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Defectos genéticos en el esqueleto celular explican una enfermedad mental

Cristina Pujades 5/01/01

Biomedia (París). La lisencefalia* es una enfermedad genética infantil causada por la inactivación de una copia de un gen (el gen Lis1), que afecta al desarrollo embrionario del cerebro. Parece ser que la proteína codificada por este gen (la proteína LIS1) es necesaria para el funcionamiento correcto de una proteína motora asociada a los microtúbulos* (la dineína*) durante la división neuronal, su migración y el desarrollo de la célula (su morfogénesis*). La mutación de un alelo* del gen de Lis1 es responsable de una malformación de la corteza cerebral, que se plasma en una ausencia de pliegues corticales, presentes en la superficie del cerebro normal. Los pacientes con esta enfermedad son mentalmente retardados, presentan epilepsias y suelen morir a una edad temprana.

En el número de noviembre de Nature Cell Biology se han publicado tres artículos que aportan evidencias de que la proteína LIS1 es necesaria para una correcta función de la dineína*. Con distintos sistemas y aproximaciones, Smith y colaboradores (Nat Cell Biol 2000; 2: 767), Liu y su equipo (Nat Cell Biol 2000; 2: 776) y Faulkner y colaboradores (Nat Cell Biol 2000; 2: 784), muestran los efectos relacionados con la dineína que Lis1 genera en neuronas, el efecto de Lis1 durante la mitosis* o división celular, y la existencia de una interacción física entre estas dos proteínas. Los autores proponen algunas nuevas ideas sobre cómo la ausencia del gen Lis1 puede causar la lisencefalia.

La proteína LIS1 está altamente conservada desde humanos a la mosca Drosophila pasando por el hongo Aspergillus. Es una proteína citoplasmática que interactúa con los microtúbulos (uno de los tres componentes del esqueleto de la célula, o citosqueleto). Los microtúbulos* son filamentos formados por dímeros desiguales (heterodímeros) de la proteína tubulina, a los que se asocian diversas proteínas llamadas MAPs (Microtubule Associated Protein). Estas MAP pueden ser: estructurales (estabilizan el filamento), o motoras como la dineína (ayudan a los orgánulos* y a los cromosomas* a desplazarse a lo largo del microtúbulo, y por lo tanto a desplazarse dentro de la célula*).

En el artículo de Faulkman y colaboradores se demuestra por métodos bioquímicos una asociación física entre la dineína y la proteína LIS1, y una colocalización subcelular. Ambas proteínas se localizan en los cinetocoros*, que son las especializaciones proteicas de los cromosomas por las que éstos se unen a los microtúbulos del huso mitótico*. Esto permite a la célula disponer de forma ordenada sus cromosomas (una vez duplicados) en la parte central de la célula (la placa metafásica*) antes de la mitosis, para que así cada célula hija tenga una dotación genética igual.

Perturbaciones de los niveles de la proteína LIS1 en células en cultivo conllevan efectos importantes en la entrada de la célula en mitosis, en la orientación del huso mitótico (que marca el plano de división celular) y, por lo tanto, en la disposición y separación de los cromosomas. El conjunto de sus resultados indica que la proteína LIS1 juega una función fundamental en la regulación de la dineína citoplasmática durante la división celular en los estadios tempranos del desarrollo cerebral. La división celular se lleva a cabo en el epitelio neuronal del Sistema Nervioso Central (SNC) en desarrollo, de donde las neuronas en diferenciación emergen y migran hasta su destino final. Los autores postulan que la proteína LIS1 y la dineína pueden participar en uno o varios estados de este proceso, y que los defectos durante la división celular pueden contribuir a la lisencefalia.

Sabemos que la falta total del gen Lis1 es letal, y que la carencia de uno de sus alelos comporta la lisencefalia. Smith y colaboradores muestran que la expresión de la proteína LIS1 es de quince a treinta veces mayor en neuronas que en otros tipos celulares, lo que indica que las neuronas en desarrollo son particularmente sensibles a una disminución de la dosis de la proteína LIS1, y que LIS1 está asociada a la dineína. Estas proteínas se colocalizan en la zona ventricular de la corteza cerebral durante el desarrollo embrionario del ratón, que es el lugar activo de mitosis de los precursores neuronales. A nivel subcelular se localizan en un lugar específico de los axones neuronales que correspondería al centrosoma* neuronal (lugar de anclaje de los microtúbulos). Los resultados obtenidos después de la sobre-expresión de la proteína LIS1 indican que estimularía funciones específicas de la dineína implicadas en la migración neuronal y el crecimiento axonal.

Liu y colaboradores aportan información sobre cómo la deficiencia del gen Lis1 afecta el desarrollo neuronal en Drosophila. A partir de un análisis genético de mutantes para el gen Lis1 estudian el desarrollo del mushroom body, que es el órgano responsable del aprendizaje y la memoria en Drosophila. Muestran que Lis1 se expresa intensamente en el SNC y que es esencial en la proliferación de neuroblastos*, en el crecimiento de las dendritas* y en el transporte axonal en los mushroom bodies. El estudio de mutantes para la dineína muestra que los fenotipos obtenidos son muy parecidos a los obtenidos con el gen Lis1. Estos resultados llevan a los autores a emitir el modelo en el que Lis1 regularía el citoesqueleto* de microtúbulos y revelan la diversidad de funciones fisiológicas del gen Lis1 en el sistema nervioso central*. Estas nuevas funciones del gen Lis1, además de su papel en la migración neuronal, podrían contribuir a explicar los fenotipos neurológicos y morfológicos exhibidos por los pacientes de lisencefalia.

Estos tres artículos demuestran de forma contundente que el gen Lis1 afecta la función de la dineína y que interactúa (directa o indirectamente) con ella, aunque queda todavía por clarificar su mecanismo de acción. La cuestión sigue vigente: ¿cómo una dosis insuficiente del gen Lis1 causa la lisencefalia en humanos? Afortunadamente se dispone de los ratones heterozigotos* para el gen Lis1 (Lis1+/-), que presentan defectos en la estructura y función del cerebro similares a los de los pacientes de lisencefalia. Éstos constituyen un buen modelo de estudio que debería ayudarnos a avanzar en nuestro conocimiento del efecto de la carencia de la dosis correcta de la proteína LIS1.

Cristina Pujades es profesora de biología molecular y celular del desarrollo de la Universidad Pierre y Marie Curie

* Glosario de Biomedia

Más información en Biomedia:
Dossier: neurología

Más información en la red:
Society for Neuroscience: http://www.sfn.org
Nature Cell Biology: http://www.nature.com/ncb/

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