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Futuro incierto para miles de embriones congelados

Marta Asensio 15/11/00

Biomedia (Barcelona). Aproximadamente 25000 embriones permanecen congelados en los diferentes centros españoles que practican la fecundación in vitro. De éstos, el 15% sobrepasan los 5 años de criopreservación, plazo máximo de congelación autorizado por la legislación española sobre técnicas de reproducción asistida (35/1988).

De acuerdo con la legislación actual las parejas que poseen embriones congelados disponen de este período para decidir si desean utilizarlos para su propia reproducción o por el contrario donarlos a otra pareja con fines reproductivos. La donación de embriones está legalmente permitida siempre que sea anónima, gratuita, sin carácter lucrativo y es necesario que ambos miembros de la pareja la autoricen mediante un consentimiento escrito.

Éstas son las dos únicas opciones que ofrece la legislación española para los embriones congelados, ya que la utilización para investigación o la destrucción son alternativas actualmente no permitidas en nuestro país. La problemática se plantea cuando transcurrido el período autorizado la pareja no ha tomado ninguna decisión y los embriones siguen manteniéndose congelados en los centros de reproducción asistida. La ley no dispone qué hacer con los embriones una vez agotado el plazo legal.

Existe una contradicción en la normativa vigente pues aunque pasados dos años de criopreservación los embriones pueden pasar a disposición del centro, éste no puede proceder a la donación sin el consentimiento de la pareja progenitora. Asimismo pueden producirse distintas situaciones en las que ninguna de las opciones legales son posibles: separación de la pareja sin existir acuerdo sobre el destino de los embriones, muerte de uno de los cónyuges o pérdida de contacto entre la pareja y el centro.

El Instituto Universitario Dexeus ha realizado un estudio en el que se ha contactado con todas las parejas con embriones congelados desde hace más de 5 años, para conocer las razones de ello. Se envió un cuestionario que incluía preguntas de tipo ético, médico, personal y social relacionadas con el tema.

El gran número de parejas que no respondieron al cuestionario (59%), junto con las que han perdido contacto con el centro (15%) y que por tanto son ilocalizables, pone de manifiesto un elevado grado de despreocupación por parte de las parejas respecto a sus embriones congelados.

La mayoría de parejas que respondieron al cuestionario manifiestan no haberse sometido a la transferencia de los embriones congelados por estar satisfechos con el número de hijos conseguidos (57%) y tan sólo el 32% estaría dispuesto a donar los embriones a otras parejas. A un tercio de las parejas entrevistadas no les complace ninguna de las alternativas legales (propia transferencia o donación).

En cuanto a las alternativas actualmente no legales en nuestro país (destrucción o investigación), un 61% aceptaría al menos una de las dos opciones. El 31% estaría dispuesto a donar los embriones para investigación y el 44% preferiría la destrucción de los embriones.

Llama la atención que las parejas prefieran la destrucción frente a la posibilidad de donarlos para investigación, cuando ésta es una de las vías para el avance de las ciencias biomédicas.

A la vista de los resultados, consideramos necesaria una revisión y posterior modificación de la ley con el fin de subsanar el vacío legal existente.

Mientras tanto, miles de embriones permanecen congelados sin que se sepa cual será su destino final a la espera de que las autoridades sanitarias competentes tomen alguna iniciativa al respecto.

Marta Asensio y Montse Boada, Instituto Universitario Dexeus.

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