|
|||
| Portada | Archivo | Búsqueda | Agenda | Enlaces | Créditos | Lista de Correo Tabaco y mujeres
Biomedia (Barcelona). Durante la Conferencia Internacional sobre Tabaco y Salud de la OMS, celebrada en noviembre de 1999, se comentó un
dato alarmante: el número de mujeres fumadoras en todo el mundo asciende ya a
200 millones y en los próximos 25 años esta cifra se podría triplicar. Una
perspectiva preocupante para la salud pública si se considera la mayor
susceptibilidad de las mujeres a los efectos nocivos del tabaco. Por ello,
dedica especiales esfuerzos durante el año 2000 a la lucha contra el
tabaquismo. España no es inmune al problema, ya que sigue la
misma tendencia que los demás países desarrollados: según el Observatorio
Nacional de las Drogas, desde 1987, el número de mujeres adictas al tabaco ha
ido en aumento, y hoy entre los adolescentes de 15 a 18 años la proporción de
fumadoras (25,6%) ya supera la de fumadores (15,3%). A ello contribuye el que
las chicas empiecen a fumar a edades cada vez más tempranas. A la vista de estas cifras se estima que en las
primeras décadas del siglo XXI una de cada diez mujeres fumadoras morirá
víctima del tabaco antes de cumplir los setenta años. Y es que el consumo de
tabaco aumenta el riesgo de muerte prematura por cáncer o enfermedades
cardiovasculares. Pero hay que tener presente que el tabaquismo tiene peores
consecuencias para las mujeres. Por ejemplo, el tabaco consume parte del calcio
necesario para mantener la estructura ósea y, por consiguiente, las mujeres
fumadoras tienen más peligro de sufrir un desgaste óseo después de la
menopausia. Por otra parte, fumar durante el embarazo puede retrasar el
crecimiento intrauterino del feto. Ello causa problemas de salud al bebé e
incluso aumenta el riesgo de muerte súbita del lactante. Aunque la mayor parte de fumadoras de los países
ricos son conscientes de algunos de los riesgos que asumen, muchas los
infravaloran. Al mismo tiempo, influidas por las atractivas campañas
publicitarias de las industrias tabacaleras (denunciadas, por ejemplo, por la
Tobacco Free Initiative), sobrevaloran los supuestos beneficios que comporta el
fumar. Por todo lo dicho, hay que considerar justificadas
las campañas destinadas a combatir el consumo de tabaco entre la población
femenina. Estas campañas se proponen dos objetivos: primero, disuadir a las
adolescentes de adquirir el hábito de fumar y, segundo, proporcionar a las
mujeres adultas suficiente información acerca de los efectos del tabaco, para
permitirles que decidan con conocimiento de causa si quieren o no ser
fumadoras. Una decisión a la que contribuirá la celebración, el 31 de mayo, del
Día mundial sin humo. - Marta Vigo es
licenciada en biología |
|||
|
|
|||