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| Portada | Archivo | Búsqueda | Agenda | Enlaces | Créditos | Suscripciones El prión: un agente infeccioso sorprendente
Biomedia
(Barcelona). La proteína que constituye los priones
conocidos de mamíferos, la PrP, está codificada por un gen que reside en el
genoma de las células huésped, y que en el caso de la especie humana se
encuentra en el brazo corto del cromosoma 20. Este gen se expresa en muchos
tipos celulares y mayoritariamente en el cerebro. Esta proteína celular (PrPc)
está anclada a la membrana de la célula mediante un glucolípido, y todavía no
se sabe con exactitud qué función biológica desempeña. Se ha visto que es una
proteína muy conservada durante la evolución y se cree que puede estar
involucrada en el mantenimiento de los ritmos circadianos y en la regulación y
la intensidad del sueño. PrPc y PrPsc (la proteína infecciosa que constituye el
prión) tienen la misma composición (la misma secuencia de aminoácidos) pero
presentan diferente estructura tridimensional. Igual que en muchas máquinas
distintas encontramos las mismas piezas (ruedas dentadas, ejes, etc.), en la
estructura de las proteínas podemos distinguir piezas (o estructuras
secundarias) que se repiten en muchas proteínas distintas. Entre las
estructuras secundarias más comunes están las llamadas hélices alfa y láminas
beta;. Pues bien, se ha visto que la estructura de la PrPc está constituida
principalmente por hélices alfa, mientras que la de la PrPsc lo está por
láminas beta, lo que le confiere una estructura fibrilar que en las
condiciones características del cerebro tiende a agregarse y precipitar. Esta
estructura fibrilar explica los agregados insolubles (o placas amiloides) que
se encuentran en el cerebro de los afectados por encefalopatías espongiformes
transmisibles (TSE). El mecanismo de propagación de PrPsc consiste en transformar
la estructura de PrPc (de hélices alfa) a su estructura infecciosa (de
láminas beta). El año pasado, mediante unos estudios realizados in vitro, se obtuvo por primera vez una
evidencia contundente de la posibilidad de este cambio. La capacidad de cambiar
de estructura probablemente se debe a que PrPc, inusualmente para una proteína
rica en hélices alfa, tiene muchos aminoácidos propensos a formar láminas
beta. Esto sugiere que PrPc se encuentra en un equilibrio inestable entre una
forma rica en hélices alfa y una forma rica en láminas beta, y que un cambio
en las condiciones de su entorno puede hacer que cambie de una conformación a
otra. La conversión de la estructura de PrPc a la de PrPsc es lo que permite
que en la propagación de la PrPsc no esté involucrada nueva síntesis de
proteína, y por ello pueda ser un agente infeccioso libre de ácidos nucleicos.
Pero el mecanismo exacto de cómo se produce esta transformación de proteína
celular a proteína infecciosa no se sabe con exactitud. Se cree que puede estar
involucrada una tercera proteína desconocida, llamada muy gráficamente proteína
X. Una consecuencia de esto es que probablemente las mejores opciones
terapéuticas pasen por estabilizar la conformación de PrPc o inactivar a la
proteína X. Tampoco se conocen los mecanismos que conducen a la muerte
neuronal, pero se cree que están más relacionados con la pérdida de función que
supone la conversión de PrPc en PrPsc, que en la toxicidad propia de PrPsc. Los
últimos estudios realizados al respecto apuntan hacia la hipótesis de que, en
realidad, PrPsc sólo es tóxica porque inhabilita a la proteína celular, y que
las placas amiloides son un fenómeno colateral más que la causa del daño
neuronal. |
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