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Entrevista a Magí Farré, investigador de la Unidad de Farmacología del IMIM y profesor de farmacología de la UAB

Cristina Junyent 15/03/00

Biomedia (Barcelona). Magí Farré es investigador de la Unidad de Farmacología del Instituto Municipal de Investigación Médica de Barcelona y profesor de farmacología de la Universidad Autónoma de Barcelona.

Doctor Farré, ¿puede conllevar algún problema el hecho de tomar plantas en lugar de o además de tratamientos farmacológicos prescritos por médicos?

Recientemente en la prensa han salido noticias relacionadas con las plantas medicinales que se utilizan como terapia única o complementaria en enfermedades crónicas y que pueden producir efectos inesperados. También se han relatado casos en los que preparados de plantas “naturales” contenían fármacos que deben ser prescritos con receta. Analizaremos ambos casos por partes. Por un lado en farmacias o herbolarios se pueden comprar hierbas medicinales tradicionales, productos utilizados desde hace muchos años y que se utilizan para algunas dolencias. Algunos de estos productos son especialidades farmacéuticas, que requieren un registro similar al de un medicamento. Pero la misma sustancia puede venderse en una parafarmacia o tienda de alimentación especializada y sólo requiere un registro sanitario e incluso se registran como si fueran alimentos o suplementos dietéticos. En la Ley del medicamento se contemplan los medicamentos de plantas medicinales como los otros medicamentos. Lo que también dice esta ley es que pueden venderse al público libremente aquellas plantas tradicionalmente consideradas como medicinales. Ahora bien deben ofrecerse sin referencia a sus propiedades terapéuticas. Además se prohíbe su venta ambulante.

¿Cómo funciona en España?

La gente tiene muy claro en nuestro país lo que es la medicina tradicional. Aquí la gente sabe cuándo puede ir a un herbolario para que le dé un preparado para una dolencia concreta, en casos de síntomas o enfermedades menores. Sabe, en cambio, cuándo ha de ir al médico para exploraciones mayores. Un problema puede ser que estas terapias mejoren los síntomas, pero al no existir un diagnóstico adecuado, lo puedan retrasar. La mayoría de gente sabe qué le puede pedir a la medicina tradicional local, lo que es fitoterapia. También hay que tener en cuenta que el medicamento lo receta un médico, mientras que los otros productos se consiguen a través de personas mucho más próximas, farmacéuticos que pueden dan consejos generales o herbolarios.

Los productos de herbolario tienen su ritual, ¿no es así?

Además de los factores de proximidad mencionados, los productos naturales tienen efectivamente su ritual, se han de preparar, exigen un tiempo, una atención, una dedicación cuyos efectos no se deben menospreciar.

Se tiende a buscar productos de herbolario porque se considera que son de origen “natural” como si los medicamentos no tuvieran un origen natural...

En efecto, muchos de los principios activos de los medicamentos suelen ser de origen vegetal. Pero una de las complicaciones del uso de hierbas o preparados no farmacológicos es que el hecho de que una planta que tenga un alcaloide como la atropina, pongamos por caso, y que está indicada para una cierta dolencia, puede tener otros alcaloides y el que receta lo ignore. En los medicamentos se conoce la composición y la concentración exacta del principio activo.

¿Son precisas las plantas medicinales?

La fitoterapia es más un arte que una ciencia, aunque tampoco la ciencia sea exacta. Por ejemplo, si una planta crece en un lugar más soleado o el clima varía, el contenido en el principio activo puede ser más alto o más bajo; las variaciones pueden ser muy amplias. La industria farmacéutica también se encuentra con este problema con los medicamentos extraídos de plantas. En general compran enormes partidas de plantas, algunas con mayor, otras con menor, concentración de principio activo. Pero, después, por análisis químicos y farmacéuticos se intentan compensar las concentraciones químicas en los preparados. Muchos creen que los medicamentos son más concentrados o contiene más principio activo que las plantas, pero pueden tener incluso cantidades menores en el preparado de hierba medicinal.

Entonces, ¿las plantas medicinales no son tan inocuas?

Pueden ir bien en algunos casos, sin duda; pueden no producir ningún efecto, como si se tomara agua; y, en algunos casos, se ha descrito que van francamente mal: sobre todo los enfermos crónicos con medicación continuada deben poner un cuidado especial ya que puede ser peligroso tomar productos que pueden interferir con el tratamiento.

¿Opina que existe una cultura de los productos naturales un tanto ingenua, como si la cicuta o la amanita no fueran productos naturales?

La posibilidad de emplear hierbas medicinales es una opción personal que debe existir. Es cierto que existe una corriente por la que los productos naturales se ven como buenos, limpios, puros, incluso más sanos y hasta menos peligrosos. La gente cree que con las plantas medicinales no ocurren problemas ni reacciones tóxicas. En cambio el medicamento se ve como artificial, muy concentrado, manipulado, peligroso, algunas personas ven mucho dinero detrás... También hay que tener en cuenta que los medicamentos con receta se acompañan de un prospecto de información que, en ocasiones, es muy extenso y en el que constan obligatoriamente muchos efectos tóxicos. A este respecto, los de plantas medicinales contienen una información muy reducida.

¿Cuáles son las hierbas que más se utilizan?

No puedo decirle cuál es la más utilizada, pero realmente hay muchos preparados. Ahora una de las plantas que más se utiliza en Europa es el hipérico o hierba de San Juan (Hypericum perforatum), que se recomienda en caso de abatimiento, síntomas depresivos... no se toma por depresiones psiquiátricas, se toma en casos en que se detecta alguno de los síntomas de la depresión, o en estados depresivos transitorios. La literatura científica relata casos en que el hipérico realmente funciona, su eficacia está comprobada, solamente hay que tener en cuenta las interacciones con otros fármacos. En Alemania, un país en que las hierbas son costeadas por el sistema público de financiación, se recetan nueve millones de unidades de hierba de San Juan, es una de las sustancias que más se venden.

¿Qué interacciones se han encontrado con la hierba de San Juan?

Una de las interacciones que se ha detectado es con el indinavir, un antirretroviral, medicamento que interfiere en la replicación vírica que se utiliza como tratamiento contra el sida; según un estudio publicado en la revista The Lancet en el mes de febrero (Lancet 2000; 355: 547-549 y Lancet 2000; 355: 575-577), se ha puesto de manifiesto que los enfermos que toman hipérico y se medican con indinavir, ven reducidas las concentraciones en sangre de este fármaco a la mitad.

¿Qué significa en términos funcionales?

Ambos medicamentos se eliminan por el hígado. El hipérico es un inductor del metabolismo en el hígado, es decir aumenta la capacidad de metabolizar algunos medicamentos. Si estamos ante un producto (el principio activo del hipérico) que provoca que un fármaco contra el virus del sida (indinavir) se metabolice más deprisa al interaccionar con el hipérico; entonces, si los niveles en sangre del antirretroviral se reducen a la mitad, es como si se tomara la mitad de dosis del medicamento. Mengua su eficacia. Esto es muy importante y, además, puede facilitar las resistencias del virus. La Agencia Española del Medicamento ha emitido un comunicado (28 de febrero) sobre las precauciones que se deben tomar con la hierba de San Juan, en el uso de antirretrovirales, anticonceptivos orales, ciclosporina, digoxina o anticoagulantes.

Pero el hipérico es una hierba autóctona, ¿no es así?

Efectivamente, autóctona y abundante; lo que no es tradicional es que el hipérico o la hierba de San Juan (Hypericum perforatum) se utilice en nuestro país como hierba medicinal ingerida en grandes cantidades; sí se utilizaban sus aceites en golpes o contusiones por vía tópica.

¿Se han detectado otras interacciones serias con los productos “naturales”?

Se ha descrito el caso de dos personas que han tenido un rechazo agudo de un trasplante cardíaco por haber ingerido hierba de San Juan. Al bajar los niveles en sangre de ciclosporina (con lo cual se reduce la concentración de ciclosporina) se dan fenómenos de rechazo. Estos resultados han sido publicados el pasado 12 de febrero también en la revista The Lancet (2000; 355: 548-549).

Entonces las hierbas pueden ir bien o pueden ir mal...

Las hierbas pueden ir bien, pueden ir mal, sí. También hay que pensar en otro punto: que es la cantidad de hierbas que puede tomar una persona. Obviamente, tomar hierbas en una ocasión o un día  no resulta tan arriesgado como tomarlas a diario, de forma crónica; también depende de la enfermedad que se padezca. Y, sobre todo, con los tratamientos acompañantes que pueda haber... entonces puede afectar de manera mucho mayor. Hay muchos casos descritos de hepatitis y algunos de nefritis intersticial fibrosante, que pueden ser enfermedades graves y, en algunos casos, irreversibles.

Entonces, ¿debería haber una regulación de la fitoterapia natural?

La fitoterapia tradicional está permitida en todos los países del mundo, es una forma de terapia que no se quiere suprimir. Si se trabaja bien, en condiciones de higiene y honestidad, no hay problemas. Otro asunto son los individuos desaprensivos que pueden contaminar las plantas, incluso con productos farmacéuticos que no se encuentran en la naturaleza. Es difícil pensar que es involuntario que se encuentre fenformina o glibenclamida,  sustancias que no aparecen en estado natural (como ha sucedido en unos preparados de hierbas chinas para diabéticos en Estados Unidos). Esto es falsificar. Y puede provocar problemas graves; si a un preparado se le añade ácido acetilsalicílico, por ejemplo, puede producir dolor de estómago... Otro problema es el de las contaminaciones involuntarias, que los productos no son puros. Este problema puede darse también en la industria farmacéutica, puesto que compran partidas gigantes de plantas medicinales, pero existe mayor control.

Otro tipo de fraude es el de los que pretenden curar enfermedades muy graves con hierbas naturales.

Sí, esto es otra historia. En Italia hubo el caso Di Bella, que organizó un escándalo internacional. Este señor dijo que podría curar el cáncer con una multiterapia en que recetaba unas hierbas medio secretas y medicamentos. Algunos enfermos fueron a los ambulatorios para obtener los fármacos y la respuesta que obtuvieron fue que el sistema público no los recetaba. Los enfermos llevaron el caso a juicio; y el Instituto Nacional de Salud italiano se vio obligado a realizar un estudio y seguimiento para demostrar que el tratamiento Di Bella no funcionaba. Los resultados finales de esta investigación se publicaron en varias revistas científicas, entre ellas en British Medical Journal (BMJ 1999; 318: 224-228).

Entonces, desde su experiencia como farmacólogo, frente a las hierbas naturales, ¿qué recomendaría?

Algunas hierbas en su uso tradicional, en casos determinados y con preparados conocidos, y bajo algún tipo de control, son útiles. Ahora bien, si yo personalmente tuviera que elegir entre una hierba medicinal o un medicamento que contuviera el mismo principio activo, sin duda elegiría la medicina; si tuviera que elegir entre tomar la hierba de San Juan o un preparado farmacológico a base de la hipericina, que es posiblemete el principio activo del hipérico, me tomaría el preparado farmacológico; preferiría saber que hay 5 mg de hipericina, aunque solo sea de media, en cada cápsula. Ahora bien, se trata de una opción personal, las personas que prefieren tomar hierbas están en su derecho, y tienen su seguridad, sobre todo en países en que existe una tradición ancestral. Las hierbas medicinales pueden proporcionar un tratamiento más barato, evitar la visita al médico, la receta... se encuentran en farmacias o en herbolarios; es una opción personal.

Más información: Food and Drug Administration (FDA)

 

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