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| Portada | Archivo | Búsqueda | Agenda | Enlaces | Créditos | Suscripciones Stem cells: posibilidades y normativas
Biomedia
(Barcelona). En la segunda quincena de agosto las estrellas de las
noticias científicas has sido las células madre embrionarias o stem cells*, unas células totipotenciales
cuya gracia radica en que pueden iniciar cualquier linaje de células de nuestro
cuerpo: células de corazón, de pulmón, de hígado, de sistema nervioso, etc.
Esta prodigiosa versatilidad las hace sumamente interesantes, ya que al poder
convertirse en cualquier tipo de célula son capaces de regenerar todo tipo de
tejidos e incluso órganos, con todas las aplicaciones terapéuticas que eso
supone: trasplantes de órganos sin el peligro de rechazo o regeneración del
tejido nervioso en las enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer, por
poner dos ejemplos. Todavía no se sabe cómo y porqué una célula totipotencial
se diferencia en una célula más especializada, y eso es precisamente lo que
están intentando averiguar los científicos. Y para ello, naturalmente,
necesitan trabajar con este tipo de células. La
polémica reside en el método de obtención, ya que las células madre se
encuentran en los embriones de pocos días de desarrollo. Estos embriones pueden
tener tres tipos de procedencias: embriones sobrantes de los métodos de
reproducción asistida, embriones fecundados in vitro con ese fin y
embriones procedentes de técnicas de clonación: a partir de una célula de un
organismo adulto y de un óvulo al que se haya extraído el núcleo se puede
obtener un embrión clónico del organismo adulto (se trata de la misma técnica
de reprogramación genética con la que se consiguió obtener a Dolly). El
uso de embriones para investigación ha sido siempre un tema conflictivo por los
dilemas éticos que plantea, y a esto se añade la preocupación y recelo que
suscita el tema de la clonación humana. Las legislaciones al respecto son muy
cautelosas, en el Código Penal español, por ejemplo, se prohíbe la creación de
embriones con fines distintos a la reproducción. Pero
este verano las células madre han vuelto a acaparar protagonismo: el 16 de
agosto el Gobierno británico anunció que permitiría la clonación de embriones
con fines terapéuticos y científicos, y una semana después Bill Clinton anunció
que su Gobierno autorizaba el uso de fondos públicos para las investigaciones
con células madre embrionarias humanas (aunque las instituciones públicas no
están autorizadas para obtener este tipo de células y, por tanto, deben
comprarlas a las empresas privadas, que sí están autorizadas para llevar a cabo
la clonación de embriones). Estas medidas flexibilizadoras han tenido una
importante repercusión mediática, ampliada con las posteriores declaraciones
por parte de científicos y de Juan Pablo II en el XVIII Congreso Internacional
de la Sociedad de Trasplantes, celebrado en Roma a finales de agosto. El
Pontífice, en la primera intervención de un Papa en un congreso científico
fuera del Vaticano, apoyó los trasplantes de órganos donados por adultos pero
se mostró claramente contrario a la clonación de embriones al sostener que
estos métodos no respetan la dignidad y el valor de la persona y son moralmente
inaceptables. Los
científicos defensores de estas investigaciones argumentan que un embrión de
menos de 14 días (que son los que presentan las stem cells) no es todavía una persona. Parece que el problema
estriba en determinar cuándo se considera que un embrión es una persona, y las
opiniones a este respecto son muy variadas. Algunos científicos como Ian
Wilmut, del Instituto Roslin de Edimburgo, opinan que la frontera está en la
aparición del sistema nervioso. Para otros el límite está en los 14 días,
puesto que es el tiempo que un embrión puede sobrevivir de forma natural sin
implantarse en un útero. Y los que se oponen a estas técnicas opinan que un
embrión tiene la consideración de persona desde el momento de la concepción. No
hay duda que la polémica reabierta este verano no terminará con el verano,
porque según la opinión de la mayoría de científicos el futuro de la medicina
pasa por esta terapia regenerativa basada en la reprogramación celular. Gemma López
Jornet es licenciada en bioquímica. |
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