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La ética de las ciencias: “Los ciudadanos debemos ser
parte activa de la historia de la humanidad”

Mar Mediavilla 08/11/00

Biomedia (Barcelona). “Es importante discutir y debatir sobre las consecuencias del poder de la genética, pero no se trata de detener el progreso de la ciencia. Nos encontramos ante la primera vez en que la historia del progreso científico y tecnológico puede ir acompañada de la reflexión ética.” Con esta aportación inició Georges Kutukdjian, director de la División de Ética de las Ciencias y las Tecnologías de la UNESCO, la conferencia “Genoma humano y pluralismo cultural” que clausuró el ciclo "Genética y ciudad" organizado por la Concejalía de Ciudad del Conocimiento del Ayuntamiento de Barcelona. Apuntó la necesidad de este tipo de encuentros donde se aporte información a los ciudadanos “porque la comunidad científica aprendió la lección en la época nuclear y sabe que es necesario un debate público porque todos debemos sentirnos responsables de cómo se está formando la sociedad del futuro”.

Georges Kutukdjian, en un breve repaso, remarcó las percepciones culturales que se han producido en la evolución de la genética y la biología molecular. Señaló que durante los años setenta, coincidiendo con el desarrollo de estos campos de la investigación, empezó el debate sobre la cuestión ética del estatus del conocimiento derivado del conocimiento genético. En la siguiente década nació uno de los proyectos más importantes: Proyecto Genoma Humano, y con él el dilema de la propiedad del conocimiento derivado de la investigación. En el año 2000 el Proyecto Genoma Humano presenta su primer borrador, 20 años antes de lo previsto, y “la cuestión de las patentes es un tema que está delante de nosotros y debemos enfrentarnos a él”, remarcó Georges Kutukdjian. Una de las resoluciones a nivel internacional respecto a este tema se adoptó el pasado mes de julio en Okinawa, Japón, en la reunión del G8 (los ocho países más ricos del planeta). Fue la declaración conjunta donde se apuntó que “el conocimiento derivado del Genoma Humano debe ser libre y accesible a todos para beneficio de la humanidad y el ser humano.”

Otra cuestión, derivada del conocimiento del genoma humano, es la posible estigmatización de las personas sobre la base de su material genético. Para ilustrar esta repercusión, Georges Kutukdjian puso como ejemplo un programa sobre prevención de la talasemia (enfermedad genética que crea una severa anemia en los niños portadores) mediante realización de un test premarital en dos países donde esta enfermedad es prevalente: Chipre y Grecia. “En el primer país, Chipre, se desarrolló una campaña de información previa, con el apoyo de la iglesia griega ortodoxa, para dar a conocer a la población los elementos de la citada enfermedad y de la importancia de realizar este tipo de test para la prevención. En Grecia, país con la misma cultura y con proximidad religiosa y social, no se realizó ninguna campaña de difusión previa. La consecuencia del programa fue el éxito en Chipre y el fracaso en Grecia. La falta de información ejerció un papel decisivo, así una mujer griega que conociese a través del test que era portadora de esta enfermedad genética sería estigmatizada y se convertiría en un problema no sólo para ella sino también para su familia.” Es por ello que los resultados de los programas destinados a la sociedad dependen del contexto, la forma en que se diseñan los objetivos así como de la preparación de las campañas de información previas a su realización.

Pero, además en el pluralismo cultural, las religiones juegan un papel importante a la hora de crear un consenso internacional. Para explicar esta dificultad, Georges Kutukdjian describió los diferentes puntos de vista que mantienen varias religiones respecto al tema de la clonación humana con fines reproductivos. “La Iglesia Católica se posicionó en contra al igual que lo hizo la musulmana, pero utilizaron razonamientos diferentes. Para los musulmanes este tema es una manera de incesto y, como tal, no podía ser aceptada por el Corán. En el caso de la religión judía, sus seguidores no están tan en contra de la clonación porque suponía una solución a la fecundación in vitro donde se considera adulterio que una mujer lleve el esperma de un donante, mientras que la religión budista se manifiesta en contra de la clonación humana por motivos de reencarnación.

Georges Kutukjian apuntaba la importancia de discutir y debatir sobre las consecuencias del poder de la genética, “para ello es necesario que nuestras sociedades aprendan a dar información sin crear acciones o informaciones destructivas en los individuos”.

Mar Mediavilla es periodista.

Más información en Dossier de Biomedia

Más información en la red:
Genética y bioética: http://cerezo.pntic.mec.es/~jlacaden/presen00.html

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