|
|||
| Portada | Archivo | Búsqueda | Agenda | Enlaces | Créditos | Suscripciones El premio Rey Jaime I se otorga al neurobiólogo Eduardo Soriano
Biomedia (Barcelona).
Eduardo Soriano, catedrático de Biología Celular de la Universidad de Barcelona y reputado neurobiólogo,
ha recibido el premio
de investigación Rey Jaime I, otorgado por la Fundación Valenciana de
Estudios Avanzados, y la Generalitat Valenciana, por sus estudios en el campo
del desarrollo y migración neuronal en vertebrados. Su trayectoria científica
se ha consolidado por la caracterización de los componentes celulares de la
corteza cerebral, el estudio de los mecanismos de migración neuronal en una
parte específica de la corteza (el hipocampo) y las moléculas implicadas en
estos procesos de migración. El objetivo de la neurociencia
es entender la mente, cómo percibimos, nos movemos, aprendemos, pensamos y
recordamos. De ahí, las cuestiones principales son: ¿cómo se desarrolla el
cerebro?, ¿cómo las células nerviosas del cerebro comunican unas con otras?, ¿cómo
los distintos patrones de interconexiones dan lugar a diferentes actos de
percepción y motores?, ¿cómo la comunicación neuronal se modifica con la
experiencia? Gracias a los estudios llevados a cabo durante todo el siglo XX,
desde Santiago Ramón y Cajal a nuestros días, actualmente estas cuestiones se
pueden estudiar directamente a nivel molecular. La corteza cerebral es la
superficie altamente plegada del hemisferio cerebral, y su forma se genera
durante el proceso de evolución, cuando el volumen de la corteza cerebral de
los primates incrementa más rápidamente que el volumen del cráneo; es el
componente mayoritario del cerebro humano. Una de sus características
morfológicas más impresionantes es la organización de sus neuronas en varias
capas (I-VI), que están controladas de manera muy eficaz para poder llevar a
cabo las conexiones adecuadas en los lugares precisos. Por otra parte, la
posición de las neuronas en distintas capas está asociada a su "fecha de
nacimiento", es decir, el momento en que el precursor neuronal se divide
por última vez para dar lugar a lo que se llama una neurona posmitótica (no se
puede dividir más). Se ha demostrado que las neuronas más "viejas" se
encuentran en las zonas más profundas, mientras que las neuronas más "jóvenes"
se sitúan en capas más superficiales de la corteza. Por lo tanto, esta
organización neuronal cortical en capas se alcanza gracias a una secuencia de
diferenciación neuronal donde los procesos de migración ejercen un papel muy
importante. Sin embargo, los mecanismos por los que las neuronas de diferentes
capas adquieren propiedades distintas no se han elucidado aún. En el principio de su carrera
profesional, Eduardo Soriano caracterizó las neuronas GABAérgicas del hipocampo
(reactivas para el Gamma-AminoButiric Acid), es
decir la neurogénesis (su "fecha de nacimiento"), su proliferación y
diferenciación, y su función. Describió la presencia de un nuevo tipo de interneuronas
(neuronas que procesan la información localmente o la transmiten de un lugar a otro
del sistema nervioso) en el hipocampo, que se localizan en capas específicas de
la corteza y constituyen un componente esencial de ciertos circuitos
inhibidores locales. En la década de los noventa, sus intereses se centraron
preferentemente en el estudio de la migración neuronal: conocidos los
actores, debemos pasar a conocer los procesos. Una serie de sus trabajos indica
que la especificación de ciertos tipos neuronales y la adquisición de sus
características se lleva a cabo justo después de que esas células dejen de
dividirse, y migren a su posición final. Esta serie de observaciones es muy
interesante ya que sugiere que algunas poblaciones neuronales no están
completamente determinadas per se y necesitan la información de su
entorno (comunicación celular) para su correcta diferenciación y
establecimiento de conexiones. Es decir, el proceso de migración es crucial, ya
que dependiendo de la trayectoria la célula va a obtener una información u
otra. En esta misma época demuestran
la distinta capacidad de supervivencia de las células Cajal-Retzius (CR). Se
trata de células neuronales transitorias (neuronas pioneras) de la primera capa
de la corteza implicadas en procesos de migración neuronal y de sinaptogénesis.
Demuestran que hay distintos mecanismos implicados en la regulación de la
muerte de las células CR en diferentes regiones corticales. La hipótesis es que
estas células transitorias proveen información posicional a las fibras
nerviosas para su correcta conexión. En el año 1997 en un artículo en Nature (1997; 385 [6611]: 70-74) que
demuestran que las células CR y la reelina (una proteína de la matriz
extracelular [MEC], secretada por estas células) son esenciales para la
formación de las conexiones del hipocampo específicas de cada capa. El estudio
de los ratones knock out para la reelina (en colaboración con el grupo
de Constantino Sotelo en París (U106 INSERM,
Hospital de la Salpetrière) demostró el papel de las células CR en la
regulación de la identidad y función de las células radiales de glia (por donde
migrarán las neuronas), y llevó a sugerir que estas células CR pueden ejercer
una influencia quimioatractiva en neuronas en migración. Todos estos estudios son
relevantes para la comprensión de los mapas de proyecciones neuronales. Ahora
sabemos que, durante el desarrollo neuronal, hay moléculas de reconocimiento
específico que proveen pistas para la formación de los mapas de proyecciones
iniciales que se perfilarán ulteriormente. Estas moléculas pueden encontrarse
en la MEC o bien en células adyacentes presentes en un momento determinado. En los últimos años, los
estudios del grupo de Soriano se han dirigido hacia la determinación de las
moléculas implicadas en el proceso de guía y en su caracterización. Demostraron
que los mecanismos moleculares implicados principalmente en la guía axonal
(movimiento de los axones de las neuronas hacia sus lugares de sinapsis)
parecen controlar también la migración neuronal. Tanto las semaforinas,
que son moléculas que repelen el guiaje axonal en motoneuronas (células que
transmiten órdenes a los músculos y glándulas), como la netrina-1 (molécula
difusible que ejerce quimioatracción o quimiorrepulsión en axones en
crecimiento -que se alejan o se acercan a la línea media neural), parecen
desempeñar un papel importante controlando estos mismos procesos en otros
sistemas. En el primer caso, demostraron la importancia de las semaforinas en
la quimiorrepulsión del guiaje axonal en el hipocampo a partir de estudios de
cultivo in vitro. El efecto quimioatractivo de la netrina-1 en las
neuronas fue observado en el desarrollo del cerebelo (parte del SNC que modula
la fuerza y clase de movimiento, y que está implicado en procesos de
aprendizaje). Este estudio fue realizado también con cultivos in vitro,
pero además mostraron que el perfil de expresión de la netrina-1 y sus
receptores in vivo es totalmente compatible con el papel sugerido por
esta molécula en el proceso de migración neuronal. Quedan aún muchas cuestiones por
responder. Entre ellas está encontrar cuáles son las moléculas reguladoras de
estos procesos de migración, los quimiorrepelentes/atrayentes que actúan a
larga distancia. Con la disponibilidad de los ratones knock out para la
mayoría de estas moléculas y el clonaje de los ortólogos en otras especies (Chaenorabditis
elegans, pollo, etc.) se abren numerosos caminos. Pero no hay que olvidar que la
competencia es cruel y muy dura, y que los grupos norteamericanos y del resto
de Europa disponen de instalaciones, personal y material impensables para un
grupo instalado en la Universidad de Barcelona. En el caso de Eduardo Soriano,
aparte de su indudable calidad científica, uno de sus grandes méritos es el
haber realizado este trabajo en España. Esperemos que los organismos
responsables de la investigación en Cataluña y en España (en el fondo los que
gestionan y atribuyen el dinero público para poder trabajar) se den cuenta de
los malabarismos realizados por los investigadores españoles para mantener este
nivel excelente. A lo mejor, incluso se les podría convencer de aumentar los
presupuestos destinados a la investigación fundamental. |
|||
|
|
|||