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| Portada | Archivo | Búsqueda | Agenda | Enlaces | Créditos | Lista de Correo Detección premaligna del cáncer cervical y acceso al cribado
Biomedia (Barcelona). El
cáncer de cuello de útero invasivo es el cáncer femenino más frecuente del
mundo, después del de mama. Si la incidencia mundial del cáncer de mama, en la
Unión Europea y en Cataluña es del 19,1%, 27,9% y del 28%, respectivamente; la
del cáncer cervical, en el mismo orden es del 11,6%, 4,8% y 4,6%; mucho menor
en las dos últimas regiones, comparativamente. Fuentes
estadounidenses también avalan que el cáncer cervical es menos frecuente entre
la población blanca que entre la población hispana, afroamericana o mestiza.
Los científicos proponen un origen del cáncer de cérvix infeccioso, por el
virus del papiloma humano (HPV) o por la bacteria Chlamydia trachomatis, pero no descartan tampoco un origen ni una
influencia genética. Sea cual sea el origen del cáncer de cérvix, infeccioso o
genético, la mejor forma de evitarlo, según los expertos, es la detección
precoz. Como la gran mayoría de los cánceres, el desarrollo previo es
prácticamente asintomático, por lo que la mejor estrategia es la prevención o
la detección de lesiones premalignas con diversos exámenes periódicos. Por
ello, los expertos atribuyen la diferencia a la posibilidad de acceder a
campañas de detección precoz y, en las poblaciones con igualdad de
posibilidades de acceso, al nivel cultural de las poblaciones. Según un estudio
realizado por la Unidad de Prevención y Control de Cáncer en el Institut Català d’Oncologia que fue publicado
en el mes de octubre en la revista European Journal of Cancer
Prevention [1999; 8 (5): 427-434], en Cataluña, el nivel de educación
es un factor relacionado en los grupos de mujeres que siguen programas de
detección precoz tanto de cáncer cervical como de mama. El
primer método para detectar el cáncer fue el Pap test, la citología
ginecológica, que desarrolló George Nicolaou Papanicolaou. En efecto, desde la
década de los treinta, este médico estadounidense de origen griego puso al
servicio público una técnica simple, mediante la cual, con un raspado
superficial del cuello del cérvix, se podían detectar las lesiones premalignas.
Papanicolaou, con su examen citológico, consiguió que la mortalidad por cáncer
de cérvix, después de los años cincuenta, descendiera en un 10% en pocos años
entre la población sometida a revisión periódica. Recientemente
se están encontrando nuevas técnicas que permiten la detección precoz del
cáncer de cérvix, como es el test de HPV, contrastado en mujeres de Costa Rica
y de Sudáfrica (JAMA 2000; 5 enero). Dado que el HPV
está asociado con la mayor parte de los cánceres de cérvix, el desarrollo de la
técnica de detección de lesiones precancerosas con el test de HPV puede ser muy
eficaz. Esta técnica es de fácil uso, porque la muestra para examen puede ser
tomada tanto por el ginecólogo como por la mujer, con turundas de algodón similares
a las que se usan para la higiene de las orejas. Los expertos señalan que este
examen tiene su valor potencial sobre todo en los países que carecen de
servicios adecuados para realizar las revisiones por citología. Sin embargo,
una de las desventajas que se han encontrado a esta técnica es que proporciona
más falsos positivos que el test de Papanicolaou, es decir, que delata más
lesiones premalignas de las que realmente lo son, lo que significa que un
número mayor de mujeres necesitará una revisión con colposcopia o biopsia. Con la
detección de una lesión cervical premaligna, displasia, en la que no hay
crecimiento mayor que el del grosor del epitelio, el cáncer se mantiene
localizado, no ha alcanzado ningún vaso por los que pueda diseminarse y, en
consecuencia, con la extirpación la curación es del cien por cien. Este dato no
significa que no puedan desarrollarse nuevas lesiones premalignas, por lo que
las revisiones ginecológicas no se deben abandonar. Más datos y recomendaciones
sobre la prevención del cáncer de cuello de útero pueden encontrarse en la
página web del Institut Català d'Oncologia.
- Cristina Junyent es doctora en biología |
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