|
|||
| Portada | Archivo | Búsqueda | Agenda | Enlaces | Créditos | Suscripciones ¿Existe una base anatómica para la inteligencia?
Biomedia (Londres). Nuestra fascinación sobre lo que la
inteligencia es, sobre su fundación biológica, y sobre cómo medirla y mejorarla
ha existido desde hace más de dos milenios, cuando Platón propuso que su
asiento se localizaba en el cerebro. Desde aquel entonces, la investigación
realizada en este campo ha añadido muy poco al respecto, pues las discusiones
sobre este tema han operado siempre en un vacío experimental, limitándose a
meras especulaciones y definiciones arbitrarias de lo que debe considerarse
como inteligencia. En las primeras décadas del siglo XX, el debate principal
era si lo que consideramos inteligencia era realmente una entidad única, común
a todos los problemas a los que nos enfrentamos o si, por el contrario, era una
colección de habilidades de naturaleza muy diversa que nos ayudan separadamente
a encontrar la solución a los dilemas que se nos presentan. De hecho, los
impulsores de la idea de la inteligencia como unidad llegaron a proponer la
existencia de un factor, el factor g,
el cual supuestamente contribuía a determinar nuestro éxito en diversos tipos
de actividad intelectual. Este factor g
aún es utilizado en nuestros días y se encuentra en el meollo de un trabajo
reciente publicado en la revista Science,
que intenta demostrar que realmente existe una inteligencia general y que hay
una parte del cerebro de la cual se deriva. John Duncan y sus colegas en Inglaterra en el Brain Sciences Unit
del Medical Research Council del Reino Unido, además de otros colaboradores
en Alemania han querido abordar el problema utilizando una serie de pruebas
cuya ejecución requiere supuestamente de un factor g elevado, buscando al mismo tiempo las partes del cerebro que se
activan durante su realización. Su estrategia ha sido emplear no una sino
varias pruebas que utilicen distintos sistemas cerebrales (espacial, verbal,
visual) y estudiar mediante el uso de tomografía por emisión de positrones si
existe alguna área cerebral específica que se active en todas ellas. Ellos
razonaron que si la inteligencia es un proceso unitario debería ser posible
encontrar una región involucrada en la realización de todas las tareas, aunque
éstas perteneciesen a dominios diferentes. Si, por el contrario, la
inteligencia es una colección de habilidades que funcionan por separado
dependiendo del problema, entonces deberían observar una actividad cerebral
totalmente diferente en cada caso. Lo que Duncan y sus colaboradores
encontraron fue que en todas las tareas se registraba una activación marcada de
una región delimitada del lóbulo frontal (la parte del cerebro más cercana a la
frente), observación que los ha llevado a sugerir que la inteligencia es
realmente un fenómeno general que se deriva de esta parte del encéfalo. Aunque provocativo, este hallazgo está
muy lejos de demostrar que el fundamento biológico de la inteligencia se
encuentra en el lóbulo frontal, pues parte de una noción demasiado simplista de
lo que es la inteligencia. Considérese, por ejemplo, una de las pruebas
utilizadas en este experimento. De los siguientes grupos de letras, hay uno que
es diferente a los tres restantes. ¿Cuál es? L H E C D
F I M J G D A O Q T X Si bien este tipo de pruebas miden ciertos aspectos de lo
que llamamos inteligencia, definiciones más modernas del término, las cuales
han sido respaldadas por una cantidad significativa de experimentos, tienden a
incluir al menos tres clases de habilidades en el concepto de inteligencia:
analíticas (como el problema que hemos presentado), creativas (como escribir el
desenlace de una historia a la que le falta la última página) y prácticas (por
ejemplo, plantear que sei quiere ir en Metro de la estación A a la B pero el
servicio está interrumpido en varias líneas, ¿qué ruta que debe tomar para
realizar el menor número de cambios de tren y al mismo tiempo evitar pasar por
la estación C?). Existen estudios que indican que ejecutar bien tareas de
inteligencia práctica no implica que la persona ejectutará tareas analíticas
con la misma precisión. De hecho, hay veces en que ocurre lo contrario e
individuos que no realizan particularmente bien las pruebas analíticas son los
que mejor resuelven los problemas prácticos. Es indiscutible que el lóbulo frontal participa en
ciertas facetas de lo que consideramos inteligencia y muchos estudios previos
ya han dejado constancia de ello. Sin embargo, la idea de que la inteligencia
es un fenómeno unitario y que además tiene un sustrato anatómico preciso es un
tanto simplista a la luz de definiciones más amplias de aquel término. A pesar
de todos los siglos que nos separan de Platón, nuestra conclusión todavía no
puede ser mucho mejor que la suya. Lo único que sabemos con certeza es que el
asiento de la inteligencia está en el cerebro. Y, por cierto, en caso de que aún no lo sepa, el tercer
grupo es el diferente a los demás. Ponga atención al número de letras que
separan en el abecedario a los componentes de cada cuarteto. Más información: Tomografía por emisión de positrones: http://www.sfn.org/briefings/brain_imaging.html Más información en Biomedia: |
|||
|
|
|||