Portada | Archivo | Búsqueda | Agenda | Enlaces | Créditos | Lista de Correo

Tabaco y mujeres

Marta Vigo 8/03/00

Biomedia (Barcelona). Durante la Conferencia Internacional sobre Tabaco y Salud de la OMS, celebrada en noviembre de 1999, se comentó un dato alarmante: el número de mujeres fumadoras en todo el mundo asciende ya a 200 millones y en los próximos 25 años esta cifra se podría triplicar. Una perspectiva preocupante para la salud pública si se considera la mayor susceptibilidad de las mujeres a los efectos nocivos del tabaco. Por ello, dedica especiales esfuerzos durante el año 2000 a la lucha contra el tabaquismo.

España no es inmune al problema, ya que sigue la misma tendencia que los demás países desarrollados: según el Observatorio Nacional de las Drogas, desde 1987, el número de mujeres adictas al tabaco ha ido en aumento, y hoy entre los adolescentes de 15 a 18 años la proporción de fumadoras (25,6%) ya supera la de fumadores (15,3%). A ello contribuye el que las chicas empiecen a fumar a edades cada vez más tempranas.

A la vista de estas cifras se estima que en las primeras décadas del siglo XXI una de cada diez mujeres fumadoras morirá víctima del tabaco antes de cumplir los setenta años. Y es que el consumo de tabaco aumenta el riesgo de muerte prematura por cáncer o enfermedades cardiovasculares. Pero hay que tener presente que el tabaquismo tiene peores consecuencias para las mujeres. Por ejemplo, el tabaco consume parte del calcio necesario para mantener la estructura ósea y, por consiguiente, las mujeres fumadoras tienen más peligro de sufrir un desgaste óseo después de la menopausia. Por otra parte, fumar durante el embarazo puede retrasar el crecimiento intrauterino del feto. Ello causa problemas de salud al bebé e incluso aumenta el riesgo de muerte súbita del lactante.

Aunque la mayor parte de fumadoras de los países ricos son conscientes de algunos de los riesgos que asumen, muchas los infravaloran. Al mismo tiempo, influidas por las atractivas campañas publicitarias de las industrias tabacaleras (denunciadas, por ejemplo, por la Tobacco Free Initiative), sobrevaloran los supuestos beneficios que comporta el fumar.

Por todo lo dicho, hay que considerar justificadas las campañas destinadas a combatir el consumo de tabaco entre la población femenina. Estas campañas se proponen dos objetivos: primero, disuadir a las adolescentes de adquirir el hábito de fumar y, segundo, proporcionar a las mujeres adultas suficiente información acerca de los efectos del tabaco, para permitirles que decidan con conocimiento de causa si quieren o no ser fumadoras. Una decisión a la que contribuirá la celebración, el 31 de mayo, del Día mundial sin humo. - Marta Vigo es licenciada en biología

Arriba

Portada


Archivo | Búsqueda | Agenda | Enlaces | Créditos | Lista de Correo

(C) BIOMEDIA es una publicación del OCC (UPF) y RUBES EDITORIAL