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| Portada | Archivo | Búsqueda | Agenda | Enlaces | Créditos | Suscripciones La ética de las ciencias: “Los ciudadanos debemos ser parte activa de la historia de la humanidad”
Biomedia
(Barcelona). “Es importante discutir y debatir sobre las consecuencias
del poder de la genética, pero no se trata de detener el progreso de la
ciencia. Nos encontramos ante la primera vez en que la historia del progreso
científico y tecnológico puede ir acompañada de la reflexión ética.” Con esta
aportación inició Georges Kutukdjian, director de la División de Ética de las Ciencias y las
Tecnologías de la UNESCO, la conferencia “Genoma humano y pluralismo cultural” que clausuró el ciclo "Genética y ciudad" organizado
por la Concejalía de Ciudad del Conocimiento del Ayuntamiento
de Barcelona. Apuntó la necesidad de este tipo de encuentros donde se
aporte información a los ciudadanos “porque la comunidad científica aprendió la
lección en la época nuclear y sabe que es necesario un debate público porque
todos debemos sentirnos responsables de cómo se está formando la sociedad del
futuro”. Georges Kutukdjian, en un breve repaso,
remarcó las percepciones culturales que se han producido en la evolución de la
genética y la biología molecular. Señaló que durante los años setenta,
coincidiendo con el desarrollo de estos campos de la investigación, empezó el
debate sobre la cuestión ética del estatus del conocimiento derivado del
conocimiento genético. En la siguiente década nació uno de los proyectos más
importantes: Proyecto
Genoma Humano, y con él el dilema de la propiedad del conocimiento derivado
de la investigación. En el año 2000 el Proyecto Genoma Humano presenta su
primer borrador, 20 años antes de lo previsto, y “la cuestión de las patentes
es un tema que está delante de nosotros y debemos enfrentarnos a él”, remarcó
Georges Kutukdjian. Una de las resoluciones a nivel internacional respecto a
este tema se adoptó el pasado mes de julio en Okinawa, Japón, en la reunión del
G8 (los ocho países más ricos del planeta). Fue la declaración conjunta donde
se apuntó que “el conocimiento derivado del Genoma Humano debe ser libre y
accesible a todos para beneficio de la humanidad y el ser humano.” Otra cuestión, derivada del
conocimiento del genoma humano, es la posible estigmatización de las personas
sobre la base de su material genético. Para ilustrar esta repercusión, Georges
Kutukdjian puso como ejemplo un programa sobre prevención de la talasemia
(enfermedad genética que crea una severa anemia en los niños portadores)
mediante realización de un test premarital en dos países donde esta enfermedad
es prevalente: Chipre y Grecia. “En el primer país, Chipre, se desarrolló una
campaña de información previa, con el apoyo de la iglesia griega ortodoxa, para
dar a conocer a la población los elementos de la citada enfermedad y de la
importancia de realizar este tipo de test para la prevención. En Grecia, país
con la misma cultura y con proximidad religiosa y social, no se realizó ninguna
campaña de difusión previa. La consecuencia del programa fue el éxito en Chipre
y el fracaso en Grecia. La falta de información ejerció un papel decisivo, así
una mujer griega que conociese a través del test que era portadora de esta
enfermedad genética sería estigmatizada y se convertiría en un problema no sólo
para ella sino también para su familia.” Es por ello que los resultados de los
programas destinados a la sociedad dependen del contexto, la forma en que se
diseñan los objetivos así como de la preparación de las campañas de información
previas a su realización. Pero,
además en el pluralismo cultural, las religiones juegan un papel importante a
la hora de crear un consenso internacional. Para explicar esta dificultad,
Georges Kutukdjian describió los diferentes puntos de vista que mantienen
varias religiones respecto al tema de la clonación humana con fines
reproductivos. “La Iglesia Católica se posicionó en contra al igual que lo hizo
la musulmana, pero utilizaron razonamientos diferentes. Para los musulmanes
este tema es una manera de incesto y, como tal, no podía ser aceptada por el
Corán. En el caso de la religión judía, sus seguidores no están tan en contra
de la clonación porque suponía una solución a la fecundación in vitro donde se considera adulterio
que una mujer lleve el esperma de un donante, mientras que la religión budista
se manifiesta en contra de la clonación humana por motivos de reencarnación. Georges Kutukjian apuntaba la
importancia de discutir y debatir sobre las consecuencias del poder de la
genética, “para ello es necesario que nuestras sociedades aprendan a dar
información sin crear acciones o informaciones destructivas en los individuos”.
Mar
Mediavilla es periodista. Más
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