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| Portada | Archivo | Búsqueda | Agenda | Enlaces | Créditos | Suscripciones Necesidad de dormir
Biomedia (Londres). La función
del sueño es un enigma pero su importancia para la supervivencia del organismo es
indiscutible como lo muestran las consecuencias devastadoras observadas en
animales que han sufrido una deprivación prolongada. Una de las hipótesis más
aceptadas sobre el posible papel fisiológico del sueño es la idea de que es
necesario para la consolidación de la memoria. Nuestras experiencias de cada
día activan y modifican nuestro sistema nervioso de muchas maneras. Para
recordar aquellas experiencias, es necesario estabilizar y mantener los cambios
que nuestro cerebro sufre y se ha propuesto que el sueño está involucrado de
alguna forma desconocida en esa estabilización. Un artículo publicado en el
número de agosto de la revista Nature
Neuroscience apoya esta teoría al demostrar que la actividad de varias
regiones cerebrales observada durante el aprendizaje se repite espontáneamente
mientras los sujetos duermen. Pierre Maquet y
sus colegas en Bélgica y en Canadá entrenaron a un grupo de personas a realizar
una tarea manual muy simple: presionar un botón lo más rápido posible cuando
una cruz apareciese debajo (y no arriba) de una posición fija en la pantalla de
un ordenador. Con la experiencia, el sujeto aprende y el tiempo necesario para
tomar la decisión correcta disminuye significativamente. El grupo de Maquet
midió la actividad cerebral de estos individuos mientras realizaban la tarea
utilizando una técnica de visualización conocida como tomografía por emisión de
positrones. Tras obtener un mapa de las zonas del cerebro que se activaron
durante el aprendizaje, los investigadores volvieron a medir la actividad
cerebral mientras los individuos dormían, concentrando su atención en las
etapas del sueño normalmente asociadas a la ocurrencia de ensoñaciones (el
llamado sueño de movimientos oculares rápidos o REM). Maquet y su equipo
encontraron que algunas de las regiones que se activaron durante la sesión de
aprendizaje volvieron a hacerlo durante el sueño. Al mismo tiempo, esta serie
de áreas cerebrales no se activó en otro grupo de personas que nunca realizó la
tarea. Por último, los sujetos que fueron entrenados volvieron a realizar la
tarea después de haber dormido y se observó que su velocidad de respuesta era
incluso mayor que la del día anterior. Estudios previos
realizados principalmente en roedores habían señalado con anterioridad que la
actividad cerebral durante la vigilia influye sobre lo que ocurre en el sistema
nervioso durante el sueño. El estudio de Maquet y sus colaboradores es la
evidencia más sólida obtenida a la fecha de que lo mismo sucede en el cerebro
humano. Sin embargo, aunque sus observaciones muestran que algunas regiones del
sistema nervioso se activan tanto en el aprendizaje como en el sueño, no nos
dicen nada sobre el resto de estructuras que también se activaron durante la
ejecución de la tarea pero no mientras los sujetos dormían. Existe la
posibilidad de que estas estructuras sean las verdaderamente importantes para
la memoria de la tarea y que lo que el sueño hizo no fue estabilizar sino
borrar otros cambios cerebrales innecesarios para el aprendizaje en estructuras
secundarias. La aplicación de la metodología usada en este trabajo al estudio
de tareas de aprendizaje cuyo fundamento neuroanatómico es mejor conocido ayudará
a resolver este problema. De cualquier manera, los resultados de esta
investigación demuestran que nuestras experiencias cotidianas ejercen una
influencia muy profunda sobre la actividad cerebral que ocurre durante el
sueño. Juan Carlos López García es doctor en filosofía por la
Universidad de Columbia y editor de Macmillan Publishing Company, Londres. Más información: Información sobre sueño: Información sobre tomografía por emisión de positrones
(TEP): |
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