|
|||
| Portada | Archivo | Búsqueda | Agenda | Enlaces | Créditos | Suscripciones Los alimentos transgénicos: miel o veneno
Biomedia
(Barcelona). Dentro del ciclo de conferencias
“Las fronteras del conocimiento: retos para un nuevo siglo” y programado en
torno a la exposición "Gente y genes", el doctor
Daniel Ramón del Instituto de Agroquímica y
Tecnología del CSIC pronunció el pasado 30 de octubre una conferencia sobre
la biotecnología de los alimentos y los alimentos transgénicos: "Los alimentos transgénicos: miel o veneno". Esta exposición está organizada por el
Instituto de Cultura de Barcelona con la colaboración de Novartis. Daniel Ramón empezó la conferencia
afirmando que la biotecnología no es nada nuevo ya que desde que el hombre es
agricultor se busca y se desarrollan nuevas especies y razas animales y
vegetales para mejorar el rendimiento y las cosechas. De esto hace catorce mil
años. Define la biotecnología como la utilización de organismos vivos para usos
industriales. Para él lo es la penicilina y también la producción de leche. Y
los alimentos fermentados, el uso de levaduras en alimentos como el yogurt, el
pan, la cerveza y el vino. Los mejoradores han utilizado la
variabilidad natural y el cruce sexual para mejorar las cosechas y esto
comporta modificación genética. El maíz y el trigo actuales no tienen nada que
ver con los originales ni siquiera con los que comían nuestros abuelos. Y esto
es debido a la mejora genética. Hace sólo 150 años que Mendel descubrió
los genes trabajando con los guisantes; hace 50 años que Watson y Crick
constataron la estructura del DNA, el material hereditario; y hace sólo 25 años
que sabemos de la posibilidad de clonar genes vía ingeniería genética:
transgénicos. La biotecnología va a tener un desarrollo muy importante en
farmacia (por ejemplo la insulina y hormona del crecimiento) y en alimentación
(con la nueva biotecnología de los alimentos). Los alimentos se pueden clasificar en
tres tipos: animales, vegetales y fermentados. La biotecnología se puede
aplicar en todos los elementos de la ingeniería genética y en los diferentes
tiempos del procesado tecnológico. La diferencia conceptual más importante
entre lo que se había hecho hasta ahora, el cruzamiento sexual, y lo que se
está desarrollando actualmente, es la ingeniería genética. Un alimento transgénico es,
pues, aquel alimento en cuyo diseño se utilizan técnicas de ingeniería
genética. Ahora bien, una galleta elaborada con trigo transgénico también se
considera galleta transgénica. Y si, además, está hecha con un aditivo
transgénico, también es transgénica. Si aceptamos la primera definición existen
67 alimentos transgénicos en todo el mundo. Si aceptamos la segunda definición:
no lo sabemos. El 95% de los enzimas utilizados en la biotecnología de los
alimentos se obtienen por ingeniería genética y el 70% se obtienen por
organismos modificados genéticamente. Hay distintos ejemplos de vegetales
transgénicos. Unos benefician al producto, otros a los consumidores a la par
que unos proyectos benefician a las empresas privadas mientras que otros son
proyectos públicos. Tomemos como ejemplo el maíz Bt resistente. El taladro del
maíz sólo se erradica con insecticidas. Se sabe que el Bacillus turigensis (Bt) produce una proteína que es usada como
insecticida biológico desde hace tiempo; los biotecnólogos han clonado el gen
de la bacteria y lo han introducido en el maíz. Otro ejemplo de vegetal
modificado son los tomates transgénicos que resisten hasta seis semanas en la
nevera. La biotecnología, en este caso, disminuye la producción del enzima
poligalacturonasa y retrasa el fenómeno biológico de putrefacción. Un proyecto desarrollado por la
Universidad de Holanda es la inhibición del pardeamiento de la patata (expresan
a la baja la expresión del gen que oscurece la patata). Otro ejemplo de
desarrollo público es la tolerancia a los suelos ácidos de la papaya en Chiapas
(donde existe un exceso de aluminio en los suelos). En este caso introducen la
posibilidad de fabricar un enzima (citrato liasa) que secuestra el aluminio del
suelo y así la producción de papaya no se ve alterada. Otro ejemplo es el arroz
transgénico con provitamina A. El arroz tiene déficit de vitamina A y en países
consumidores de arroz existe mucha ceguera a causa de este déficit;
biotecnólogos de Zurich han movido tres genes del narciso al arroz y han creado
el arroz dorado que sintetiza beta-caroteno y genera vitamina A. Además, los alimentos transgénicos son
los más evaluados desde el punto de vista sanitario y desde el punto de vista
medioambiental en toda la historia de la humanidad. Sería deseable, según
Daniel Ramón, que las mismas evaluaciones que se llevan a cabo con los
alimentos transgénicos se aplicaran a cualquier otro alimento, y apuesta por
que los alimentos transgénicos estén totalmente etiquetados. Finalmente, Daniel Ramón se interroga
sobre por qué no poner un “impuesto revolucionario”. Por ejemplo, si una
multinacional quiere vender soja transgénica (que ya se ha comprobado que no
tiene ningún riesgo) que la venda. Pero como la multinacional va a ganar mucho
dinero con la venta de esta soja, ¿por qué no instaurar que el 2% o el 3% de
los beneficios vayan a la investigación de proyectos más locales o a proyectos
de países del tercer mundo, o a la investigación básica…? Esta sería una buena
solución. Maria
Roura es bióloga y periodista. Más
información en Dossier de Biomedia |
|||
|
|
|||