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| Portada | Archivo | Búsqueda | Agenda | Enlaces | Créditos | Suscripciones ¿Cómo responde la célula a su entorno?
Biomedia (París). Una característica común a todos los
organismos es la capacidad dinámica de coordinar constantemente su actividad en
respuesta a los cambios ambientales. Esta función de comunicación celular con
el entorno se lleva a cabo a través de varias vías o cascadas que reciben y
procesan señales externas, no sólo del entorno extracelular sino también de
distintas regiones de una misma célula*.
Estas cascadas transmiten señales que resultan en la regulación de funciones
celulares determinadas. Esta transferencia de información constituye una parte
importante del repertorio celular de mecanismos reguladores. Sin embargo, a
medida que el número de componentes y cascadas de señalización identificados
aumenta, parece obvio que estas vías no constituyen entidades aisladas sino que
forman parte de redes mucho más extensas. Una de las observaciones mas sorprendentes obtenidas en los estudios
iniciales realizados en distintos tipos celulares es el de la existencia de una
red de señalización general. Los componentes celulares (por ejemplo, los
receptores de membrana) recibirían señales específicas (inputs) y
llevarían a la célula a entrar en un engranaje específico. La identidad
molecular de los componentes de la señalización y sus partenaires de
interacción pueden ser específicos del tipo celular, pero la lógica de
actuación y la función global es la misma en todos los tipos celulares. Por
ejemplo, la célula es capaz de reconocer cambios extracelulares ligados la
presencia de un factor de crecimiento extracelular (FGF), ya que presenta los
receptores adecuados en su membrana. Estos receptores una vez unidos a su
ligando (FGF) van a poner en marcha la maquinaria de señalización específica.
En eucariotas, el rol de las proteínas fosfatasas y cinasas citoplasmáticas en
esta etapa es muy importante, ya que constituyen los reguladores principales
del proceso. Son los que van a permitir una respuesta precisa y específica para
cada input. Este proceso de transducción de señales va a finalizar con
la activación o represión de la transcripción de uno o varios genes específicos
(output) que se lleva a cabo en el núcleo de la célula. Actualmente sabemos que múltiples cascadas de señalización en una misma
célula comparten numerosos componentes. Esta cierta promiscuidad puede entenderse
por el hecho de que todos estos “ circuitos" están interconectados, y
así las respuestas pueden generarse de forma más rápida. Estas cascadas de
señalización implican interacciones de sus componentes con estructuras del
citosqueleto, complejos de proteínas adaptadoras, membranas subcelulares… Si
comparamos las distintas clases de componentes de señalización como son las cinasas
solubles, las fosfatasas, proteínas adaptadoras y los elementos del
citosqueleto entre dos células completamente distintas (tanto en morfología
como en función) como son una neurona y una célula T, vemos que la organización
y composición de los “circuitos” son muy similares. Cada célula presentará
variaciones específicas ya que los outputs fisiológicos son
completamente distintos (en una neurona habrá un cambio de potencial
postsináptico mientras que en una célula T se dará una secreción de IL-2), pero
el engranaje celular es el mismo. Los mecanismos moleculares a través de los cuales se organizan estos
complejos de señalización están empezando a emerger. La caracterización y
catalogación de genes, productos génicos e interacciones entre componentes
celulares llevada a cabo en los últimos años en distintos organismos y sistemas
aporta un valor inimaginable en cuanto al conocimiento de las entidades
moleculares de la célula. Cristina Pujades es profesora de biología molecular y
celular del desarrollo de la Universidad
Pierre y Marie Curie. * Glosario de Biomedia Más información en Dossier
(biología del desarrollo) de Biomedia |
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