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¿Tuvieron descendencia neandertales y cromañones?

Carles Lalueza 23/08/00

Biomedia (Pachuca, México). El debate sobre el destino de los neandertales ha experimentado una nueva vuelta de tuerca con el descubrimiento en 1999 de un esqueleto infantil en un abrigo rocoso de Portugal, datado en hace unos 24500 años. Los autores de este descubrimiento han interpretado las características morfológicas de los restos como el producto de la hibridación entre neandertales y humanos modernos (Proceedings of the National Academy of Sciences 1999; 96: 7604-7609). Si esta suposición fuera correcta, la desaparición de los últimos neandertales, al menos en la península Ibérica, no sería debida a su extinción y reemplazamiento por los cromañones, sino a una progresiva mezcla genética con éstos. Sin embargo, esta nueva evidencia choca con las teorías dominantes y ha levantado una considerable polémica entre los paleoantropólogos.

Lagar Velho 1, el esqueleto motivo de la controversia, fue descubierto en el valle de Lapedo, a unos 150 kilómetros al norte de Lisboa, por el arqueólogo portugués João Zilhao. Se trata de un niño de unos cuatro años de edad, que muestra algunos rasgos físicos inusuales, especialmente sus proporciones corporales, con extremidades cortas respecto del tronco, que recuerdan a las observadas en los esqueletos neandertales, y que tradicionalmente han sido atribuidas al producto de una adaptación al clima frío de los períodos glaciales europeos. Desafortunadamente, el cráneo de Lagar Velho 1 no se ha podido recuperar, pero otros rasgos del esqueleto, como el mentón prominente de la mandíbula, indican sin lugar a dudas que se trataba de un humano moderno. Asimismo, la datación obtenida por carbono-14, de aproximadamente hace unos 24500 años, indica que el niño de Lapedo vivió más de 4000 años después de los últimos neandertales.

João Zilhao, del Instituto de Arqueología de Lisboa, y Erik Trinkaus, un reconocido experto en neandertales de la Universidad de Washington, en St. Louis, creen que se trata de la primera evidencia firme de hibridación entre neandertales y humanos modernos, aunque puntualizan que, dada la tardía datación, tiene que ser el resultado de generaciones de cruzamientos entre neandertales y cromañones.

El destino de los neandertales es el centro de uno de los debates más acalorados de la evolución humana, ya que existen dos teorías totalmente contrapuestas para explicar su desaparición. Los defensores de la teoría multirregionalista o de la continuidad regional, con el antropólogo Milford Wolpoff a la cabeza, creen que los neandertales que vivieron en Europa y oeste de Asia hace entre 300000 y 28000 años contribuyeron significativamente al bagaje génico de los europeos modernos. Por el contrario, los defensores de la teoría del reemplazamiento o “fuera de África” sostienen que los humanos modernos se originaron en África hace unos 100000-200000 años y desde allí se expandieron a los otros continentes, sustituyendo a las poblaciones locales arcaicas sin mezclarse con ellas. La recuperación de material genético de dos neandertales (Paabo y Mermaiskaya) aportó evidencia adicional a favor de la hipótesis del reemplazamiento.

La interpretación de las características físicas del niño de Lapedo ha sido criticada por otros investigadores en el mismo número de la revista donde se publicó la interpretación original. Para los expertos en neandertales Ian Tattersall y Jeffrey Schwartz (Proceedings of the National Academy of  Sciences 1999; 96: 7117-7119), Lagar Velho1 no sería más que un niño moderno un tanto “rechoncho”. Este comentario desató las furias de los firmantes del primer artículo que lanzaron una campaña personal contra Tattersall en Internet, quien a su vez ha contestado con otra carta en la que lamenta la confrontación personal surgida a raíz de lo que debería haber sido un debate meramente científico. Como en tantas otras ocasiones, las interpretaciones filogenéticas deducidas a partir de la morfología de los fósiles se han mostrado como extremadamente contenciosas, confundiéndose además con las opiniones personales de los científicos implicados. Aunque João Zilhao sugiere que la recuperación de DNA del niño de Lapedo podría ayudar a resolver la polémica, lo cierto es que la mayoría de los investigadores se muestran escépticos de que Lagar Velho 1 aporte evidencias firmes que vayan a cambiar la visión dominante de que los neandertales se extinguieron después de la llegada de los primeros humanos modernos a Europa, hace unos 40000 años.
Carles Lalueza Fox es profesor asociado de la Universidad de Barcelona.

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