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| Portada | Archivo | Búsqueda | Agenda | Enlaces | Créditos | Suscripciones La importancia de la evidencia (o las buenas decisiones en medicina)
Biomedia (Barcelona). Una de las corrientes de pensamiento más actuales de
la medicina moderna es la importancia de la evaluación de la eficacia, tanto de
las prácticas clínicas (tratamientos, medidas de prevención...) como de la
gestión sanitaria. ¿Por qué es importante que se
intente valorar esta eficacia? La respuesta a esta pregunta es obvia: a todos
nos gusta que las decisiones que se tomen, o que tomemos, respecto a nuestra
salud sean las mejores de todas las opciones posibles. Pero además hay otra
cuestión, un poco más incómoda, que los políticos y gestores de la sanidad
pública conocen muy bien: la sostenibilidad de los sistemas sanitarios públicos
no es ilimitada, y debido a la creciente demanda de estos servicios por parte
de la población (a causa del progresivo envejecimiento de ésta y del aumento de
la oferta de la innovación tecnológica) las tensiones financieras del sistema
público de salud son cada vez más graves.
Parece lógico entonces que
los recursos disponibles se dediquen a ofrecer aquellas formas de cuidado
médico que hayan demostrado ser más eficaces, en detrimento de aquellas que,
con el mismo objetivo, no tengan ese aval científico. Archie Cochrane fue un médico
escocés que impulsó esta visión "científica" de la medicina al darse
cuenta de la importancia que tenía, tanto para clínicos como para gestores,
pacientes y políticos, el disponer de este tipo de información. Su libro Efectividad y eficiencia: reflexiones
aleatorias sobre los servicios médicos publicado por primera vez en 1972,
es hoy universalmente reconocido como el texto seminal sobre la necesidad de
realizar, siempre que sea posible, la contrastación empírica de las
intervenciones médicas. El pasado 24 de noviembre
tuvo lugar en Barcelona un seminario dedicado a la figura de Cochrane y a la
vigencia de su legado. Al seminario, organizado por la Fundación Salud, Innovación y Sociedad,
promovida por Novartis, acudieron los
profesionales más destacados de la investigación clínica que se realiza en
nuestro país. Muchos de ellos conocieron personalmente a Cochrane, quien
mantuvo con España intensos lazos de colaboración y amistad, sobre todo a raíz
de su participación en las Brigadas Internacionales durante la Guerra Civil.
Además, también estuvieron presentes Sir Iain Chalmers, director del Centro
Cochrane del Reino Unido, Peter Elwood, director de la Unidad de Epidemiología
del Medical Council Research, y Rolando Armijo, epidemiólogo de reconocido
prestigio internacional y Miembro Honorario de la exclusiva Royal Society of
Health (véase entrevista a Rolando Armijo). La Colaboración Cochrane Archie Cochrane, en su
preocupación por la ignorancia acerca de los resultados de las prácticas
sanitarias, resaltó la gran utilidad de los ensayos clínicos aleatorizados como
instrumento para realizar estas evaluaciones. Denunció también la falta de
accesibilidad a informaciones de este tipo y destacó la necesidad de llevar a
cabo una revisión periódicamente actualizada de los resultados de las
intervenciones sanitarias, en cada una de las especialidades médicas existentes. En respuesta a este reto
nació en Oxford, en 1992, el Cochrane Center,
y en octubre de 1993 un total de setenta y siete personas de once países
cofundaron la Colaboración Cochrane. Esta
organización internacional pretende ayudar al colectivo médico en el proceso de
toma de decisiones, realizando revisiones sistemáticas y de calidad de las
investigaciones clínicas que se realizan, y asegurando una buena accesibilidad
a las mismas. Sin embargo, según esta misma Colaboración, las evidencias
científicas sobre los efectos de un determinado tratamiento son solamente una
parte de los elementos a considerar en una toma de decisión óptima. Se deben
atender las particularidades de cada caso concreto, como son las necesidades
del paciente, la disponibilidad de recursos, la pericia del clínico, las
prioridades de cada situación, e incluso el conocimiento del propio paciente
sobre su estado. En la opinión difundida por
esta Colaboración también se desprende que hay que tener en cuenta que no todo
es susceptible de demostración experimental y que nada debe sustituir
completamente el establecimiento de un criterio profesional propio. Àngela Jornet es licenciada en bioquímica Más información en Biomedia: Más información en la red: |
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