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| Portada | Archivo | Búsqueda | Agenda | Enlaces | Créditos | Suscripciones MIR y MESTO: conflicto de especialistas
Biomedia (Barcelona). La Fundación Privada Vila Casas
convocó hace unas semanas una importante reunión de expertos, el séptimo
Encuentros Quiral, con el propósito de profundizar en el conflicto MIR/MESTO,
un tema que en España ha abierto una brecha dentro del colectivo sanitario
sobre el modo en cómo se afrontan las desavenencias internas, y que constituye
el principal antecedente en este tipo de conflictos. Para ello se contó con la
presencia de dos ex ministros de Sanidad y Consumo de nuestro país, Ángeles
Amador y José Manuel Romay Beccaría; del presidente del Colegio Oficial de
Médicos de Barcelona, Miquel Bruguera; de Miquel Vilardell, jefe del Servicio
de Medicina Interna del Hospital de la Vall d’Hebron de Barcelona; del ex
secretario de Estado para la Sanidad y, hasta diciembre del 2000, presidente
del Consejo Asesor de Sanidad, José Mª Segovia de Arana, y de un representante
del colectivo MESTO, el Dr. Mario Pérez Blanco. En el debate se plantearon los
puntos de vista tanto de los MIR (médicos internos residentes) como de los
MESTO (médicos sin titulación oficial), así como las estrategias de solución
que se están desarrollando, a meses que finalice la medida de solución del Ministerio de Sanidad y Consumo frente al
conflicto: evaluar a los MESTO para obtener su titulación definitiva, lo que
sería definitivo entre abril y mayo de este año. El sistema MIR En 1986, se creó el Sistema
Nacional de Salud en la Ley General de Sanidad, atendiendo a las normativas
comunes que rigen la medicina dentro de la Comunidad Europea. Entre estas se
contemplaba, según uno de los expositores, la obligatoriedad de desarrollar una
especialidad médica para todos los licenciados en medicina. España desarrolló
para estos efectos una vía única de acceso a los posgrados, es decir, a las
especialidades. En la práctica, el examen
(conocido comúnmente como MIR) es una prueba teórica igual para todos los
licenciados de medicina a partir de la cual, según sus resultados, pueden
acceder a las distintas especialidades médicas. Esta normativa, según Miquel
Vilardell, catedrático de la Universidad de
Barcelona, “responde a la necesidad de definir un marco legal y a la vez
asegurar, aunque hay excepciones, un nivel de conocimientos y capacidades
adecuadas, por lo menos los primeros dos años” de práctica clínica. El examen
MIR supone, en la práctica, un año de preparación exclusiva del licenciado de
medicina, tras el cual, según la puntuación obtenida, debe optar por alguna
especialidad. Mario Pérez Blanco, médico
especialista sin título oficial (con más de trece años de ejercicio de su
especialidad en el Instituto de Medicina Social), sostiene que, como
consecuencia del sistema MIR, "el estudiante de medicina, desde el primer
curso de carrera, tiene una meta primordial: pasar el examen MIR. Dedica su
energía vital a ser especialista sin ser médico: ha sustituido el estudio del
enfermo por toneladas de papel tipo test”. Pérez Blanco afirma, además, que el
sistema no es vocacional, ya que suele ‘tocar’ la especialidad a la que se
postula. Aunque Vilardell afirma que “el
modelo MIR ha supuesto un salto cualitativo en el nivel de competencias de los
licenciados en medicina que optan a las especialidades”, sostiene también que
debería plantearse un análisis profundo a la prueba de acceso, a los programas
formativos, a las acreditaciones de las unidades docentes y los sistemas de
evaluación de las competencias de los especialistas durante la formación y al
final de la misma, con el objetivo de fortalecer el sistema MIR. José María Segovia de Arana,
creador del Fondo de Investigaciones Sanitarias de la Seguridad Social, opina
que el sistema MIR es de una gran calidad y eficacia, y constituye uno de los
factores más valiosos en la transformación y modernización de la medicina
española y que el sistema se basa en “programas y procedimientos dictados por
una Comisión Nacional de cada especialidad, constituida por representantes
cualificados de organismos públicos”. Aunque varios ponentes tienen sus reparos
al sistema MIR, la mayoría está de acuerdo en su necesidad y en su eficacia en
la formación de especialistas. Inicio del conflicto: acceso
al MIR Como destacaron casi todos
los profesionales, la génesis del conflicto está relacionada directamente con
el aumento de las matrículas de medicina en los años setenta y ochenta, que no
se correspondieron con las matrículas abiertas para las especialidades médicas. “La implementación del Sistema
Nacional de Salud en 1986”, según la abogada socialista y ex ministra de
Sanidad entre 1993 y 1996, Ángeles Amador, “ha dado lugar a situaciones no bien
resueltas”. Amador comenta que la masificación del acceso a las facultades de
medicina se realizó “ignorando las limitaciones para la formación de
especialistas del sistema sanitario público”. Según sus cifras, el Grupo de Salud
del Consejo de Universidades propuso en 1997 una disminución del 6% de las
matrículas a medicina. Paradójicamente, en ese período, el ingreso a esta
carrera aumentó en un 4%. A raíz de este desfase entre
licenciados de medicina y vacantes para las especialidades, se formó una
“bolsa” histórica de profesionales que no pudieron acceder a la formación
oficial, quienes
no abandonaron la práctica de la medicina sino que, según Vilardell, accedieron
al mercado laboral en un momento en que había un importante despliegue en toda
España, especialmente en Cataluña, y acabaron realizando funciones de
especialistas sin título oficial. Contratados por el sistema sanitario, los
médicos que no accedieron a la formación como MIR desarrollaron sus
especialidades con años de práctica hospitalaria, actualmente los MESTO: médicos especialistas sin titulación oficial.
Aquí surge el conflicto entre los MIR y los MESTO. Según Amador, unos y otros
tienen razón: la tienen los MESTO, contratados por el propio sistema como
especialistas y ejerciendo como tales. Y la tienen los MIR cuando defienden su
formación, homologada y de calidad. Situación actual La pugna actual entre estos dos
grupos se remonta a marzo de 1999, cuando el Consejo Nacional de Especialidades
Médicas aprobó un proyecto de Real Decreto de acceso excepcional al título de
especialista, con la condición de que se cerraran las vías extraordinarias de
titulación al margen del MIR. Tras un acalorado debate, no exento de huelgas y
polarizaciones dentro del sistema sanitario, en octubre del 2000 la Sala de lo
Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo avaló la constitucionalidad del
Real Decreto, después de su aprobación por el Gobierno en septiembre de 1999. Según el presidente del Colegio
de Médicos de Barcelona, Miquel Bruguera, “la responsabilidad última [del
conflicto] fue de las sucesivas Administraciones sanitarias, que permitieron un
desequilibrio entre el excesivo número de licenciados y la limitación de plazas
para la formación de posgrado”. Pero José Mª Segovia de Arana, de acuerdo con
la afirmación de Bruguera, señala además que “la existencia de médicos
especialistas sin título oficial se debe a períodos de transición desde una
situación previa descontrolada e irregular a un sistema exigente y plenamente regulado”.
La solución El Real Decreto 1497/1999
regula un procedimiento excepcional de acceso al título de médico especialista.
José M. Romay Beccaría, ministro de Sanidad entre 1996 y 2000, y actual
presidente de la Comisión de Justicia del Congreso de los Diputados, afirma que
“el texto del proyecto definitivo obedece a un esfuerzo de equilibrio entre las
distintas posturas manifestadas (MESTO, MIR, Consejo Nacional de Especialidades
Médicas, comunidades autónomas, Unión Europea, etc.) sin perder nunca de vista
el interés general de la población de disponer de especialistas médicos de
mayor calidad”. En síntesis, este sistema
constará de una prueba teórico-práctica rendida ante un Tribunal de Expertos,
que valorará además el currículum profesional del postulante. Tendrá criterios
de evaluación comunes que serán fijados, para todas las especialidades médicas,
por el Consejo Nacional de Especialidades Médicas. Podrán acceder al título los
médicos en servicio que acrediten su ejercicio profesional durante un tiempo no
inferior al 170% del período de residencia exigido en el MIR para cada
especialidad y que hayan obtenido una formación equiparable a la exigida por el
sistema MIR. Quienes sean aprobados por el Tribunal obtendrán un único título
de médico especialista. “No se puede afirmar que su contenido responda a un
consenso global, pero sí que establece un procedimiento que puede ser aceptado
por todas las partes” afirma el ex ministro Romay Beccaría. Bruguera sostiene que el Real
Decreto “puede resolver la inseguridad laboral de los MESTO que el propio
sistema de salud hubo de incorporar para suplir la falta de especialistas
titulados”, a la vez que Pérez Blanco, vocal de la Coordinadora MESTO-Madrid,
es decir, uno de los directamente involucrados en este conflicto, sostiene:
“¿Realmente soluciona este decreto-ley el problema MESTO? En mi opinión, no”.
Según Pérez Blanco, el problema lo tendrán las próximas generaciones. “Este
colectivo –prosigue– no cuestiona la vía MIR en cuanto a sistema docente, pero
sí su acceso y contenidos, cuya mejora sólo se conseguirá si se repiensa desde
todos los estamentos implicados”. A la luz de las
distintas ponencias, es posible prever una solución que, aunque pueda
solucionar a medio plazo el conflicto MIR/MESTO, deja en claro que existen
puntos discordantes y posibles de ser evaluados, como la responsabilidad de las
universidades en un conflicto de notable interés social, la formulación del
sistema MIR y la necesidad, en general, de planificaciones eficientes. Como
dijo Miquel Vilardell al finalizar su exposición, “es de justicia intentar
solucionar errores del pasado sufridos por unos médicos que se vieron
expulsados de la formación oficial de la especialidad médica, pero que entraron
en el mercado laboral y han conseguido un nivel de capacitación similar a los
MIR. Lo que no es posible es solucionar el problema de todos los médicos sin
título oficial. Los errores siempre se acaban pagando y lo importante en estos
momentos es adecuar el número de médicos y especialistas a las necesidades
actuales”. Necesidades que requieren posiciones críticas, foros de información,
y voluntad para ceder y avanzar. Para crecer, en definitiva, sin repetir los
errores del pasado. |
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