso del cáncer hay que distinguir la alteración genética como causa del cáncer, de la alteración genética que es parte del mecanismo de cancerogénesis. Esta última está siempre presente, porque el cáncer es un proceso de afectación de los mecanismos genéticos. Pero en los factores genéticos como causa, hay que diferenciar entre heredar la causa, es decir una mutación que por sí misma tiene suficiente fuerza como para producir la enfermedad, a heredar una susceptibilidad que tendrá importancia sólo si se produce una exposición ambiental continuada. Por ejemplo, en el cáncer de colon y recto, algunos componentes alimentarios como las carnes rojas cocinadas a altas temperaturas podrían generar unas sustancias tóxicas que podrían inducir mutaciones sólo en las personas que tienen una susceptibilidad genética; es decir, que tienen un fallo en los mecanismos de desintoxicación. Pero para que esa mutación se produzca, tienen que fallar los mecanismos de desintoxicación y los de reparación del DNA. En este punto se considera que las frutas y las verduras actúan estimulando los enzimas responsables de desintoxicar y reparar el DNA. Es un fenómeno bastante completo y complejo, es el equilibrio de un conjunto de factores; si se intentan simplificar sería un error.

¿Es modificable la susceptibilidad genética?

En los individuos existe una susceptibilidad genética que hace que no todos reaccionen igual ante una exposición; por ejemplo, todo el mundo ha oído comentar el caso de algún conocido que lleva cuarenta años fumando y no tiene cáncer de pulmón. Pero en la mayoría de la población predominan los genéticamente susceptibles al tabaco y en esto incide cómo una persona responde ante unos factores ambientales. Los factores ambientales pueden ser tóxicos como el tabaco, o por el contrario pueden ser preventivos, como es el caso de la ingesta de frutas y verduras. Se podría pensar que la susceptibilidad genética es inmodificable, pero hay factores alimentarios que podrían inhibir o inducir la actividad genética.

¿Cómo influye la actual revolución genética en los tratamientos del cáncer?

Muchas noticias que leemos apuntan que a partir de la revolución genética que vivimos se puede resolver todo. Y esto no es así. Claro que puede ayudar, indudablemente, pero en el caso del cáncer de mama, desde hace diez años se han descubierto genes que condicionan la forma hereditaria de este tipo de enfermedad, pero por ahora no se puede hacer nada. A las mujeres portadoras de estos genes en Estados Unidos, desde años les hacen mastectomías bilaterales como prevención, pero desde luego si lo que vamos a hacer es tener que mutilar a personas... esto no va a suponer avance científico considerable alguno. Hay que recordar que el cáncer es un proceso genético y ambiental; y hay que investigar y actuar desde hoy mismo sobre ambos componentes.

¿Cuáles son los factores no hereditarios más importantes en relación con el cáncer?

El tabaco implica cerca del 40% de la incidencia y mortalidad por cáncer y, en teoría, se trata de un factor sobre el que es fácil de actuar porque de ninguna manera es necesario para la vida. El segundo factor en importancia es la alimentación, incluyendo la ingesta de alcohol. También existen factores asociados como el peso corporal, porque se conoce que la obesidad es un factor de riesgo, y la actividad física que realiza una persona. Por último hay cancerígenos químicos y físicos ocupacionales, y ciertos virus y bacterias que pueden inducir cáncer.

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