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¿Qué sabemos del albinismo de Copito de Nieve?

Rosa Martínez Arias 08/11/00

Biomedia (Barcelona). Copito de Nieve es el único gorila albino que se conoce. Fue capturado en Guinea Ecuatorial en octubre de 1966 cuando, según el desarrollo dental, contaba aproximadamente con dos años de edad. Un mes más tarde llegaba al Parque Zoológico de Barcelona, donde un examen dermatológico apuntó a que el albinismo que presentaba era equiparable al tipo de albinismo más frecuente en humanos, el denominado albinismo oculocutáneo (OCA), subtipo 1A (OMIM 203100) (Ferrer et al., Proceedings of the American Academy of Veterinary Dermatology, 1997). Este albinismo (OCA1A) se debe a que la proteína tirosinasa (EC 1.14.18.1) queda totalmente inactivada en tejido cutáneo y ocular. Este enzima* es esencial en la producción de pigmento, ya que cataliza* tres reacciones distintas (una de las cuales es la reacción limitante) en la vía de síntesis de la melanina*. La supresión de la actividad tirosinasa en individuos OCA1A se ha podido relacionar siempre con alteraciones (mutaciones) en el gen que la codifica, el gen TYR. TYR es un gen de longitud considerable, ya que abarca más de 70 kilobases, aunque de éstas sólo 1,8 son codificantes, es decir, contienen la información que llevará a la producción de tirosinasa. La región codificante no es continua, sino que se reparte en cinco unidades o exones* (Shibahara, Pigment Cell Research 1992; 5: 279-283).

En la Unidad de Biología Evolutiva de la Universitat Pompeu Fabra y bajo la dirección de Jaume Bertranpetit hemos realizado los primeros análisis moleculares que indagan en las causas del albinismo en Copito (Martínez-Arias et al., Pigment Cell Research). En primer lugar, comprobamos que Copito careciera realmente de actividad tirosinasa. Para ello analizamos bulbos capilares de Copito y de tres gorilas con pigmentación normal, dos no emparentados con él (Ndengue y Xebo) y una descendiente (Kena). Medimos el producto de una de las reacciones catalizadas por la tirosinasa y observamos que Copito era el único gorila en el que no se detectaba ningún vestigio de actividad tirosinasa. El siguiente paso fue obtener la secuencia de DNA* de la región codificante (los cinco exones) del gen TYR en Copito, y compararla con la de otros gorilas de pigmentación normal. Se extrajo DNA a partir de muestras de sangre de Copito, Ndengue, y una hija de Copito, Machinda. Los cinco exones se amplificaron por PCR* y se secuenciaron en los tres gorilas y en un humano no albino. Esta secuencia humana junto a la secuencia TYR humana descrita previamente (Genbank M27160), se utilizaron para efectuar comparaciones entre las dos especies.

Detectamos que las secuencias del gen TYR en humanos y en gorilas son prácticamente idénticas, ya que sólo difieren en cuatro de los 1.878 nucleótidos analizados. Además, sólo una de estas cuatro diferencias lleva a un cambio de aminoácido en la proteína* tirosinasa. El número de diferencias entre humanos y gorilas es significativamente menor de lo que se esperaría según la divergencia entre ambas especies, estimada en un 2,1% ya que esperaríamos 39 diferencias (Ruvolo et al., Molecular Phylogenetic Evolution, 1996; 5: 202-219; Goodman et al., Molecular Phylogenetic Evolution, 1998; 9: 585-598). A partir de estos datos calculamos la tasa de mutación en el gen TYR y encontramos que su valor es muy bajo (1,5´10-10 mutaciones por nucleótido* y por año). Este valor es un orden de magnitud menor, es decir, diez veces menor, que la tasa de mutación hallada normalmente en otros genes (Li et al., Journal of Molecular Evolution 1987; 25: 330-342; Harding et al., American Journal of Human Genetics, 1997; 60:772-789; Clark et al., American Journal of Human Genetics 1998; 63: 595-612). En conjunto, estos datos apuntan al alto grado de conservación que ha mantenido el gen TYR a lo largo de la evolución.

Existe una única diferencia entre la secuencia TYR de Copito y la de los otros gorilas, pero esta diferencia no lleva a un cambio de aminoácido. Detectamos diversas posiciones en TYR para las que Copito es heterozigoto* (para una misma posición en el gen, el alelo materno y paterno presentan nucleótidos distintos), pero todas ellas se encuentran también en alguno de los otros gorilas, por lo que tampoco producirán cambios en la proteína que justifiquen su inactividad. Por otra parte, la existencia de estas posiciones en heterozigosis hace muy improbable que Copito presente una mutación homozigota (la misma mutación en el alelo paterno y materno). Como la mayoría de humanos albinos, probablemente Copito es un “heterozigoto compuesto”, es decir, que en cada uno de sus alelos TYR habría una mutación distinta.

Sabemos ahora que en Copito el enzima tirosinasa no es funcional. Dada la importancia de la tirosinasa en la producción de pigmento, con toda probabilidad esta inactividad es la responsable directa de su albinismo. No obstante, no hemos detectado ninguna alteración de DNA en el gen que codifica para la tirosinasa, el gen TYR, que explique la disfunción enzimática. Hemos descartado que la mutación esté en la región que codifica para la proteína, pero hay más regiones dentro de TYR donde la mutación o mutaciones podrían localizarse, como regiones reguladoras exteriores al propio gen (lo que se denomina “el promotor”) o en las zonas que separan un exón de otro (regiones intrónicas). El siguiente paso en los análisis moleculares para determinar el origen del albinismo de Copito sería analizar estas regiones de DNA.

Rosa Martínez Arias es licenciada en biología, investigadora del Departamento de Ciencias Experimentales y de la Salud de la Universidad Pompeu Fabra.

* Glosario de Biomedia

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