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| Portada | Archivo | Búsqueda | Agenda | Enlaces | Créditos | Suscripciones Informe del Forum Europa-Estados Unidos sobre biotecnología
Biomedia (Barcelona). El 18 de diciembre se
ha hecho público el informe final del foro sobre biotecnología entre la Unión
Europea y Estados Unidos, surgido de las inquietudes de los presidentes
Prodi y Clinton para evaluar el uso de la biotecnología en la alimentación y
agricultura. El foro está formado por un grupo de 20 expertos independientes y
presidido por Ruud Lubbers, profesor de Globalización en la Universidad de Tilburg y ex
primer ministro de los Países Bajos (en Europa), y por Cutberto Garza, cátedro
de la Universidad de Cornell (en Estados
Unidos). Los expertos son científicos, legisladores, representantes de los
consumidores, especialistas en ética, agricultores, representantes de grupos
ambientalistas y de empresas del sector. Entre los científicos se encuentra
Pere Puigdomènech, director del Instituto de
Biología Molecular de Barcelona, centro del CSIC.
El
Foro Consultor se estableció el 31 de mayo, y durante estos meses los expertos
han trabajado para producir este informe de consenso que refleja sus puntos de
vista y asesora sobre los riesgos y los beneficios de la biotecnología en
vegetales. (La aplicación de biotecnología en animales, mucho más compleja, ha
quedado para una próxima ocasión.) El estudio se ha centrado en la polarización
del debate en biotecnología, las mejoras de los sistemas reguladores y el papel
de la biotecnología en el contexto de la agricultura sostenible en los países
en vías de desarrollo. Los
participantes del foro, después de la declaración de principios, han propuesto
sus bases intentando recuperar situaciones históricas parecidas, con modelos de
cambio tecnológico comparable, bajo el nuevo prisma que comporta la
globalización. No han quedado fuera ni el papel de los ciudadanos a la hora de
opinar sobre los cambios tecnológicos, ni la inclusión en un desarrollo
sostenible. Los
principales puntos del informe final recomiendan seguir estrictamente las
investigaciones que garanticen que los alimentos modificados genéticamente no
sean nocivos y asesorar acerca de los factores de riesgo; identificar y mejorar
la seguridad; asegurar una investigación científica académica independiente y
adecuada; buscar equivalencias sustanciales con las contrapartidas
tradicionales; estudiar las ecuaciones riesgo/beneficio; posibilitar el
seguimiento de las trayectorias de los organismos modificados genéticamente y
sus productos; revisión periódica de los procesos de regulación. Los
expertos recomiendan que todos estos puntos queden amparados en la legislación
de la Unión Europea y Estados Unidos, con la recomendación de transparencia en
el proceso de seguimiento y en la información que le llega al ciudadano. Cristina Junyent es doctora en
biología Más información en Biomedia: Más información en la red: |
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