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¿Tiene la marihuana propiedades adictivas?

Juan Carlos López García 08/11/00

Biomedia (Londres). El efecto de la marihuana sobre el sistema nervioso es un problema que trasciende el ámbito biológico debido a las implicaciones sociales y políticas que acarrea su consumo ilegal. A pesar de que el abuso de esta droga es normalmente ubicado en la misma categoría que el de agentes como la cocaína o la heroína, la realidad es que la marihuana no parece tener las mismas propiedades adictivas de aquéllas. De hecho, incluso la nicotina presente en cualquier cigarrillo tiende a producir más adicción que los canabinoides, las moléculas que constituyen el componente activo de la marihuana. Sin embargo, un estudio publicado por Gianluigi Tanda y sus colaboradores en la revista Nature Neuroscience de noviembre ha puesto en duda este concepto al reportar que los canabinoides también pueden ser adictivos bajo ciertas condiciones. De confirmarse este hallazgo, sus implicaciones respecto a las futuras normativas legales sobre el consumo de marihuana serán muy profundas.

Una de las evidencias más claras de que los canabinoides tienen un potencial adictivo mucho menor que otros compuestos usados por los humanos ha sido obtenida en experimentos en primates o roedores, los cuales son condicionados para autoadministrarse las drogas. En esta clase de experimentos, los animales tienen que trabajar intensamente para recibir una dosis de la droga en cuestión. Por ejemplo, el mono debe presionar una palanca de manera repetitiva hasta completar un cierto número veces antes de que el experimentador le administre la dosis correspondiente. Un animal presionará la palanca el número de veces que sea necesario para obtener una dosis de nicotina, cocaína o de heroína. Por el contrario, si la droga que el animal obtiene tras presionar la palanca es un canabinoide, su interés en trabajar no es tan pronunciado y prefiere dedicar su tiempo a otra cosa. Tanda y sus colaboradores han utilizado este modelo experimental en un intento de demostrar que un mono está realmente dispuesto a trabajar por canabinoides y obtener así evidencia de que estas moléculas son adictivas. Sus observaciones indican que, efectivamente, los monos presionan la palanca para recibir canabinoides pero para conseguir estos resultados, los autores introdujeron una serie de cambios con respecto a estudios anteriores que resultan cruciales para la interpretación correcta de estos experimentos.

Los intentos previos para lograr que monos se autoadministrasen canabinoides habían utilizado cantidades muy altas y muy poco solubles de la droga, por lo que la dosis real que llegaba al sistema nervioso de los animales era desconocida. Una de las modificaciones que Tanda y sus colegas implementaron ha sido usar dosis de canabinoides equivalentes a las que se obtienen al fumar un cigarrillo de marihuana, tratando de garantizar que la cantidad que llega al cerebro fuese más relevante desde el punto de vista clínico. Sin embargo, una segunda modificación introducida por estos investigadores es mucho más importante. En vez de trabajar con monos que nunca habían sido expuestos a ninguna droga, Tanda y sus colegas produjeron adicción a cocaína en sus animales y sólo después de lograrlo hicieron el experimento con canabinoides. En otras palabras, el cerebro de los monos no era virgen al efecto de toda droga sino que ya había experimentado una serie de cambios como resultado de la adicción a la cocaína. ¿Cómo afecta esta experiencia previa al desarrollo de adicción a los canabinoides? No lo sabemos con certeza pero resulta difícil imaginar que la exposición previa a otra droga no modificase de alguna forma la propensión a desarrollar adicción al componente activo de la marihuana.

En resumen, los canabinoides per se no parecen tener propiedades adictivas. Los resultados de Tanda y sus colegas tienen una interpretación ambigua pues no fueron obtenidos con monos intactos. Sin embargo, sus datos sugieren que el consumo regular de cocaína puede facilitar la adicción a la marihuana. Sea como sea, es muy posible que, de reportarse de manera sensacionalista, estas observaciones alteren significativamente la percepción que el público tiene sobre los efectos de la marihuana y que, en consecuencia, afecten cualquier regulación futura sobre su consumo. Al mismo tiempo, los experimentos de Tanda y sus colaboradores son un recordatorio de la responsabilidad social que tienen los científicos y resaltan lo importante que es contar con resultados irrefutables en el estudio de las drogas psicoactivas debido al impacto sociocultural de este tipo de experimentos.

Juan Carlos López García es doctor en filosofía por la Universidad de Columbia y editor de Macmillan Publishing Company, Londres.

Más información en la red:
Información sobre el abuso de marihuana: http://www.nida.nih.gov/drugpages/marijuana.html
Información sobre los canabinoides presentes naturalmente en el organismo: http://www.sfn.org/briefings/brain_stash.html
Información sobre los canabinoides como terapia contra el dolor: http://www.sfn.org/briefings/cannabinoids.html
Información sobre los circuitos neurales de la adicción: http://www.sfn.org/briefings/addiction.html

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