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| Portada | Archivo | Búsqueda | Agenda | Enlaces | Créditos | Suscripciones El Pap test permite detectar lesiones premalignas a tiempo
Biomedia (Barcelona). El
cáncer de cérvix uterino es el segundo más frecuente entre las mujeres, después
del cáncer de mama; llega a representar el 15% de todos los cánceres femeninos.
El 80% de los casos se diagnostica en países en vías de desarrollo. Entre los factores que promueven
la aparición de cáncer de cuello uterino se encuentran las relaciones sexuales
tempranas y frecuentes, un alto número de parejas sexuales, historial como
fumadora y la existencia de infecciones por HPV*,
el virus del papiloma humano. Algunas mujeres con HPV parecen tener mayor riesgo
de desarrollar tumores preinvasores o invasores. Sin embargo, se han aislado
cerca de 60 subtipos de HPV, de los cuales unos pocos están asociados a este
cuadro. El predominio del HPV se da entre mujeres de 20 a 25 años. A partir de una progresión celular
anormal o displasia*, se puede desarrollar
un carcinoma in situ, cuya condición
premaligna puede degenerar en cáncer si no es tratado. Normalmente evoluciona a
partir de la displasia grave, un tránsito que puede durar años. Cuando las
células displásicas infiltran la membrana basal, se presenta un cuadro de
cáncer. En España se presentan de 4 a 10
casos por cada 100 000 mujeres, lo que sitúa nuestro país, junto con Israel,
entre los que tienen una menor incidencia de este cáncer. Este hecho, entre la
población judía, parece estar asociado a la circuncisión masculina. A partir de la década de los
cincuenta y como consecuencia de las investigaciones desarrolladas por George
N. Papanicolaou, se perfeccionó y extendió el uso de la citología
cervicovaginal o Pap test, primero en Estados Unidos y más tarde alrededor del
mundo. Hoy, es parte indispensable entre de las rutinas de atención
ginecológica preventiva. El propósito de esta prueba es la
detección de lesiones precursoras de cáncer de cérvix, lo que permite prevenir
la aparición de lesiones invasoras. Arroja también otras informaciones, como la
presencia de infecciones y el trofismo o nivel de hormonas sexuales. El Pap Test es uno de los métodos
más eficaces para determinar si hay células anormales; con el uso del
microscopio se ve si hay modificaciones celulares mucho antes de que la
paciente registre síntomas y, según su resultado, permite actuar, antes de que
progresen y desarrollen otros estadios neoplásicos*. El cáncer cervical es normalmente visible
con un examen, no así las lesiones precursoras. El mérito del método de
Papanicolaou reside en su capacidad de predecir el posible desarrollo de una
condición cancerosa cuando ésta aún no es visible, pero sí fácil y
definitivamente tratable. El test consiste en la toma de una
muestra de las células de la unión de los epitelios escamoso y columnar, del
fondo del saco vaginal y del material endocervical, según protocolo de triple
toma. Esta prueba se realiza regularmente a mujeres asintomáticas. En los casos
que presentan síntomas, o que se presume la existencia de cáncer, se realiza un
diagnóstico a través de biopsia. Cuando el Pap test indica una
condición maligna o premaligna la paciente es reexaminada y el Pap repetido, se
realiza la colposcopia para observar los tejidos y se toma la muestra para
biopsia. Sólo a partir de un completo diagnóstico se establece el tratamiento
correspondiente. El resultado del test es normalmente
dado en términos de sensibilidad, especificidad y valores predictivos positivos
y negativos (PPV y NPV, respectivamente). Sensibilidad es la probabilidad de
que una persona con cáncer arroje un test positivo, especificidad es la
probabilidad de que una persona sin cáncer tenga un resultado negativo. PPV es
la probabilidad de que una persona con un test positivo tenga cáncer. NPV es la
probabilidad de que una persona con un test negativo no tenga cáncer. PPV y NPV
son sensibles al predominio de la enfermedad en la población examinada. Puede darse el caso de falsos
positivos o falsos negativos. El primero ocurre cuando a la paciente se le
indica que tiene una anormalidad celular cuando en realidad no la tiene. El segundo,
cuando se da un resultado normal existiendo una lesión celular. Estos
resultados falsos pueden ser debidos a un mal uso de la técnica de recogida de
la muestra o a un error de interpretación por el laboratorio. En todo caso, si
el test se muestra ambiguo, el médico puede repetirlo y realizar una
colposcopia a fin de despejar dudas. Cualquier cambio en las células
cervicales da como resultado un Pap test anormal. En algunos casos estos
cambios serán premalignos, en otros, alteraciones menores o transitorias
fácilmente tratables. El tratamiento de la displasia suele ser simple y 100%
efectivo. Se admite que toda mujer debe someterse a este examen a partir de los
18 años o antes si ha comenzado la actividad sexual. Si después de tres años
consecutivos los resultados son normales se puede distanciar la prueba a cada
tres años; la frecuencia puede aumentar en pacientes con HIV o con antecedentes
positivos, aunque siempre será el ginecólogo quien indique el intervalo
conveniente. La mayor parte de las pacientes
con cáncer invasor corresponden a mujeres que no han participado en programas
de cribado o con más de cinco años sin una citología cervicovaginal. Se estima
que más del 90% de los casos de cáncer de cérvix podrían y deberían ser
detectados a través del Papanicolaou. El Pap test es un excelente recurso:
fácil, rápido, indoloro y económico. Sobre todo, permite detectar y tratar
condiciones premalignas antes de que se desarrollen y alcancen estadios
cancerosos menos susceptibles al tratamiento y con una mortalidad
significativa. Se estima, que la detección temprana puede disminuir las muertes
por esta causa hasta en un 75%. Gretty Chirinos es licenciada en
comunicación * Glosario de Biomedia Más
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