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| Portada | Archivo | Búsqueda | Agenda | Enlaces | Créditos | Suscripciones Telefonía móvil, radiación y salud
Biomedia (Barcelona). Cada vez es mayor el número de usuarios de teléfonos móviles y cada día
son más las personas que desean tener información acerca del producto que
utilizan. Un estudio sobre las ondas hertzianas presentado en el Parlamento del
Reino Unido a principios de año habla de los efectos nocivos del uso de la
telefonía móvil en la salud humana. Esta investigación está disponible en http://www.ibelgique.com/gsm-info/petition/news.htm. Los efectos atérmicos, por otro lado,
se producen a intensidades muy débiles del campo electromagnético y son, sin
lugar a dudas, más difíciles de estudiar. Según la información de los expertos,
y como conclusión del capítulo sobre los estudios epidemiológicos, las
indicaciones según las cuales una exposición a dosis débiles durante un período
largo podría producir efectos graves en la salud son, de todos modos, demasiado
numerosas para ignorarlas. En la historia de la epidemiología se
encuentran numerosos precedentes de factores nocivos para la salud que han sido
asociados, en un principio, a ciertas enfermedades en estudios a primera vista
poco fiables. En este caso, los documentos científicos disponibles mencionan
los riesgos para la salud tras una larga exposición a estos tipos de
microondas, aunque sea a niveles de intensidad débil. Los efectos patológicos
atribuidos son numerosos, según una información del CAIRO (Organización de Investigación Industrial y
Científica de la Commonwealth) son: el aumento de los riesgos de cáncer
especialmente la leucemia, y los tumores en el cerebro; la degeneración
histológica de la retina, córnea y el iris del ojo, especialmente en las
personas afectadas de glaucoma que utilizan determinadas gotas oculares;
modificaciones de la química del cerebro y del grado de eficacia de los
medicamentos (debido a una mayor permeabilidad y pérdida de la barrera
hematoencefálica); alteración de las funciones de aprendizaje y de memoria (la
instalación de antenas retransmisoras cerca de centros escolares es
particularmente peligrosa). En este mismo informe, el Dr. Neil
Cherry insiste en el impacto pernicioso en la salud humana, del efecto
acumulativo de una emisión pulsada continuada de microondas, aun a niveles
débiles, como la de las antenas retransmisoras y se pregunta qué influencia
someterá el cerebro de los seres humanos expuestos permanentemente a campos electromagnéticos
aunque sean de baja intensidad. Este experto recomienda que las antenas
transmisoras sean separadas de las escuelas y de las habitaciones a una
distancia de, al menos, 300 metros. Por otro lado, en un estudio aparecido
en la revista Nature de mayo (2000; 405: 405-417) se
destaca que los límites actuales de exposición de los teléfonos móviles asumen
que la radiación de microondas emitida no tiene efectos adversos sobre la salud
si no producen sobrecalentamiento. El investigador de Nottingham David de
Pomerai y sus colegas mostraron que las emisiones continuadas de microondas
pueden inducir cambios biológicos en gusanos similares a los causados por el
calor incluso sin incremento alguno de la temperatura. Según sus estudios, un
conjunto universal de proteínas de protección (las HGSP, producidas por todos
los organismos como respuesta a las condiciones adversas) en el gusano Caenorhabditis elegans es inducido a
niveles de radiación de microondas más bajos que los emitidos por un móvil
común. Sin embargo, según los autores, estos resultados no pueden ser
extrapolados a los humanos. Y, de todas maneras, no hay evidencia científica
que los aparatos efectivamente causen cáncer u otros problemas médicos. Un
estudio realizado en Finlandia ha revelado que las ondas de radio que emiten
los teléfonos celulares pueden llegar al cerebro, pero que sus efectos son
mínimos. Manolis Kogevinas, investigador del Instituto Municipal de Investigación Médica de
Barcelona (IMIM), comenta que la utilización de teléfonos móviles provoca
un aumento de la exposición a radiaciones electromagnéticas. La sospecha es que
estas radiaciones puedan estar asociadas con el cáncer, particularmente el
cáncer de cerebro y neoplasias del sistema hematológico. Aunque se han
presentado casos clínicos supuestamente asociados a la utilización de móviles,
aún no existen estudios en humanos que evalúen esta asociación. Es importante
destacar que se ha comercializado una nueva tecnología ampliamente utilizada,
sin una evaluación previa adecuada de sus posibles efectos sobre la salud. La existencia de cierta
preocupación acerca del posible vínculo entre el uso de teléfonos celulares y
cáncer u otros problemas de salud ha provocado que a finales del mes de agosto
se diera a conocer que los fabricantes de teléfonos móviles comenzarán el año
próximo a informar a los usuarios sobre el grado de radiación que emiten estos
aparatos, en respuesta a la necesidad de información de los consumidores y
organizaciones. La empresa finlandesa Nokia, la mayor fabricante de teléfonos
celulares del mundo, la estadounidense Motorola y la sueca Ericcson anunciaron que están
desarrollando un mecanismo común para medir la radiación. Después de años de investigación,
todavía no se ha encontrado un vínculo directo entre el riesgo de la salud y la
emisión de radiación de los teléfonos celulares. Actualmente existen cerca de
570 millones de usuarios de teléfonos celulares en todo el mundo y las
compañías de telecomunicaciones calculan que la cifra aumentará a 1400 millones
en cinco años. La Asociación de la Industria de Telecomunicaciones Celulares,
el organismo estadounidense que representa este sector, había pedido
urgentemente a los productores que notificaran a los usuarios el nivel de
radiación en dichos aparatos. Se prevé comenzar a notificar a los usuarios
durante el año 2001. Por otra parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha
lanzado un gigantesco estudio de ámbito mundial destinado a estudiar el impacto
de los campos electromagnéticos sobre la salud pública. Los resultados de esta
encuesta se publicarán durante el próximo año. Maria Roura es bióloga y periodista. |
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