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| Portada | Dossier | Búsqueda | Agenda | Enlaces | Créditos | Suscripciones Pedro Alonso pide más colaboración entre países en temas de salud
Biomedia (Barcelona) El epidemiólogo español Pedro Alonso, director del equipo del Hospital Clínic de Barcelona que trabaja en el desarrollo de una vacuna frente a la malaria (y que se ha mostrado efectiva durante más de 18 meses), fue el encargado de clausurar el ciclo de conferencias «Retos para la salud internacional» que se celebró la semana pasada en el Centro de Cultura Contemporánea de la capital catalana. En las jornadas, diferentes expertos analizaron la situación sanitaria de regiones subdesarrolladas del África subsahariana. Durante las conferencias se resaltó la importancia de avances como la puesta a punto de vacunas frente a la tuberculosis o la malaria pero, además, se incidió en la necesidad de combinar los progresos de la medicina occidental con la medicina tradicional que impera todavía en estos núcleos rurales. Durante su intervención, Pedro Alonso explicó los últimos resultados obtenidos por su equipo y situó la labor que realizan en la región mozambiqueña de Manhiça, en el contexto sanitario de los países africanos. En este sentido, señaló que la malaria, además de un grave problema sanitario, supone un freno importante para el desarrollo socioeconómico de las regiones donde es endémica. Hoy día, la malaria está presente en más de cien países y es especialmente frecuente en el norte de Sudamérica, India y Centroáfrica. Causa 3000 muertes diarias y constituye la primera causa de muerte en niños africanos menores de cinco años. El parásito causante de la enfermedad es Plasmodium falciparum y se transmite a través de la picadura de la hembra del mosquito Anopheles gambiae. Aunque existen cuatro especies de Plasmodium, la variante falciparum es la responsable de casi todas las muertes por malaria del planeta. Las estrategias de control de la enfermedad se basan en la combinación de tres acciones: la lucha frente al mosquito mediante insecticidas y gambusias –peces con avidez por las larvas del mosquito–, el uso de mosquiteras impregnadas con insecticidas que eviten el contacto entre el ser humano y el vector, y la administración de fármacos y vacunas específicamente dirigidas al parásito. Precisamente, Alonso resaltó durante su intervención que, si finalmente se consigue una vacuna eficaz, será necesario aplicarla conjuntamente con el resto de medidas preventivas para asegurar una mayor y mejor protección frente a la enfermedad. Aunque la vacuna aún está lejos, los últimos resultados, que demuestran que el preparado mantiene su capacidad preventiva hasta 18 meses después de la inyección, permiten ser optimistas a los investigadores. Tras años de trabajo, el equipo que encabeza el médico español ha conseguido reducir un 35% el riesgo de malaria y prevenir la aparición de nuevos episodios en un 48%. El siguiente paso es evaluar la eficacia de la vacuna en niños menores de dos meses. Si los resultados son positivos, pero no antes del año 2009, se pondrá en marcha un ensayo definitivo con cerca de 15 000 niños de siete países africanos. Además del científico, los investigadores tienen otro reto. Para que el trabajo tenga efecto sobre los países, habrá que desarrollar formas de distribución e introducir la administración de la vacuna frente a la malaria en el Programa Ampliado de Vacunación. Sólo así se conseguirá, según palabras de Alonso, proteger a la población desde edades muy tempranas. Para ello, es vital la participación de universidades, multinacionales farmacéuticas, centros de investigación en los países endémicos y los gobiernos. Más información en Biomedia: Más información en la red: |
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