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Alerta sobre el piercing

Maria Roura 30/08/00

Biomedia (Barcelona). Las modas de los adolescentes pueden ser muy variadas y, en general, pronto se desvanecen y cambian. En raras ocasiones la situación comporta algún riesgo, pero este es el caso de la moda del piercing por todo el cuerpo. Mucha gente, mayoritariamente adolescentes conducidos por las modas, están orgullosos de practicarse agujeros en sus orejas, narices, ombligos, pezones, cejas, labios, lenguas, mofletes e incluso en genitales.

Algunos arriesgan su vida al hacerse el piercing ellos mismos o el uno al otro o confiar en operadores sin licencia que conocen poco acerca de la técnica aséptica o de los riesgos médicos incurridos cuando los agujeros son practicados, por ejemplo, con un cuchillo. Incluso aquellos que se dirigen a las tiendas especializadas en realizar piercing pueden tener problemas. Los riesgos se derivan de una mala aplicación de la técnica o del tipo de material que se utilice.

Muchos de los que se hacen llamar profesionales del piercing no han hecho un aprendizaje formal y han aprendido la técnica en vídeos y revistas, o como aprendices de otros llamados igualmente “profesionales”. Si los utensilios que se utilizan no están bien esterilizados y no se guardan las normas de higiene sanitaria requeridas, hacerse un piercing constituye un antecedente frecuente en casos de infección por hepatitis B o C. Además de la posibilidad de contraer una enfermedad, un anillado o un tatuaje sin control puede destrozar la parte del cuerpo afectada, al afectar tendones o nervios próximos. Personas nacidas con desórdenes en las válvulas del corazón pueden desarrollar endocarditis si no toman antibióticos como prevención antes de hacerse un anillado. Un estudio de la Clínica Mayo realizado con 455 pacientes con enfermedad cardíaca congénita revela que una de cada cuatro pacientes desarrolla una endocarditis después de realizarse un piercing corporal.

Para todos, la decisión de agujerearse la lengua o el pezón no tiene en cuenta el considerar el sufrimiento involucrado, el peligro potencial y el largo período de recuperación. Los resultados de una encuesta realizada por la revista médica Emergency Medicine y publicada en el periódico The New York Times destacan una serie de complicaciones conocidas a raíz del piercing corporal. Las más comunes son las alergias producidas por los anillados, especialmente si son objetos de metal o que contengan níquel. Para prevenir este problema es necesario que los objetos corporales estén hechos de materiales, oro de 14 quilates o titanio.

Los piercing en la nariz pueden ocasionar infecciones por estafilococos (Staphyloccocus), y los anillados en el cartílago de la oreja, que es muy pobre en circulación sanguínea, pueden llevar a una infección por Pseudomonas y deformar la parte anillada. El piercing en la lengua puede llevar a la incapacidad de sentir dolor, dificultad en el habla, pérdida del gusto e incluso a problemas respiratorios. Los anillados insertados en la lengua pueden también provocar fractura de los dientes e inflamación crónica de la lengua.

La preocupación por el anillado o tatuaje sin control ha llevado a regular estas prácticas, cuyas competencias son de comunidades autónomas y ayuntamientos. Cataluña tiene en trámite un decreto para regular estas prácticas y el ayuntamiento de Madrid ha publicado este mes de julio una ordenanza en el mismo sentido, que pretende garantizar las condiciones sanitarias de los establecimientos de piercing y tatuaje. En el País Vasco existen normas desde 1989. Por su lado, en 1999, el Ministerio de Sanidad y Consumo prohibió donar sangre durante el año siguiente a la operación a toda persona que se hubiera practicado un anillado o piercing.

Maria Roura es bióloga y periodista.

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