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El estudio de imágenes hipnagógicas muestra una nueva relación entre la memoria y el sueño

Juan Carlos López García 01/11/00

Biomedia (Londres). En un número anterior de Biomedia ya hemos señalado que la función del sueño es un enigma, pero que una de las hipótesis más aceptadas sobre su papel es su posible participación en la consolidación de la memoria. Como comentamos aquí, por ejemplo, se ha observado que la actividad que ocurre en varias regiones cerebrales durante el aprendizaje se repite espontáneamente mientras los sujetos duermen. A pesar de estos avances, la mayoría de los estudios realizados en este campo se ha centrado en explorar únicamente lo que ocurre durante el llamado sueño de movimientos oculares rápidos o REM (la etapa del sueño asociada a la ocurrencia de ensoñaciones), a pesar de que existen otros estadios cuyo papel en la consolidación de la memoria también puede ser importante pero que hasta ahora han sido ignorados. En el ejemplar de la revista Science del 13 de octubre, Stickgold y sus colaboradores reportan los resultados de un estudio en el que se han enfocado en la etapa inicial del sueño (cuando éste apenas empieza a ser conciliado) para explorar si este período también guarda alguna relación con el almacenamiento de los recuerdos (resumen del artículo de Stickgold y colaboradores).

Para atacar este problema, estos investigadores echaron mano de un fenómeno conocido por la mayoría de nosotros, aunque probablemente no por su nombre científico: la ocurrencia de imágenes hipnagógicas. Estas imágenes aparecen comúnmente durante los momentos iniciales cuando tratamos de dormir. En la mayoría de los casos se trata de visiones de los eventos del día, sobre todo de aquellos que más tiempo han ocupado nuestra atención. Un ejemplo de estas imágenes que puede resultar familiar para muchas personas ocurre cuando pasamos un par de horas frente a un juego de vídeo. En estos casos, es muy común tener visiones involuntarias (a veces indeseables) del juego mientras tratamos de conciliar el sueño. De hecho, es tan fácil producir estas imágenes que Stickgold y sus colaboradores estudiaron sus características en individuos normales, así como en pacientes con amnesia; es decir, personas incapaces de formar nuevos recuerdos. De esta forma, los autores pidieron a los diferentes sujetos que practicaran varios días el popular juego Tetris para averiguar si, por un lado, los pacientes con amnesia eran capaces de aprender a jugar y, por otro, si experimentaban imágenes hipnagógicas relacionadas con el juego.

Lo que Stickgold y sus colaboradores encontraron fue, en primer lugar, que los pacientes eran incapaces de aprender a jugar Tetris. Esta observación es sorprendente pues, a pesar de que los individuos sufrían amnesia, muchos otros estudios han mostrado que este tipo de pacientes son capaces de aprender tareas que requieren simplemente de su práctica continua. De hecho, una de las divisiones más antiguas de los diferentes tipos de memoria distingue entre memoria declarativa o explícita (la que guarda nuestra autobiografía y nuestro conocimiento del mundo) y memoria de procedimiento o implícita (la que almacena nuestros hábitos y habilidades y que no requiere de verbalización para expresarse). De esta forma, la incapacidad de aprender a jugar Tetris es una observación inesperada, pues este tipo de tareas es normalmente resistentes a la amnesia.

Al mismo tiempo, un segundo resultado sorprendente de este estudio es que los pacientes tenían imágenes hipnagógicas en las que veían diferentes elementos del Tetris muy similares a las de individuos normales, a pesar de nunca haber aprendido a jugarlo y ni siquiera recordar que lo habían practicado tan sólo unas horas antes. En otras palabras, los pacientes no recordaban haber visto nunca el juego pero eran capaces de ver imágenes relacionadas con el mismo. Esta observación nos recuerda estudios muy antiguos en los que pacientes con amnesia aprendían a realizar diferentes tareas tan eficientemente como una persona normal (por ejemplo, montar una bicicleta) pero que eran incapaces de recordar que lo habían aprendido, por lo que cada día requerían de una nueva explicación a pesar de que podían ejecutar la tarea como expertos sin ellos saberlo.

Los resultados de Stickgold y sus colegas nos dicen, por un lado, que a pesar de no tener un recuerdo consciente del evento, la información se mantuvo de alguna forma en la memoria desde donde puede ser evocada de manera involuntaria. Por el otro, nos sugiere que la etapa inicial de conciliación del sueño también ejerce un papel en el funcionamiento de nuestra memoria, aunque aún no nos permite saber de qué manera. Dado que históricamente se ha considerado que el principal problema de los pacientes con amnesia es la incapacidad de formar nuevas memorias, el estudio de Strickhold nos permite aventurar una explicación diferente: que al menos ciertas memorias se forman de manera normal pero permanecen inaccesibles por lo que no pueden ser evocadas. Si éste fuese el caso, este hallazgo tendría implicaciones muy profundas para el tratamiento de estos pacientes pues nos invitaría a enfocarnos en la búsqueda de procedimientos para hacer resurgir a la información y no para tratar de inscribirla en el sistema nervioso, como hasta ahora ha sido el caso.

Juan Carlos López García es doctor en filosofía por la Universidad de Columbia y editor de Macmillan Publishing Company, Londres.

Más información en la red:
Información general sobre el amnesia: http://www.healthcentral.com/mhc/top/003257.cfm
Información general sobre el sueño: http://www.ninds.nih.gov/health_and_medical/pubs/understanding_sleep_brain_basic_.htm (incluye información sobre trastornos del sueño), http://www.sfn.org/briefings/rem_sleep.html, http://www.sleepnet.com/index.shtml (incluye información sobre trastornos del sueño), http://faculty.washington.edu/chudler/sleep.html, http://personal.redestb.es/eros/suenyo.htm (en español), http://www.terra.es/personal2/dormir/castella.htm (en español)

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