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Evolución conjunta del hombre y de los genomas de las plantas

Míriam Peláez 29/11/00

Biomedia (Barcelona). En el marco de la exposición Gente y genes, organizada por el Instituto de Cultura de Barcelona con la colaboración de Novartis, el doctor Pere Puigdomènech, director del Instituto de Biología Molecular de Barcelona del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), ofreció la conferencia “Evolución conjunta del hombre y de los genomas de las plantas”.

Las primeras leyes de la genética se descubrieron en plantas; por una parte los trabajos de Mendel con el guisante y, por otra, investigaciones previas realizadas con cucurbitáceas revelaron gran parte de estas leyes y actualmente, es habitual que, al hablar de genes, de genética, se hable de plantas.

Se ha podido observar la gran variabilidad en cuanto al tamaño del genoma existente en el reino vegetal: 145 millones de pares de bases en Arabidopsis thaliana, la especie modelo de estudio de las plantas, con el genoma más pequeño entre los vegetales, y 114000 millones de pares de bases en los mayores genomas de plantas. No se ha sabido explicar hasta ahora esta gran variabilidad, se considera resultado del azar evolutivo, y uno de sus efectos sería una ralentización de la replicación celular.

Arabidopsis thaliana es una pequeña crucífera que vive en las montañas, utilizada como modelo de estudio de la genética de plantas debido al reducido tamaño de su genoma, a su rápido ciclo de crecimiento y a la facilidad de realizar cruces y transgénicos. La secuenciación del genoma de A. thaliana finalizará en el mes de diciembre del año 2000. Además de averiguar la secuencia de bases de su DNA, se han identificado muchos de sus genes y se sabe que están dispuestos de forma muy compacta (un gen cada 4000 pares de bases). Se conoce la función del 60% de los aproximadamente 400 genes de Arabidopsis: 22% son genes responsables del metabolismo, 10% del metabolismo secundario (síntesis de aromas u otras sustancias que aprovechamos a menudo como medicamentos u otros productos), 15% de la maquinaria reguladora de la expresión genética, 14% de la defensa y resistencia a virus, insectos o mamíferos. Al analizar el genoma de esta planta, hallamos dos importantes sorpresas: se trata de un genoma muy pequeño, pero con un gran número de genes: 25000, frente a los 35000 que se estiman ahora para la especie humana o los 14000 de Drosophila.

Se sabe actualmente que un 80% del genoma de Arabidopsis está duplicado, lo que plantea el problema de estimar la información genética mínima necesaria para formar una planta. La segunda sorpresa se descubrió al comparar el genoma de Arabidopsis con el de otras especies entre las que figuran bacterias, levaduras, gusanos o la especie humana. La colección de genes del metabolismo se parecía en todas las especies y la colección de genes responsables de regular la expresión genética se parecía sobre todo, curiosamente, a la del hombre.

El maíz (Zea mays), una de las cinco especies base de nuestra alimentación, es otra especie muy estudiada en genética; fue creada por las primeras civilizaciones agrícolas de América Central durante el neolítico, a partir de otra especie, Teosinthe, el maíz silvestre. Cinco mutaciones separan estas dos especies que se diferencian en el tamaño del grano, en el número de ramas, etc. Se ha conseguido seguir el camino evolutivo del maíz y el proceso de creación mediante mutaciones progresivas y selección por parte del hombre con el fin de mejorar la productividad y calidad de sus cultivos. Este tipo de evolución dirigida o domesticación ha ocurrido también con el arroz o el trigo.

Ya en el siglo XX, en los años cincuenta, durante la llamada revolución verde, Norman E. Borlaug, premio Nobel de la Paz en 1970, consiguió e identificó variedades enanas de arroz y de trigo que concentraban toda la energía en la formación del grano y daban una enorme productividad. Se originó así un gran crecimiento de la producción agrícola y con él, de la población mundial. Recientemente, se han descubierto los fundamentos moleculares de los hallazgos de Norman E. Borlaug.

Lo que los agricultores mesoamericanos conseguían mediante cruces y selección de variedades puede realizarse ahora con los conocimientos de genética. En la actualidad, se modifica el genoma de las plantas introduciendo genes de otras especies; un ejemplo es el caso de una variedad de arroz en la que se ha introducido un gen esencial en la síntesis de vitamina A (ausente en la planta del arroz), cuya carencia causa un gran déficit para las poblaciones que se alimentan de este cereal. Se están mejorando del mismo modo otros cultivos básicos para la alimentación humana, lo que ha extendido de forma considerable la superficie mundial de cultivos transgénicos.

Míriam Peláez es bióloga

Más información en Biomedia:
Dossier organismos modificados genéticamente

Más información en la red:
Agriculture & Biotechnology Strategies (Canada) Inc.: http://agbios.com/_Links.asp
Compañías de biotecnología: http://bio.worldweb.net/indorgs/co-info.toc.html

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