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| Portada | Archivo | Búsqueda | Agenda | Enlaces | Créditos | Suscripciones Futuro incierto para miles de embriones congelados
Biomedia (Barcelona). Aproximadamente 25000 embriones permanecen
congelados en los diferentes centros españoles que practican la fecundación in vitro. De éstos, el 15% sobrepasan
los 5 años de criopreservación, plazo máximo de congelación autorizado por la
legislación española sobre técnicas de reproducción asistida (35/1988). De acuerdo con la
legislación actual las parejas que poseen embriones congelados disponen de este
período para decidir si desean utilizarlos para su propia reproducción o por el
contrario donarlos a otra pareja con fines reproductivos. La donación de
embriones está legalmente permitida siempre que sea anónima, gratuita, sin
carácter lucrativo y es necesario que ambos miembros de la pareja la autoricen
mediante un consentimiento escrito. Éstas son las dos únicas
opciones que ofrece la legislación española para los embriones congelados, ya
que la utilización para investigación o la destrucción son alternativas
actualmente no permitidas en nuestro país. La problemática se plantea cuando
transcurrido el período autorizado la pareja no ha tomado ninguna decisión y
los embriones siguen manteniéndose congelados en los centros de reproducción
asistida. La ley no dispone qué hacer con los embriones una vez agotado el
plazo legal. Existe una contradicción en
la normativa vigente pues aunque pasados dos años de criopreservación los
embriones pueden pasar a disposición del centro, éste no puede proceder a la donación
sin el consentimiento de la pareja progenitora. Asimismo pueden producirse
distintas situaciones en las que ninguna de las opciones legales son posibles:
separación de la pareja sin existir acuerdo sobre el destino de los embriones,
muerte de uno de los cónyuges o pérdida de contacto entre la pareja y el
centro. El Instituto Universitario
Dexeus ha realizado un estudio en el que se ha contactado con todas las parejas
con embriones congelados desde hace más de 5 años, para conocer las razones de
ello. Se envió un cuestionario que incluía preguntas de tipo ético, médico,
personal y social relacionadas con el tema. El gran número de parejas
que no respondieron al cuestionario (59%), junto con las que han perdido
contacto con el centro (15%) y que por tanto son ilocalizables, pone de
manifiesto un elevado grado de despreocupación por parte de las parejas
respecto a sus embriones congelados. La mayoría de parejas que
respondieron al cuestionario manifiestan no haberse sometido a la transferencia
de los embriones congelados por estar satisfechos con el número de hijos
conseguidos (57%) y tan sólo el 32% estaría dispuesto a donar los embriones a
otras parejas. A un tercio de las parejas entrevistadas no les complace ninguna
de las alternativas legales (propia transferencia o donación). En cuanto a las
alternativas actualmente no legales en nuestro país (destrucción o
investigación), un 61% aceptaría al menos una de las dos opciones. El 31%
estaría dispuesto a donar los embriones para investigación y el 44% preferiría
la destrucción de los embriones. Llama la atención que las
parejas prefieran la destrucción frente a la posibilidad de donarlos para
investigación, cuando ésta es una de las vías para el avance de las ciencias
biomédicas. A la vista de los resultados,
consideramos necesaria una revisión y posterior modificación de la ley con el
fin de subsanar el vacío legal existente. Mientras tanto, miles de
embriones permanecen congelados sin que se sepa cual será su destino final a la
espera de que las autoridades sanitarias competentes tomen alguna iniciativa al
respecto. Marta
Asensio y Montse Boada, Instituto Universitario Dexeus. |
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