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| Portada | Archivo | Búsqueda | Agenda | Enlaces | Créditos | Suscripciones ¿Tuvieron descendencia neandertales y cromañones?
Biomedia (Pachuca, México). El debate sobre el destino de los neandertales ha
experimentado una nueva vuelta de tuerca con el descubrimiento en 1999 de un
esqueleto infantil en un abrigo rocoso de Portugal, datado en hace unos 24500
años. Los autores de este descubrimiento han interpretado las características
morfológicas de los restos como el producto de la hibridación entre
neandertales y humanos modernos (Proceedings of the National Academy of Sciences
1999; 96: 7604-7609). Si esta suposición fuera correcta, la desaparición de los
últimos neandertales, al menos en la península Ibérica, no sería debida a su
extinción y reemplazamiento por los cromañones, sino a una progresiva mezcla
genética con éstos. Sin embargo, esta nueva evidencia choca con las teorías
dominantes y ha levantado una considerable polémica entre los
paleoantropólogos. Lagar Velho 1, el esqueleto
motivo de la controversia, fue descubierto en el valle de Lapedo, a unos 150
kilómetros al norte de Lisboa, por el arqueólogo portugués João Zilhao. Se
trata de un niño de unos cuatro años de edad, que muestra algunos rasgos
físicos inusuales, especialmente sus proporciones corporales, con extremidades
cortas respecto del tronco, que recuerdan a las observadas en los esqueletos
neandertales, y que tradicionalmente han sido atribuidas al producto de una
adaptación al clima frío de los períodos glaciales europeos. Desafortunadamente,
el cráneo de Lagar Velho 1 no se ha podido recuperar, pero otros rasgos del
esqueleto, como el mentón prominente de la mandíbula, indican sin lugar a dudas
que se trataba de un humano moderno. Asimismo, la datación obtenida por
carbono-14, de aproximadamente hace unos 24500 años, indica que el niño de
Lapedo vivió más de 4000 años después de los últimos neandertales. João Zilhao, del Instituto
de Arqueología de Lisboa, y Erik Trinkaus, un reconocido experto en
neandertales de la Universidad de Washington, en St. Louis, creen que se trata
de la primera evidencia firme de hibridación entre neandertales y humanos
modernos, aunque puntualizan que,
dada la tardía datación, tiene que ser el resultado de generaciones de
cruzamientos entre neandertales y cromañones. El destino de los
neandertales es el centro de uno de los debates más acalorados de la evolución
humana, ya que existen dos teorías totalmente contrapuestas para explicar su
desaparición. Los defensores de la teoría multirregionalista o de la
continuidad regional, con el antropólogo Milford Wolpoff a la cabeza, creen que
los neandertales que vivieron en Europa y oeste de Asia hace entre 300000 y 28000 años contribuyeron significativamente al
bagaje génico de los europeos modernos. Por el contrario, los defensores de la
teoría del reemplazamiento o “fuera de África” sostienen que los humanos
modernos se originaron en África hace unos 100000-200000 años y desde allí se
expandieron a los otros continentes, sustituyendo a las poblaciones locales arcaicas
sin mezclarse con ellas. La recuperación de material genético de dos
neandertales (Paabo y Mermaiskaya) aportó evidencia adicional a favor de la
hipótesis del reemplazamiento. La interpretación de las
características físicas del niño de Lapedo ha sido criticada por otros
investigadores en el mismo número de la revista donde se publicó la
interpretación original. Para los expertos en neandertales Ian Tattersall y
Jeffrey Schwartz (Proceedings of the National Academy of Sciences 1999; 96: 7117-7119), Lagar
Velho1 no sería más que un niño moderno un tanto “rechoncho”. Este comentario
desató las furias de los firmantes del primer artículo que lanzaron una campaña
personal contra Tattersall en Internet, quien a su vez ha contestado con otra
carta en la que lamenta la confrontación personal surgida a raíz de lo que
debería haber sido un debate meramente científico. Como en tantas otras
ocasiones, las interpretaciones filogenéticas deducidas a partir de la
morfología de los fósiles se han mostrado como extremadamente contenciosas,
confundiéndose además con las opiniones personales de los científicos
implicados. Aunque João Zilhao sugiere que la recuperación de DNA del niño de
Lapedo podría ayudar a resolver la polémica, lo cierto es que la mayoría de los
investigadores se muestran escépticos de que Lagar Velho 1 aporte evidencias
firmes que vayan a cambiar la visión dominante de que los neandertales se
extinguieron después de la llegada de los primeros humanos modernos a Europa,
hace unos 40000 años. Más información en
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