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| Portada | Archivo | Búsqueda | Agenda | Enlaces | Créditos | Suscripciones Premio de alimentación mundial del milenio
Biomedia
(Barcelona). El pasado 12 de octubre se otorgó el
Premio mundial de alimentación a la bioquímica mexicana Evangelina Villegas y
al fitogenetista indio Surinder K. Vasal por su dedicación al desarrollo de una
variedad de maíz de alto rendimiento y rico en proteínas que puede ayudar a
evitar la desnutrición de muchas personas. Ambos científicos pertenecen al Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y
Trigo de México (CIMMYT). Este premio lo concede el Grupo Consultivo sobre Investigaciones Agrícolas
Internacionales conocido por las siglas en inglés (CGIAR). El CGIAR es una
red mundial de investigaciones agrícolas, y cuenta con más de 10 000
científicos y personal de apoyo científico en más de 100 países. Los resultados
de todas las investigaciones de estos centros constituyen bienes públicos
mundiales y están a disposición de cualquier persona de forma gratuita. El desarrollo de la nueva variedad de
maíz, conocida como maíz con un alto nivel de proteínas (QPM, por sus siglas en inglés) comportó 35 años de investigaciones.
El QPM tiene la apariencia y el sabor
del maíz normal, pero con una diferencia fundamental: contiene dos veces más
lisina y triptófano, aminoácidos esenciales para la salud y la nutrición
humanas. Ian Johnson, presidente del CGIAR,
señala que el maíz QPM está ayudando
a cambiar la vida de millones de personas que se encuentran al límite de la
supervivencia y comenta que este es un excelente ejemplo de la ciencia al
beneficio de las personas. La doctora Villegas comenta que la
fitogenética convencional es una actividad que demanda mucho tiempo, y ese fue
especialmente el caso del QPM. “El
proceso de obtención de nuevas plantas con características deseables, tales
como mayor rendimiento, mayor resistencia a las enfermedades y mayor valor
nutritivo no se puede apresurar. El método de ensayo y error, así como la
perseverancia, son la norma”. La historia del QPM se inició a principios de los años sesenta, cuando
investigadores de la Purdue University ,
en Indiana, descubrieron el gen opaque-2,
que confería un mayor contenido de lisina y triptófano a los granos de maíz.
Sin embargo, este maíz modificado tenía una gran desventaja desde el punto de
vista del rendimiento, ya que éste era de 10 a 15 veces menor que el del maíz
normal, era más susceptible a las plagas y a las enfermedades y, sobre todo, su
aspecto no era aceptado por los consumidores. A mediados de la década de los setenta,
un equipo de investigadores del CIMMYT encabezado por Ernest Sprague logró
utilizar genes modificadores para contrarrestar las desventajas del maíz opaque-2. El Dr. Vasal concentró sus
esfuerzos en el campo y la Dra. Villegas hizo lo propio en el laboratorio para
determinar con exactitud los perfiles nutricionales de las nuevas plantas. En
1973 comentan los premiados, un hecho fortuito permitió confirmar que la estrategia
de fitotecnia estaba dando resultado: en la cosecha se observó una muy alta
frecuencia de mazorcas modificadas que no presentaban ninguna de las
características negativas asociadas al maíz opaque-2.
Los granos tenían el peso y el brillo correctos, y gracias a que se conocían
con exactitud los perfiles nutricionales de las plantas, éstas eran aptas para
obtener semillas que permitieran realizar ensayos en el terreno a nivel
internacional. Fue más avanzada en la década de los setenta, cuando se acuñó la
expresión “maíz de calidad de proteína”, también conocido como QPM. Así, en los años ochenta se estaba
generando un enorme volumen de semillas QPM
para su amplia utilización en ensayos a nivel internacional. Lo importante fue
que las autoridades públicas comenzaron a ver en el QPM una fuente de proteína de alta calidad y bajo coste para los
pobres. A mediados de los años noventa, el QPM se ensayó en numerosas estaciones de
investigación de todo el mundo y los resultados fueron positivos. Esta labor
significó probar anualmente entre 600 y 1000 variedades híbridas de maíz, lo
que constituyó un esfuerzo de investigación de extraordinaria magnitud. Según
las previsiones, se obtendrá una abundante cosecha de maíz de calidad de
proteína procedente de alrededor un millón de hectáreas actualmente en cultivo
en 11 países. Los datos provenientes de 32 localidades de África, Asia y
América latina muestran que el rendimiento de los híbridos de QPM supera en un 10%, en promedio, al de
los actuales híbridos de producción comercial. El QPM está transformando la agricultura en algunos de los lugares más
pobres del mundo. Esto es lo que algunos llaman maíz milagroso. Maria
Roura es bióloga y periodista Más
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