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Entrevista a Rolando Armijo,
epidemiólogo desde Chile hasta Puerto Rico

Àngela Jornet 06/12/00

Biomedia (Barcelona). Rolando Armijo, además de epidemiólogo de reconocido prestigio internacional como demuestra su condición de Miembro Honorario de la exclusiva Royal Society of Health, posee esa visión global que sólo los años pueden brindar sobre lo que ha sido la evolución de la medicina en este siglo que se acaba.

A la pregunta de cuál ha sido el mayor avance de la medicina en este siglo responde sin vacilar: "Lo más importante que ha ocurrido en el desarrollo de la medicina ha sido la introducción de la medición como herramienta necesaria en todos los pasos de la práctica médica. Antes, continúa, oías a muchos médicos comentar que habían empezado a estudiar medicina para escapar de las matemáticas porque se les daban muy mal. Afortunadamente esto ya no pasa. Ahora los estudiantes de medicina tienen las matemáticas y la bioestadística como asignaturas importantes de sus planes de estudio. Actualmente ya no se concibe la presentación de un diagnóstico o de un pronóstico sin tener en cuenta su demostración cuantitativa. En otros tiempos ambos eran un juego de adivinanzas. Hoy no se considera que un diabético está estable hasta que sus niveles de glucosa están por debajo de un determinado valor que se ha evidenciado como aceptable". Y puntualiza "esto no quiere decir que la medicina se haya deshumanizado, tan sólo que ha entendido y reconocido que la cuantificación y la objetividad son herramientas imprescindibles para una buena toma de decisiones".

"También los tratamientos sufrían la ausencia de cuantificación. Por ejemplo, cuando se empezaron a usar los rayos X, los primeros aparatos desparramaban una cantidad enorme de radiación, y se hizo daño a muchos pacientes. Por ejemplo, hubo miles de niños con tiña (que se caracteriza por tener hongos en el pelo) a los que se depiló la cabeza con rayos X. Ahora se ha encontrado en ellos una mayor incidencia de cáncer de tiroides y de lesiones de la corteza cerebral. Esos daños, como tantos otros, fueron producidos por la ignorancia de la medicina, contra la que hay que luchar. Y se ha avanzado mucho (hoy, por ejemplo ya sabemos cuál es la dosis precisa y mínima de radiación que se requiere en cada caso)".

El doctor Armijo también considera importante la implicación de los pacientes en todo este proceso: "Los pacientes también están adquiriendo conciencia de la importancia de la medición. Hoy en día todo el mundo sabe qué es tener el colesterol alto o la tensión arterial alta... el paciente ha aprendido mucho, y eso es importante porque en la práctica moderna de la medicina se produce un círculo en el que paciente y médico se exigen y se educan mutuamente. Cuando el pronóstico de un enfermo es fatal, él o un familiar enseguida te preguntan por el tiempo de vida que le queda. Y para poder hacer esas evaluaciones de forma objetiva se necesita cuantificar la importancia de los factores de riesgo que acompañan cada situación, factores como la edad del paciente u otras complicaciones que pueda tener. Esas cuantificaciones sólo se pueden obtener si antes se han realizado ensayos clínicos que hayan seguido en el tiempo la evolución de esos factores. Sólo así se puede dar un pronóstico en términos objetivos".

Cuando le pregunto por Archie Cochrane, a quien el profesor Armijo conoció personalmente, es fácil darse cuenta de la admiración que siente por él: "Cochrane navegó por todo el edificio de la medicina, y destacó en todas las vertientes: fue un excelente clínico, un excelente epidemiólogo y un excelente estadístico. Supo ver la necesidad de la evaluación de la eficacia en todos los aspectos de la práctica médica: cuestionó la forma de diagnosticar y se dio cuenta de que para poder hacer un buen pronóstico eran necesarios los ensayos clínicos. También se percató de la importancia de evaluar la eficacia de los medicamentos y demostró que estas evaluaciones se debían limpiar de las impresiones subjetivas de los pacientes y que se debían hacer tratamientos a ciegas en aras de una mayor objetividad. Yo creo que su aportación más importante fue el ejemplo que dio con su actitud: el ser honesto y cuestionarse lo que hacía, el ser escéptico, el aplicar el método científico a una ciencia que tradicionalmente lo había desdeñado. Hay quien dice que tenía una visión muy pesimista. Yo creo que era un realista, alguien que tenía una concepción fría de la realidad. Y gracias a él, y al entusiasmo de muchos otros médicos influidos por él se han dejado de producir muchos errores graves en las intervenciones sanitarias".

Àngela Jornet es licenciada en bioquímica

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Más información en la red:
Centro Cochrane: http://www.cochrane.es
Centro Cochrane Iberoamericano: http://www.cochrane.es/
Cochrane Collaboration: http://www.cochrane.org

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