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Nuevo avance en el estudio de las bases neurales de la consciencia

Juan Carlos López García 03/08/01

Biomedia (Barcelona). Una pregunta fundamental en la neurobiología de los procesos sensoriales es en qué momento somos conscientes de la presencia de un estímulo visual, auditivo, olfativo o de cualquier otra índole. En otras palabras, en la cadena de eventos que ocurren en nuestro sistema nervioso a partir de que un objeto, un sonido o un olor nos estimulan, ¿cuándo somos conscientes del estímulo? Por mucho tiempo esta pregunta fue ignorada por las neurociencias, pues muchos investigadores pensaron que se trataba de un problema de índole filosófico. De hecho, el estudio de la consciencia siempre ha sufrido de esta marginación y durante mucho tiempo ha sido considerado como un tema inaccesible para la investigación experimental. Esta situación ha cambiado significativamente en años recientes gracias, en parte, al advenimiento de nuevas técnicas para estudiar la función normal del cerebro humano. Así, el uso de métodos tales como la tomografía* por resonancia magnética* han sido invaluables para impulsar el estudio de las bases neurales de la consciencia, el cual es finalmente un tópico legítimo de investigación. Un estudio reciente publicado en la revista Nature Neuroscience es una prueba fehaciente de este hecho. En este trabajo, Stanislas Dehaene y sus colaboradores demuestran que la aparición de actividad nerviosa en la corteza visual no es suficiente para la percepción consciente de un estímulo visual.

La ruta neural que sigue un estímulo visual tras llegar a nuestros ojos es bien conocida. Primero, el estímulo visual activa a la retina y ésta envía la información al tálamo, el cual funciona fundamentalmente como un simple relevo. Desde el tálamo, la información viaja a la corteza visual primaria y es subsecuentemente distribuida a través de dos vías complementarias: la vía ventral y la vía dorsal. La vía ventral es importante para la identificación de los objetos que vemos; también ha sido llamada la vía del ‘qué’. La vía dorsal es importante para la detección del movimiento, por lo que también es conocida como la vía del ‘dónde’. A partir de estas dos vías, la información visual es enviada a otras regiones que se encargan de procesar y combinar todas las propiedades del estímulo para finalmente integrar la percepción unitaria que intuitivamente entendemos como nuestra experiencia visual, lo que realmente vemos. La pregunta es ¿a partir de qué momento somos conscientes del estímulo visual: desde que la información llega por primera vez a la corteza cerebral o únicamente después de haber recorrido varios de los diferentes relevos? En otras palabras, ¿qué áreas corticales son necesarias y suficientes para que seamos conscientes del estímulo?

La respuesta no es simple y aún la desconocemos, pero los experimentos de Dehaene y sus colegas apuntan a las áreas de la corteza que parecen no ser suficientes para la experiencia visual consciente. Estos investigadores intentaron identificar qué regiones del sistema nervioso se activaban cuando individuos normales eran expuestos a una palabra escrita. Sin embargo, la palabra no era presentada abiertamente sino que estaba enmascarada por otro estímulo visual que impedía verla directamente. Así, si los científicos preguntaban a los sujetos si habían visto la palabra, éstos reportaban no haberla visto. Sorprendentemente, los investigadores observaron activación cerebral en áreas que normalmente funcionan mientras leemos, algunas de las cuales forman parte de la vía visual ventral — la vía del ‘qué’. Pero esto no es todo. Cuando leemos una palabra repetidas veces en condiciones normales, la actividad cerebral en esas regiones tiende a disminuir, tal y como si el cerebro se habituara al estímulo. De igual forma, la presentación de la palabra escondida en los experimentos de Dehaene también provocó que la actividad cerebral disminuyera en una presentación subsecuente en la que los sujetos podían ver la palabra sin enmascaramiento. Lo que esto significa es que, a pesar de no haber tenido consciencia del estímulo visual, éste fue capaz de activar partes de la vía visual ventral. Esto indica que para percibir algo de manera consciente necesitamos actividad adicional en otras regiones o, alternativamente, actividad más intensa en esta misma vía.

El uso de técnicas de visualización similares a la tomografía por resonancia magnética nos ayudará, tarde o temprano, a determinar cuál es el correlato neural del procesamiento consciente de un estímulo sensorial. Sin embargo, esto no significa que sabremos como es que cada uno de nosotros experimenta un cierto estímulo. Por ejemplo, cada vez estamos más cerca de entender la forma en que nuestro sistema nervioso procesa el color, pero no sabemos cómo es que el cerebro genera la experiencia subjetiva de lo que llamamos color, la cual es estrictamente dependiente del individuo y no puede ser compartida. Este aspecto subjetivo de la experiencia consciente continúa siendo un territorio por explorar y constituye una frontera más exacta entre la ciencia y la filosofía.

* Glosario de Biomedia

Más información en Biomedia:
Sistema nervioso y percepción de emociones. Juan Carlos López García (11/10/00) 

Más información en la red:
Resumen del artículo en Nature Neuroscience (requiere subscripción gratuita):
http://www.ncbi.nlm.nih.gov/entrez/query.fcgi?cmd=Retrieve&db=PubMed&list_uids=11426233&dopt=Abstract
Información general sobre técnicas de visualización:
http://www.sfn.org/briefings/brain_imaging.html
Información general sobre el sistema visual:
http://psych.athabascau.ca/html/Psych289/Biotutorials/16/part1.html
http://www.sfn.org/briefings/visual_development.html
Información general sobre la experiencia consciente subjetiva:
http://plato.stanford.edu/entries/qualia/

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