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| Portada | Archivo | Búsqueda | Agenda | Enlaces | Créditos | Lista de Correo Adaptaciones de los humanos asociadas a la malaria
Biomedia (Barcelona). La malaria es una enfermedad infecciosa de zonas tropicales, subtropicales o templadas, producida por una o más de las cuatro especies de protozoos parásitos que pertenecen al género Plasmodium. Estos parásitos se suelen transmitir de una persona a otra a través de un vehículo: la hembra del mosquito Anopheles. A pesar de que durante el siglo XX la malaria ha retrocedido de muchas regiones templadas, sigue siendo una de las causas de morbilidad y mortalidad en muchos países tropicales y subtropicales. Tres de las especies del parásito (P. vivax, P. falciparum y P. malariae) están distribuidas por trópicos y subtrópicos de todo el planeta, la cuarta (P. ovale) se encuentra sobre todo en África tropical. Los responsables de la mayor parte de los casos de malaria son P. vivax, que produce las fiebres terciarias benignas, y P. falciparum, que provoca las fiebres terciarias malignas. La malaria se manifiesta por episodios febriles con temblores, sensación de cansancio y sueño, síntomas que aumentan a medida que se van sucediendo los episodios. La infección maligna provoca unas complicaciones sistémicas que pueden conducir a la muerte del enfermo. Los plasmodios son parásitos de muchas especies de vertebrados (pájaros, reptiles, anfibios y mamíferos). Muchos primates, tanto del viejo como del nuevo mundo, pueden ser huéspedes y, por tanto, actuar como reservas del parásito para las poblaciones humanas vecinas. Para que haya malaria ha de vivir también el vehículo del parásito: la hembra del mosquito Anopheles. Se estima que los grupos humanos viven enfrentados al parásito desde el pleistoceno medio (hace más de 100.000 años), pero la máxima difusión de la enfermedad se asocia con la expansión de la agricultura. Así como el plasmodio ha desarrollado mecanismos para detectar las defensas de los vertebrados frente a su infección, los humanos también han seleccionado una serie de mecanismos de defensa frente al plasmodio. Como los plasmodios son huéspedes en los eritrocitos, los mecanismos seleccionados por los humanos están relacionados con la estructura de la hemoglobina, la proteína que transporta el hierro dentro de los eritrocitos. Una de las adaptaciones genéticas más frecuentes es una hemoglobina diferente, la hemoglobina S (la habitual se denomina hemoglobina A); dentro de los eritrocitos con hemoglobina S, el plasmodio crece con dificultad. En las zonas maláricas, los individuos que tienen una mezcla de las dos hemoglobinas (S y A) tienen ventaja frente a los individuos que poseen solamente hemoglobina normal (A); sin embargo, los individuos portadores solamente de hemoglobina S tendrán una enfermedad genética: la anemia falciforme, que puede ser mortal. El gen para la hemoglobina S es frecuente en África tropical y subtropical, en la costa de Arabia, y en la India y el sudeste de Asia. Existen otras formas de hemoglobina, menos frecuentes que la hemoglobina S, que también son adaptaciones frente al plasmodio: la hemoglobina C (en África occidental), y la hemoglobina E, en la India y las islas de Indonesia. Cuando un individuo hereda tanto del padre como de la madre los genes para fabricar hemoglobina E y C, también padecerá anemia. En la cuenca mediterránea, donde la malaria había sido muy común, se han seleccionado los genes de la talasemia, otro tipo de anemia que solo se manifiesta cuando en un individuo coinciden los dos genes heredados de ambos progenitores, pero que cuando está combinado con la hemoglobina normal (hemoglobina A) produce ventaja frente a la malaria al individuo que los tiene. Otra de las adaptaciones de humanos frente a la malaria se manifiesta como una deficiencia enzimática ligada al sexo (es decir, que se suele manifestar en varones y no en mujeres), la de la glucosa 6-fosfato deshidrogenasa (G6PD). Esta situación es común en Cerdeña, Grecia, Israel, India, África oriental y occidental y Congo. Las células que no contienen esta enzima son también más resistentes al parásito de la malaria. La deficiencia de G6PD, a su vez, está relacionada con el favismo, una "alergia" a las habas, muy común en Menorca, que provoca una fuerte anemia que antiguamente podía ser letal. Cuando no existe el factor selectivo de la malaria, tanto en lugares en que se ha prácticamente erradicado la enfermedad (como en la cuenca mediterránea) como en las poblaciones desplazadas (como la afroamericana), la frecuencia de estos genes disminuye. - Cristina Junyent es doctora en biología |
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