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El embarazo, una inflamación potencial

Gemma López Jornet 23/02/01

Biomedia (Barcelona). Inmunológicamente hablando el embarazo es una situación extraña para la mujer. ¿Por qué? Porque nuestro sistema inmunológico está preparado para rechazar y destruir todo aquello que no forme parte de nuestro organismo, todo aquello que no esté codificado o recogido en nuestros genes, como las proteínas de virus, bacterias, parásitos, etc. Pero también las proteínas humanas que no sean exactamente igual a las nuestras, ya que de una misma proteína puede haber distintas variantes dentro de una misma especie: el genoma de una persona es único, entre otras cosas, porque es una combinación única de variantes de genes, y como los genes son los que llevan la información para la fabricación de proteínas, cada uno es una combinación única de variantes de proteínas.

El feto posee proteínas* maternas, pero también paternas, y son éstas las que el sistema inmune* de la madre detecta como extrañas, y ataca en algunos casos. ¿Y por qué en algunos casos y no en todos? Igual que para evitar el rechazo a los órganos trasplantados se deben tomar fármacos que disminuyan las acciones del sistema inmune, un embarazo exitoso depende de los procesos naturales que protegen al feto del sistema inmune materno. Y cuando estos mecanismos protectores fallan por alguna razón, se produce el ataque al feto y el consiguiente aborto.

Hasta hace muy poco, estos mecanismos protectores eran un misterio y los investigadores se planteaban varias opciones: la separación física de las células maternas y las fetales, la inmadurez antigénica* del feto o la supresión de la respuesta inmune materna. Los últimos trabajos parecen perfilar la tercera hipótesis como la más acertada. Ya en 1998 unos investigadores estadounidenses, del Medical College of Georgia describieron en la revista Science un mecanismo para esta supresión localizada del sistema inmune que permite la viabilidad del feto. En este artículo describían como las células de la placenta fabrican (o expresan) una proteína, el enzima indolamina-2,3-dioxigenasa (o IDO), que degrada un compuesto químico, el aminoácido* triptófano, esencial para la supervivencia de las células* T (o linfocitos* T). Estas células T son componentes importantes del sistema inmune y las responsables de este tipo de ataque y de muchos otros (rechazo a órganos trasplantados, destrucción de células infectadas por virus, etc.). Cuando los investigadores bloqueaban la actividad del enzima* IDO, los ratones de laboratorio preñados siempre rechazaban al feto.

En el número de enero de la revista Nature Inmunology, este mismo grupo ha publicado que, cuando provocaban por este sistema el rechazo del feto en los ratones de laboratorio, en el ataque del sistema inmune también participaba el sistema del complemento*. Este hallazgo relaciona por primera vez la acción de las células T con la del complemento, dibujando un nuevo modelo de respuesta inmunitaria desconocido hasta ahora.

Este nuevo trabajo, además de abrir una vía diferente en la investigación de la respuesta inmunitaria en general, nos acerca a la comprensión de cómo el sistema inmune materno está controlado durante el embarazo. Según los investigadores, es probable que algunos casos de abortos recurrentes sean debidos a niveles insuficientes de IDO, de manera que quizás incrementando esos niveles, se podría ayudar a esas madres a tolerar al feto.

Además esta información podría ser potencialmente útil en el campo de los trasplantes, ya que plantea la posibilidad de aprovechar la capacidad de IDO para suprimir el sistema inmune cuando sea necesario.

Gemma López Jornet es licenciada en bioquímica.

* Glosario de Biomedia

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