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Tres neurocientíficos comparten el premio Nobel de Medicina

Maria Roura 18/10/00

Biomedia (Barcelona). Los científicos Arvid Carlsson, Paul Greengard y Eric Kandel son los premiados este año con el Nobel de Medicina de este año por sus estudios sobre la transmisión de señales en el sistema nervioso. El farmacólogo sueco Arvid Carlsson, investigador del Instituto de Farmacología de la Universidad de Göteborg descubrió en los años cincuenta que la enfermedad de Parkinson se debe a una reducción anómala de los niveles cerebrales del neurotransmisor dopamina. A partir de los años sesenta, el estadounidense Paul Greengard, investigador del Laboratorio de Neurociencia Molecular de la Universidad Rockefeller de Nueva York empezó a aclarar cómo funcionan los neurotransmisores, y el psiquiatra Eric Kandel nacionalizado estadounidense e investigador del Centro de Neurobiología de la Universidad de Columbia de Nueva York relacionó esos procesos con el aprendizaje y la memoria al estudiar que la memoria a corto y largo plazo en la babosa de mar o liebre de mar (Aplysia) se localiza en la sinapsis.

El premio Nobel de Medicina es el galardón más prestigioso que se otorga dentro del campo de la investigación biomédica. Los tres premiados han contribuido, separadamente, a comprender cómo las células nerviosas se comunican entre sí y, como resultado de estos trabajos, se han producido avances en el tratamiento de enfermedades neuropsiquiátricas, tales como la enfermedad de Parkinson, la depresión o la esquizofrenia, y en el conocimiento de los procesos moleculares responsables de la memoria y aprendizaje.

La Academia sueca ha señalado la importancia de los trabajos de los científicos galardonados por ser "descubrimientos esenciales sobre un modo importante de transmisión de la señal entre diferentes células nerviosas, la transmisión sináptica* lenta". Asimismo añadió que estos proyectos son "determinantes para la comprensión de las funciones normales del cerebro y de las condiciones en las que perturbaciones en la transmisión de la señal pueden inducir enfermedades neurológicas o psíquicas".

Los trabajos de estos científicos han aportado conocimientos sobre la comunicación entre las células nerviosas que existen en el cerebro. Estas células, las neuronas*, tienen unas prolongaciones muy alargadas llamadas axones por las que viaja la señal nerviosa como un impulso eléctrico. Pero entre el final de un axón* de una neurona y el principio de la siguiente hay un espacio vacío, llamado sinapsis, donde el circuito se interrumpe y la transmisión del impulso nervioso deja de basarse en la electricidad y se ve forzada a recurrir a la química. La conexión entre las neuronas, pues, se efectúa a través de una entramada red de complejos nerviosos, en los cuales los mensajes entre una célula y otra son transmitidos a través de compuestos químicos llamados neurotransmisores*.

Uno de los neurotransmisores principales es la dopamina*, muy abundante en los ganglios basales* del cerebro. Su abundancia o escasez influye en la capacidad para controlar el movimiento de los músculos, entre otros aspectos. Este neurotransmisor se almacena en las vesículas sinápticas, en las terminaciones de las neuronas. Cuando llega un mensaje nervioso, estas vesículas se vierten hacia el exterior de la neurona y se fija en los receptores de la neurona vecina. La siguiente neurona capta estos neurotransmisores del espacio sináptico gracias a unos receptores situados en su membrana celular*. Y estos receptores provocan una cascada de sucesos químicos que acaban generando una nueva señal eléctrica en la neurona siguiente. Y otra vez vuelve a empezar el circuito.

El Instituto Karolinska, institución que otorga los premios Nobel, ha destacado este año la investigación fundamental en neurociencia mostrando que ésta es una especialidad necesaria para el avance en el tratamiento de las enfermedades neurológicas y psiquiátricas. Este premio a la investigación sobre la sinapsis hace rememorar el Nobel de Medicina concedido en el año 1906 a Santiago Ramón y Cajal por demostrar que las neuronas eran células individuales que establecían contactos funcionales en las zonas especializadas de la sinapsis.

Los tres investigadores premiados con el Nobel de Medicina este año realizaron descubrimientos hace décadas, pero fueron clave para desvelar, tal como hemos comentado anteriormente, un tipo de transmisión de señales, conocida como transmisión sináptica lenta.

La ceremonia oficial donde se entrega el premio, dotado de alrededor de un millón de dólares, a los científicos ganadores se realizará el próximo 10 de diciembre, en el aniversario de la muerte de Nobel, fallecido en 1896.

Maria Roura es bióloga y periodista.

* Glosario de Biomedia

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