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| Marta Vigo | 15/03/00 |
Biomedia
(Barcelona). El asma es una enfermedad respiratoria que se manifiesta en forma de
ataques de dispnea de duración variable que se repiten con frecuencia y intensidad
variables. Estas crisis son causadas por un espasmo o contracción de los
músculos lisos de la pared bronquial que dificulta la respiración y favorece la
acumulación de mucosidad que, a su vez, ocasiona una mayor obstrucción de las
vías que conducen el aire hacia los pulmones. Entre la
población infantil entre los 3 y los 14 años (y a pesar de contar con fármacos
eficaces) hay que vigilar que el asma no se complique con la realización de
ejercicio físico intenso o con una crisis emocional, lo que impone una serie de
limitaciones a los niños asmáticos. La calidad de vida de estos niños se
evaluaba hasta el momento mediante los informes de los médicos y las
percepciones de sus padres y cuidadores. Un estudio llevado a cabo
recientemente en España ha demostrado que es imprescindible tener en cuenta la
visión de los propios niños. El estudio
tenía como objetivo la validación clínica de unos cuestionarios de calidad de
vida específicos para niños con problemas de asma. En él participaron 1012
niños de toda España, de entre 6 y 14 años, diagnosticados de asma infantil.
Los pacientes se distribuyeron en dos grupos. A los 845 pacientes del primer
grupo se les administró Singulair® (un fármaco
antileucotrieno de la compañía farmacéutica Merck Sharp & Dohme, que está
disponible en España desde 1997) por vía oral en una dosis diaria de 5 mg. Los
158 pacientes del segundo grupo siguieron con su tratamiento habitual. Se pasaron
los cuestionarios de calidad de vida antes y después del tratamiento con este
fármaco, pidiéndoles directamente a los niños que valoraran su estado de salud
y las posibles mejoras en la realización de sus actividades habituales (correr,
saltar, jugar, etc.). Los resultados demostraron que los
niños, desde los mayores hasta los pequeños de seis años, son perfectamente
capaces de expresar cómo se encuentran de salud y cuál es su nivel de calidad
de vida, incluso de manera más sensible que sus cuidadores y médicos. -
Marta Vigo es licenciada en biología