|
![]() |
||
| Portada | Archivo | Búsqueda | Agenda | Enlaces | Créditos | Lista de Correo Entrevista a Magí Farré, investigador de la Unidad de Farmacología del IMIM y profesor de farmacología de la UAB
Biomedia
(Barcelona). Magí Farré es investigador de la Unidad de Farmacología del Instituto Municipal de Investigación Médica de Barcelona
y profesor de farmacología de la Universidad
Autónoma de Barcelona. Doctor Farré, ¿puede conllevar algún problema
el hecho de tomar plantas en lugar de o además de tratamientos farmacológicos
prescritos por médicos? Recientemente en la prensa han salido
noticias relacionadas con las plantas medicinales que se utilizan como terapia
única o complementaria en enfermedades crónicas y que pueden producir efectos
inesperados. También se han relatado casos en los que preparados de plantas
“naturales” contenían fármacos que deben ser prescritos con receta.
Analizaremos ambos casos por partes. Por un lado en farmacias o herbolarios se
pueden comprar hierbas medicinales tradicionales, productos utilizados desde
hace muchos años y que se utilizan para algunas dolencias. Algunos de estos productos son especialidades farmacéuticas, que
requieren un registro similar al de un medicamento. Pero la misma sustancia
puede venderse en una parafarmacia o tienda de alimentación especializada y
sólo requiere un registro sanitario e incluso se registran como si fueran
alimentos o suplementos dietéticos. En la Ley del medicamento se contemplan los
medicamentos de plantas medicinales como los otros medicamentos. Lo que también
dice esta ley es que pueden venderse al público libremente aquellas plantas
tradicionalmente consideradas como medicinales. Ahora bien deben ofrecerse sin
referencia a sus propiedades terapéuticas. Además se prohíbe su venta
ambulante. ¿Cómo funciona en España? La gente tiene muy claro en nuestro país lo
que es la medicina tradicional. Aquí la gente sabe cuándo puede ir a un
herbolario para que le dé un preparado para una dolencia concreta, en casos de
síntomas o enfermedades menores. Sabe, en cambio, cuándo ha de ir al médico
para exploraciones mayores. Un problema puede ser que estas terapias mejoren
los síntomas, pero al no existir un diagnóstico adecuado, lo puedan retrasar.
La mayoría de gente sabe qué le puede pedir a la medicina tradicional local, lo
que es fitoterapia. También hay que tener en cuenta que el medicamento lo
receta un médico, mientras que los otros productos se consiguen a través de
personas mucho más próximas, farmacéuticos que pueden dan consejos generales o
herbolarios. Los productos de herbolario tienen su ritual, ¿no es así? Además de los factores de proximidad
mencionados, los productos naturales tienen efectivamente su ritual, se han de
preparar, exigen un tiempo, una atención, una dedicación cuyos efectos no se
deben menospreciar. Se tiende a buscar
productos de herbolario porque se considera que son de origen “natural” como si
los medicamentos no tuvieran un origen natural... En efecto, muchos de los principios activos
de los medicamentos suelen ser de origen vegetal. Pero una de las complicaciones
del uso de hierbas o preparados no farmacológicos es que el hecho de que una
planta que tenga un alcaloide como la atropina, pongamos por caso, y que está
indicada para una cierta dolencia, puede tener otros alcaloides y el que receta
lo ignore. En los medicamentos se conoce la composición y la concentración
exacta del principio activo. ¿Son precisas las plantas medicinales? La fitoterapia es más un arte que una
ciencia, aunque tampoco la ciencia sea exacta. Por ejemplo, si una planta crece
en un lugar más soleado o el clima varía, el contenido en el principio activo
puede ser más alto o más bajo; las variaciones pueden ser muy amplias. La
industria farmacéutica también se encuentra con este problema con los
medicamentos extraídos de plantas. En general compran enormes partidas de
plantas, algunas con mayor, otras con menor, concentración de principio activo.
Pero, después, por análisis químicos y farmacéuticos se intentan compensar las
concentraciones químicas en los preparados. Muchos creen que los medicamentos
son más concentrados o contiene más principio activo que las plantas, pero
pueden tener incluso cantidades menores en el preparado de hierba medicinal. Entonces, ¿las plantas medicinales no son tan inocuas? Pueden ir bien en algunos casos, sin duda;
pueden no producir ningún efecto, como si se tomara agua; y, en algunos casos,
se ha descrito que van francamente mal: sobre todo los enfermos crónicos con
medicación continuada deben poner un cuidado especial ya que puede ser
peligroso tomar productos que pueden interferir con el tratamiento. ¿Opina que existe una cultura de los
productos naturales un tanto ingenua, como si la cicuta o la amanita no fueran
productos naturales? La posibilidad de emplear hierbas medicinales
es una opción personal que debe existir. Es cierto que existe una corriente por
la que los productos naturales se ven como buenos, limpios, puros, incluso más
sanos y hasta menos peligrosos. La gente cree que con las plantas medicinales
no ocurren problemas ni reacciones tóxicas. En cambio el medicamento se ve como
artificial, muy concentrado, manipulado, peligroso, algunas personas ven mucho
dinero detrás... También hay que tener en cuenta que los medicamentos con
receta se acompañan de un prospecto de información que, en ocasiones, es muy
extenso y en el que constan obligatoriamente muchos efectos tóxicos. A este
respecto, los de plantas medicinales contienen una información muy reducida. ¿Cuáles son las hierbas que más se utilizan? No puedo decirle cuál es la más utilizada,
pero realmente hay muchos preparados. Ahora una de las plantas que más se
utiliza en Europa es el hipérico o hierba de San Juan (Hypericum perforatum), que se recomienda en caso de abatimiento,
síntomas depresivos... no se toma por depresiones psiquiátricas, se toma en
casos en que se detecta alguno de los síntomas de la depresión, o en estados
depresivos transitorios. La literatura científica relata casos en que el
hipérico realmente funciona, su eficacia está comprobada, solamente hay que
tener en cuenta las interacciones con otros fármacos. En Alemania, un país en
que las hierbas son costeadas por el sistema público de financiación, se
recetan nueve millones de unidades de hierba de San Juan, es una de las
sustancias que más se venden. ¿Qué interacciones se han encontrado con la
hierba de San Juan? Una de las interacciones que se ha detectado
es con el indinavir, un antirretroviral, medicamento que interfiere en la
replicación vírica que se utiliza como tratamiento contra el sida; según un
estudio publicado en la revista The Lancet
en el mes de febrero (Lancet 2000; 355: 547-549 y Lancet 2000;
355: 575-577), se ha puesto de
manifiesto que los enfermos que toman hipérico y se medican con indinavir, ven
reducidas las concentraciones en sangre de este fármaco a la mitad. ¿Qué significa en
términos funcionales? Ambos medicamentos se eliminan por el hígado.
El hipérico es un inductor del metabolismo en el hígado, es decir aumenta la
capacidad de metabolizar algunos medicamentos. Si estamos ante un producto (el
principio activo del hipérico) que provoca que un fármaco contra el virus del
sida (indinavir) se metabolice más deprisa al interaccionar con el hipérico;
entonces, si los niveles en sangre del antirretroviral se reducen a la mitad,
es como si se tomara la mitad de dosis del medicamento. Mengua su eficacia.
Esto es muy importante y, además, puede facilitar las resistencias del virus.
La Agencia Española
del Medicamento ha emitido un comunicado (28 de febrero) sobre las
precauciones que se deben tomar con la hierba de San Juan, en el uso de
antirretrovirales, anticonceptivos orales, ciclosporina, digoxina o
anticoagulantes. Pero el hipérico es una hierba autóctona, ¿no es así? Efectivamente, autóctona y abundante; lo que
no es tradicional es que el hipérico o la hierba de San Juan (Hypericum perforatum) se utilice en
nuestro país como hierba medicinal ingerida en grandes cantidades; sí se
utilizaban sus aceites en golpes o contusiones por vía tópica. ¿Se han detectado
otras interacciones serias con los productos “naturales”? Se ha descrito el caso de dos personas que
han tenido un rechazo agudo de un trasplante cardíaco por haber ingerido hierba
de San Juan. Al bajar los niveles en sangre de ciclosporina (con lo cual se
reduce la concentración de ciclosporina) se dan fenómenos de rechazo. Estos
resultados han sido publicados el pasado 12 de febrero también en la revista The
Lancet (2000; 355: 548-549). Entonces las hierbas pueden ir
bien o pueden ir mal... Las hierbas pueden ir bien, pueden ir mal,
sí. También hay que pensar en otro punto: que es la cantidad de hierbas que
puede tomar una persona. Obviamente, tomar hierbas en una ocasión o un día no resulta tan arriesgado como tomarlas a
diario, de forma crónica; también depende de la enfermedad que se padezca. Y,
sobre todo, con los tratamientos acompañantes que pueda haber... entonces puede
afectar de manera mucho mayor. Hay muchos casos descritos de hepatitis y
algunos de nefritis intersticial fibrosante, que pueden ser enfermedades graves
y, en algunos casos, irreversibles. Entonces, ¿debería haber una regulación de la fitoterapia natural? La fitoterapia tradicional está permitida en
todos los países del mundo, es una forma de terapia que no se quiere suprimir.
Si se trabaja bien, en condiciones de higiene y honestidad, no hay problemas.
Otro asunto son los individuos desaprensivos que pueden contaminar las plantas,
incluso con productos farmacéuticos que no se encuentran en la naturaleza. Es
difícil pensar que es involuntario que se encuentre fenformina o
glibenclamida, sustancias que no
aparecen en estado natural (como ha sucedido en unos preparados de hierbas
chinas para diabéticos en Estados Unidos). Esto es falsificar. Y puede provocar
problemas graves; si a un preparado se le añade ácido acetilsalicílico, por
ejemplo, puede producir dolor de estómago... Otro problema es el de las
contaminaciones involuntarias, que los productos no son puros. Este problema
puede darse también en la industria farmacéutica, puesto que compran partidas
gigantes de plantas medicinales, pero existe mayor control. Otro tipo de fraude es el de los que
pretenden curar enfermedades muy graves con hierbas naturales. Sí, esto es otra historia. En Italia hubo el
caso Di Bella, que organizó un escándalo internacional. Este señor dijo que
podría curar el cáncer con una multiterapia en que recetaba unas hierbas medio
secretas y medicamentos. Algunos enfermos fueron a los ambulatorios para
obtener los fármacos y la respuesta que obtuvieron fue que el sistema público
no los recetaba. Los enfermos llevaron el caso a juicio; y el Instituto
Nacional de Salud italiano se vio obligado a realizar un estudio y seguimiento
para demostrar que el tratamiento Di Bella no funcionaba. Los resultados
finales de esta investigación se publicaron en varias revistas científicas,
entre ellas en British Medical Journal
(BMJ 1999; 318: 224-228). Entonces, desde su
experiencia como farmacólogo, frente a las hierbas naturales, ¿qué
recomendaría? Algunas hierbas en su uso tradicional, en
casos determinados y con preparados conocidos, y bajo algún tipo de control,
son útiles. Ahora bien, si yo personalmente tuviera que elegir entre una hierba
medicinal o un medicamento que contuviera el mismo principio activo, sin duda
elegiría la medicina; si tuviera que elegir entre tomar la hierba de San Juan o
un preparado farmacológico a base de la hipericina, que es posiblemete el
principio activo del hipérico, me tomaría el preparado farmacológico;
preferiría saber que hay 5 mg de hipericina, aunque solo sea de media, en cada
cápsula. Ahora bien, se trata de una opción personal, las personas que
prefieren tomar hierbas están en su derecho, y tienen su seguridad, sobre todo
en países en que existe una tradición ancestral. Las hierbas medicinales pueden
proporcionar un tratamiento más barato, evitar la visita al médico, la
receta... se encuentran en farmacias o en herbolarios; es una opción personal. Más información: Food and Drug
Administration (FDA) |
|||
|
|
|||