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| Portada | Archivo | Búsqueda | Agenda | Enlaces | Créditos | Suscripciones Prevenir enfermedades hereditarias: el diagnóstico genético preimplantacional
Biomedia
(Barcelona). Las técnicas de diagnóstico
genético preimplantacional* (DGP) permiten
estudiar características genéticas del embrión antes de que se realice la
transferencia de éstos al útero materno y se produzca la implantación. El DGP
resulta de la combinación de las técnicas de fecundación* in
vitro* (FIV) y las técnicas de genética
molecular. Los avances de estas dos especialidades han permitido el desarrollo
del DGP como alternativa eficaz al diagnóstico prenatal en parejas con un
riesgo elevado de transmitir a su descendencia una determinada enfermedad
genética o anomalía cromosómica. La transferencia de los embriones
seleccionados al útero materno permite la obtención de descendencia sana en
contraposición a la interrupción del embarazo tras gestación espontánea, cuando
el diagnóstico prenatal indica un resultado adverso. El diagnóstico genético
preimplantacional está especialmente indicado para las enfermedades ligadas al
sexo*, en concreto al
cromosoma* sexual X. Existen alrededor de
300 enfermedades de este tipo, las más frecuentes son la hemofilia y la
distrofia muscular de Duchenne. En general, en este tipo de enfermedades, las
mujeres son portadoras* asintomáticas y sus
hijos varones tienen 50% de posibilidades de heredar la enfermedad. En estos
casos, gracias al DGP se seleccionan los embriones de sexo femenino que son los
únicos no afectados (50% serán sanos pero portadores y el otro 50% serán sanos
y no transmitirán la enfermedad a su descendencia). La determinación del sexo
de cada embrión se realiza mediante hibridación in situ fluorescente (FISH, de sus siglas en inglés). La FISH
consiste en la utilización de marcadores fluorescentes de diferentes colores
que se unen a fragmentos cromosómicos. De esta manera, mediante un microscopio
de fluorescencia se pueden visualizar y distinguir cromosomas según el color
del marcador. Otros grupos a los que se practica el DGP utilizando la FISH son
aquellas parejas que presentan anomalías cromosómicas estructurales, mujeres de
edad avanzada y las parejas con abortos de repetición de causa desconocida. En
estas últimas está justificado el DGP, dado que el 50% de abortos de primer
trimestre se deben a una anomalía cromosómica. El DGP se aplica también en las
enfermedades monogénicas recesivas*
en las que se necesitan dos copias del gen afectadas para padecer la enfermedad
como en el caso de la fibrosis quística. Las parejas en las que ambos miembros
son portadores, tienen 25% de posibilidades de tener un niño afectado. En estos
casos, el diagnóstico se realiza por la técnica de PCR*
(reacción en cadena de la polimerasa) que permite detectar una mutación en el
DNA. La PCR consiste en la
amplificación de una determinada secuencia de DNA para obtener un número de
copias suficiente de la misma que permita su análisis. Cada tipo de enfermedad tiene un protocolo de estudio diferente,
por ello el DGP mediante PCR se usa en un número limitado de enfermedades. Para la realización de un DGP se debe
practicar un ciclo de fecundación in vitro. Se induce hormonalmente al
ovario para producir la cantidad de óvulos maduros necesarios para obtener un
número suficiente de embriones de buena calidad. Los ovocitos son inseminados con una muestra de semen del
cónyuge. Al día siguiente, se comprueba la fecundación y se continúa el cultivo
in vitro*
de los embriones hasta que alcanzan un estadio de 6-8 células (aproximadamente
al tercer día de la fecundación). Es entonces cuando se procede a la biopsia* embrionaria, que consiste en la extracción de
una o dos células de cada embrión para analizarlas. El desarrollo embrionario
no se ve alterado por dicha biopsia y los embriones se mantienen en cultivo
hasta conocer el diagnóstico, momento en que se transferirán los embriones
sanos al útero materno. Uno de los ejemplos de la importancia
que cada vez más está teniendo esta técnica en la biomedicina son las noticias
que recientemente han aparecido en la prensa, como la de la pareja que ha
seleccionado genéticamente a su bebé para salvar con sus células a otra hija, o
la de otra pareja que ha seleccionado el sexo de sus hijos para no transmitir
la hemofilia a sus nietos. La colaboración entre el Instituto
Universitario Dexeus de Barcelona y la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB)
hizo posible que en 1994 nacieran en España las dos primeras niñas sanas
después de haber realizado un DGP para evitar que la hemofilia les fuera
transmitida por sus padres. La reciente secuenciación del genoma humano
establecerá la base genética de muchas enfermedades y permitirá que muchas de
las parejas que actualmente no pueden optar al DGP (al desconocerse la
asociación entre la anomalía genética y la enfermedad) puedan beneficiarse de
sus aplicaciones y tener así una descendencia sana. La selección del sexo o de
las características genéticas del embrión no debe realizarse con fines
eugenésicos*, es decir, de mejora de la
población. La práctica del diagnóstico genético preimplantacional debe servir
para el tratamiento y la prevención de enfermedades hereditarias. Marta
Asensio es licenciada en biología y máster en biología de la reproducción y
técnicas de reproducción asistida por el Instituto Universitario Dexeus. * Glosario
de Biomedia |
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