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| Portada | Archivo | Búsqueda | Agenda | Enlaces | Créditos | Suscripciones Entrevista a Tom Kirkwood: "El envejecimiento no es ni necesario ni inevitable"
Biomedia (Barcelona). En su visita a Barcelona, invitado por el Museo de
la Ciencia de la Fundación La Caixa, Tom Kirkwood presentó su libro El fin del envejecimiento, editado por
Editorial Tusquets y la Fundación La Caixa. En su conferencia Kirkwood, que es
jefe del Departamento de Gerontología del Instituto
para la Salud de la Vejez de la Universidad de Newcastle expuso su teoría
sobre las cuestiones más fundamentales del envejecimiento, dando posibles
respuestas a preguntas tan primordiales respecto a la vida y la muerte como
¿responde a algún fin el envejecimiento? ¿por qué se produce? ¿cómo? ¿Hay alguna definición
científica de envejecimiento? Sí. La gran diferencia entre un animal que envejece y uno que no lo
hace es que el que envejece tiene mayor probabilidad de morir a medida que pasa
el tiempo, mientras que el riesgo de morir para un animal que no envejece es
constante. ¿Hay animales que no
envejecen? Evidentemente es imposible determinar la inmortalidad de una especie,
pero si estamos dispuestos a aceptar un veredicto del tipo "inmortal más
allá de toda duda razonable" hay varias especies que lo cumplen. Por
ejemplo las anémonas de mar, que se reproducen por gemación; o las hidras de
agua dulce. Las hidras tienen una capacidad de regeneración enorme, los
ejemplares jóvenes surgen del cuerpo de sus progenitores y desde un inicio son
una versión a escala reducida de la forma completamente desarrollada. Estas
especies no incrementan su tasa de mortalidad con el tiempo, lo que no quiere
decir que no mueran. Pueden morir en cualquier momento por muchas causas, pero
la probabilidad de que esto ocurra no guarda ninguna relación con la edad del
animal. ¿Dónde está el límite entre
el proceso normal que representa el envejecimiento y la enfermedad? Ésta es una cuestión muy complicada. Hay muchas enfermedades
relacionadas con la edad. Por ejemplo, una gran parte de la población de más
edad es hipertensa. Si queremos describir el envejecimiento "normal",
¿tendremos que centrar nuestra atención en el cada vez más minoritario grupo
que tiene la presión arterial normal? Y si lo hacemos ¿se distorsionará la
imagen que tenemos del envejecimiento "normal"? Aunque diferenciar
estas cosas puede parecer sólo una cuestión de sutileza semántica, las
consecuencias de estas diferencias pueden ser importantes. ¿Qué tipo de consecuencias? Si un mal se considera ajeno al proceso de envejecimiento, el que lo
sufre tiene la condición de "enfermo", lo que le da derecho ser
atendido por un médico y a recibir tratamiento. Pero si se considera como algo
inherente al proceso de envejecer, es más difícil que se le reconozca el
derecho a atención médica, debido a la noción popular (y equivocada) que se
tiene del envejecimiento como algo necesario, ineludible e irremediable. Un
buen ejemplo de esto se produjo con la enfermedad de Alzheimer. Cuando era sólo
un trastorno agrupado bajo el nombre genérico de "demencias seniles"
tenía poco interés para el público en general. Sin embargo, una vez ha sido
identificada como enfermedad, ha aumentado de forma espectacular la
investigación que se le dedica, (hay más financiación, prestigio para los
investigadores...) y de este mayor conocimiento puede surgir una terapia
eficaz. Ha dicho que la noción del
envejecimiento como algo necesario e inevitable es equivocada. Es una
afirmación, como mínimo, sorprendente. Sí. Son dos de las ideas más frecuentes sobre el envejecimiento, pero
lo cierto es que el envejecimiento no es ni necesario ni inevitable. La idea de
la inevitabilidad es el núcleo principal de la teoría del "usar y
tirar". Muchos de sus defensores invocan el segundo principio de la termodinámica,
que en este caso viene a decir que los organismos son complejos y las cosas
complejas acaban por descomponerse. Pero este principio de la física se aplica
a los sistemas cerrados, y en cambio los seres vivos son sistemas abiertos, es
decir, cogemos la energía suficiente del entorno (los alimentos) para
contrarrestar este principio. Pero además hay otra razón más contundente por la
que este argumento de la inevitabilidad es falso. Y es que si fuera cierto,
ninguno de nosotros estaríamos aquí. ¿Y eso por qué? Las primeras células aparecieron hace miles de millones de años, y las
células se reproducen por división, por lo que el material que constituye las
nuevas células procede, en principio, de sus antecesoras. Cada célula de mi
cuerpo, y del de cualquiera, es el producto de una cadena continua de
divisiones que se remontan en el tiempo hasta el principio mismo de la vida en
la tierra. Si los componentes celulares, que se han ido renovando y
sustituyendo, hubieran ido acumulando componentes de "usar y tirar"
hace ya mucho tiempo que hubieran muerto. Bien, el envejecimiento no
es inevitable. Pero ¿porqué no es necesario? Si con todos los avances médicos y
científicos consiguiéramos no envejecer, ¿no se agravaría el problema de la
superpoblación? Bueno, esa suposición es la base de lo
que llamamos teoría del gen de la muerte, según la cual el
envejecimiento ha evolucionado bajo la acción de la selección natural para
evitar este problema. Esta teoría supone que hemos desarrollado unos
"genes de la muerte" que nos destruirán llegado el momento.
Además, como la selección natural actúa sobre la variación en los
descendientes de cada generación, y el cambio sólo puede producirse cuando una
generación sucede a la otra, el envejecimiento facilitaría además la aparición
de nuevos caracteres beneficiosos. Pero usted no cree que esto
sea así. No, en primer lugar por la sencilla razón de que los animales en
libertad no suelen vivir lo suficiente para llegar a viejos. El mundo es un
lugar peligroso y la mayoría mueren jóvenes debido a depredadores, accidentes,
enfermedad, etc. Y en segundo lugar porque esta teoría se basa en que la selección
actúa para el bien de la especie y no del individuo, y este modelo de selección
natural es falso. ¿Por qué? Si el envejecimiento no es ni
necesario ni inevitable, entonces ¿por qué envejecemos? Las dos funciones más importantes que tiene que realizar cualquier ser
vivo son reproducirse y sobrevivir. Y a lo largo de la evolución se ha
producido una división del trabajo: la reproducción la llevan a cabo las
células germinales (óvulos, espermatozoides y sus precursores) y la
supervivencia de individuo se debe al resto de las células del organismo, las
llamadas células somáticas. Un organismo necesita que su línea germinal sea muy
precisa, porqué es la que tiene que transmitir los genes a la siguiente
generación, pero el soma, al liberarse de esta responsabilidad no necesita
tanta precisión. Cuando habla de precisión,
¿a qué se refiere? En este contexto "precisión" implica que los componentes celulares
(DNA* y proteínas*)
estén en buen estado. El mantenimiento de estos componentes en buen estado
implica un gasto muy importante de energía. Como el soma morirá antes o después
(recordemos que el mundo es un lugar peligroso) los organismos invierten la
energía suficiente para el mantenimiento del cuerpo para no comprometer la
reproducción, pero no más. Invertir más en el mantenimiento de nuestro cuerpo
sería malgastar una energía que se necesita para la función reproductiva. Ésa
es la razón por la que nuestras células germinales casi no envejecen y en
cambio sí lo hacen las células somáticas. Y la razón que explica la
inmortalidad de la hidra es que su soma está impregnado de línea germinal, de
tal forma que los dos son sólo uno. Ahora, el problema principal de la gerontología es averiguar cómo
logra la línea germinal superar los procesos de envejecimiento que se producen
en el soma. Parece que se trata de una
cuestión de economía. Sí, es un problema de reparto, de distribución. De la misma manera que
el dinero gastado durante las vacaciones no sirve para pagar el alquiler, la
energía utilizada para la reproducción no puede utilizarse para reparar los
componentes de las células del soma. Los individuos mejor adaptados serán
aquellos que sean más eficaces convirtiendo recursos (energía en forma de
alimento) en progenie viable. Ahora sabemos el porqué del
envejecimiento. Pero, ¿cómo se produce? Probablemente se debe a una acumulación gradual y progresiva de daños
en las células y tejidos de nuestro cuerpo a medida que transcurren nuestras
vidas. Daños que se producen por errores propios de nuestras células o daños
causados por agentes externos. Las células tienen sistemas de reparación de
estos daños, pero no son sistemas perfectos (para serlo consumirían más energía
de la que nos podemos permitir) y es de suponer que las imperfecciones en cada
uno de estos sistemas de mantenimiento desempeñan un papel importante en el proceso
de deterioro de nuestras células, y por lo tanto de nuestro organismo. ¿Cuáles son estos sistemas
tan caros de mantenimiento de nuestro cuerpo? Los sistemas de reparación del DNA*,
los enzimas* antioxidantes que protegen
frente a la acción de los radicales libres, las proteínas de estrés
(chaperonas…), la gran precisión que presentan procesos como la replicación del
DNA, la síntesis de proteínas, la regulación génica, etc. ¿Por qué unas especies de
animales envejecen mucho más rápido que otras? ¿A qué se deben las diferencias
en las velocidades de envejecimiento? Se ha comprobado que las células de las especies que viven más,
reparan más efectivamente su DNA que las que viven menos tiempo. Además puede
preverse que los animales expuestos a un riesgo elevado invertirán menos en
mantenimiento y mucho en reproducción, mientras que los expuestos a un nivel de
riesgo pequeño se comportarán de forma contraria. Por ejemplo, los murciélagos
viven más que los ratones, pero se reproducen más despacio, y algunas de las
mayores especies de tortugas provistas de caparazones muy resistentes viven más
tiempo que los seres humanos. ¿Por qué viven más las
mujeres que los hombres? La razón de este hecho tiene su origen en el origen del sexo. Cuando
hay dos gametos (o células reproductoras) que tienen que encontrarse para
formar un nuevo individuo es fácil que uno sea el gameto buscador y el otro el
buscado. Esta división del trabajo fue la semilla de muchas de las diferencias
biológicas entre machos y hembras, ya que ambos evolucionan para cumplir mejor
su cometido. Además la pluricelularidad implica que los gametos femeninos no
son células aisladas sino rodeadas de un soma femenino que ha evolucionado para
contribuir a la función de la reproducción. Es decir, las diferencias
entre hombres y mujeres son debidas a que los óvulos y los espermatozoides
tienen, dentro de la reproducción, funciones diferentes. Puede parecer chocante, pero tiene sentido. Pero las mujeres invierten
más esfuerzo biológico en la reproducción que los hombres. ¿Esto no significa
que disponen de menos energía para el mantenimiento del soma? Se han cuantificado los costes energéticos de la reproducción y se ha
visto que ambos sexos están más igualados de lo que parece a primera vista.
Además puede haber otra razón, y es que en los mamíferos la contribución del
macho al cuidado de los hijos suele ser mucho menor que la de la hembra. Y eso
seguramente hace que la presión para invertir en mantenimiento del soma
femenino sea mayor que en el caso masculino. ¿Qué se puede hacer
actualmente para frenar el envejecimiento? La terapia génica, las terapias hormonales, los fármacos contra el
alzheimer, la terapia celular en el parkinson, etc., son actualmente más
esperanzas que realidades. El envejecimiento es un desafío mayor que el sida o
el cáncer y su investigación sólo está en sus inicios. Pero por lo menos ahora
tenemos una buena idea de lo que tenemos que investigar. Queremos entender cómo
el daño celular puede afectar los procesos que desembocan en enfermedad. Si
encontramos maneras de disminuir los efectos de estos daños celulares, podremos
disminuir la posibilidad de contraer enfermedades relacionadas con la edad.
Porque en realidad, el objetivo de los gerontólogos no es tanto añadir años a
la vida, como vida a los años. Gemma López Jornet es
licenciada en bioquímica * Glosario
de Biomedia Más información en Biomedia: Más información en la red: |
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