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| Portada | Archivo | Búsqueda | Agenda | Enlaces | Créditos | Suscripciones Tres neurocientíficos comparten el premio Nobel de Medicina
Biomedia (Barcelona). Los científicos Arvid Carlsson, Paul Greengard y Eric
Kandel son los premiados este año con el Nobel de Medicina
de este año por sus estudios sobre la
transmisión de señales en el sistema nervioso. El farmacólogo sueco Arvid
Carlsson, investigador del
Instituto de Farmacología de la Universidad de Göteborg descubrió en los
años cincuenta que la enfermedad de Parkinson se debe a una reducción anómala
de los niveles cerebrales del neurotransmisor dopamina. A partir de los años
sesenta, el estadounidense Paul Greengard, investigador del
Laboratorio de Neurociencia Molecular de la Universidad Rockefeller de
Nueva York empezó a aclarar cómo funcionan los neurotransmisores, y el
psiquiatra Eric Kandel nacionalizado estadounidense e investigador del Centro de
Neurobiología de la Universidad de Columbia de Nueva York relacionó esos
procesos con el aprendizaje y la memoria al estudiar que la memoria a corto y
largo plazo en la babosa de mar o liebre de mar (Aplysia) se localiza en la sinapsis. El premio Nobel de Medicina es el
galardón más prestigioso que se otorga dentro del campo de la investigación
biomédica. Los tres premiados han contribuido, separadamente, a comprender cómo
las células nerviosas se comunican entre sí y, como resultado de estos
trabajos, se han producido avances en el tratamiento de enfermedades
neuropsiquiátricas, tales como la enfermedad de Parkinson, la depresión o la
esquizofrenia, y en el conocimiento de los procesos moleculares responsables de
la memoria y aprendizaje. La Academia sueca ha señalado la
importancia de los trabajos de los científicos galardonados por ser
"descubrimientos esenciales sobre un modo importante de transmisión de la
señal entre diferentes células nerviosas, la transmisión sináptica* lenta". Asimismo añadió
que estos proyectos son "determinantes para la comprensión de las
funciones normales del cerebro y de las condiciones en las que perturbaciones
en la transmisión de la señal pueden inducir enfermedades neurológicas o
psíquicas". Los trabajos de estos científicos
han aportado conocimientos sobre la comunicación entre las células nerviosas
que existen en el cerebro. Estas células, las neuronas*, tienen unas prolongaciones muy alargadas
llamadas axones por las que viaja la señal nerviosa como un impulso eléctrico.
Pero entre el final de un axón* de una neurona
y el principio de la siguiente hay un espacio vacío, llamado sinapsis, donde el
circuito se interrumpe y la transmisión del impulso nervioso deja de basarse en
la electricidad y se ve forzada a recurrir a la química. La conexión entre las
neuronas, pues, se efectúa a través de una entramada red de complejos
nerviosos, en los cuales los mensajes entre una célula y otra son transmitidos
a través de compuestos químicos llamados neurotransmisores*. Uno de los neurotransmisores
principales es la dopamina*, muy abundante
en los ganglios basales* del
cerebro. Su abundancia o escasez influye en la capacidad para controlar el
movimiento de los músculos, entre otros aspectos. Este neurotransmisor se
almacena en las vesículas sinápticas, en las terminaciones de las neuronas.
Cuando llega un mensaje nervioso, estas vesículas se vierten hacia el exterior
de la neurona y se fija en los receptores de la neurona vecina. La siguiente
neurona capta estos neurotransmisores del espacio sináptico gracias a unos
receptores situados en su membrana celular*. Y estos receptores provocan una
cascada de sucesos químicos que acaban generando una nueva señal eléctrica en
la neurona siguiente. Y otra vez vuelve a empezar el circuito. El Instituto Karolinska,
institución que otorga los premios Nobel, ha destacado este año la
investigación fundamental en neurociencia mostrando que ésta es una
especialidad necesaria para el avance en el tratamiento de las enfermedades
neurológicas y psiquiátricas. Este premio a la investigación sobre la sinapsis
hace rememorar el Nobel de Medicina concedido en el año 1906 a Santiago Ramón y Cajal
por demostrar que las neuronas eran células individuales que establecían
contactos funcionales en las zonas especializadas de la sinapsis. Los tres investigadores premiados
con el Nobel de Medicina este año realizaron descubrimientos hace décadas, pero
fueron clave para desvelar, tal como hemos comentado anteriormente, un tipo de
transmisión de señales, conocida como transmisión sináptica lenta. La ceremonia oficial donde se
entrega el premio, dotado de alrededor de un millón de dólares, a los
científicos ganadores se realizará el próximo 10 de diciembre, en el
aniversario de la muerte de Nobel, fallecido en 1896. Maria Roura es bióloga y periodista. * Glosario
de Biomedia |
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