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Una decisión en la escala de los grises

Motserrat Daban 07/09/01

Biomedia (Barcelona). Ha pasado más de un mes desde la polémica sesión de la Cámara de Representantes de Estados Unidos en la que se decidió prohibir la clonación* humana, incluso con fines terapéuticos. ¿Sólo un mes? Mucho ha sucedido en este agosto, en absoluto letárgico, que ha venido a matizar lo que avanzábamos en sus inicios respecto al futuro de las células madre*.

Dentro de pocas horas el Senado norteamericano retomará sus actividades tras el verano, y procederá a una votación esta vez liderada por el republicano Sam Brownback en un escenario con mayoría demócrata. El resultado, del que se esperan mayores concesiones para la clonación terapéutica, tendrá importantes consecuencias para la investigación con células madre embrionarias, así como para las compañías de biotecnología y las instituciones académicas implicadas. Y obvia mencionar el alcance que para el futuro de la ciencia mundial tiene cualquier decisión que afecte a la financiación de las investigaciones en Estados Unidos.

Pero a la espera de este momento, el futuro de la investigación con células madre se ha lidiado en otros frentes. La comunidad científica ha estado pendiente de la posición que el presidente de Estados Unidos ha tomado acerca del uso de los miles de embriones congelados que esperan ser destruidos o reutilizados.

Tal vez George W. Bush tenía intención de disfrutar tranquilamente de sus ya famosas, por largas, vacaciones, pero las profundas disensiones entre republicanos, incluso dentro de su propio Gobierno, le obligaron a televisar sus meditaciones éticas desde su rancho de descanso, en Texas. En su tarea de desandar los pasos de su predecesor en el cargo, hizo pública una restrictiva y polémica propuesta. Según ésta, tan sólo se podrá trabajar con fondos públicos en las 60 líneas de células madre creadas y cultivadas antes del 9 de agosto del presente año, eliminando de la ecuación los embriones pendientes de destrucción y, por consiguiente, la necesidad de decidir sobre la vida y la muerte.

Con esta arbitrariedad satisfizo a los sectores pro-vida y a los miembros más conservadores de su Gobierno, y dejó fríos a los investigadores, que se esperaban algo incluso peor. Es una solución de compromiso, una decisión política con argumentos éticos que se sitúa para muchos en la escala de los grises, aunque haya sido muy positivamente valorada por la compañía Geron y el Instituto de Investigación WiCell de Wisconsin (es recomendable visitar en la página de esta organización sin ánimo de lucro la secuencia de ilustraciones sobre los cultivos de células madre), ambos en posición de monopolio sobre estas células.

Las patentes de Geron y WiCell obligarán a quienes utilicen las células madre con fines comerciales a pagar una licencia, y a los investigadores a pagar tarifas de hasta 5000 dólares por el uso de una de las líneas. Todo ello sin tener en cuenta que las 60 líneas aprobadas, número estimado por los Institutos Nacionales de la Salud (NIH) de Estados Unidos (y tal vez sobrestimado) puedan incluir algunas líneas infectadas, diferenciadas o con características genéticas distintas a las requeridas por los investigadores.

Así, una de las perversiones de la decisión de Bush es el más que probable trasvase de dinero de las arcas públicas a ambas entidades, una de ellas privada y muy lucrativa, a pesar de que tal vez Bush quería apartar los fondos federales de campos de investigación éticamente conflictivos. La otra gran perversión radica en la posibilidad de que este tipo de investigaciones queden fuera del control gubernamental y del escrutinio público, precisamente lo contrario de lo que debería suceder.

Con fondos privados, si no puede ser con públicos, la investigación con células madre proseguirá, sin que el Gobierno de Estados Unidos regule su creación y uso. Tal vez la decisión de Bush, aunque ya haya empezado a provocar la fuga de algunos investigadores al Reino Unido, donde las líneas de células madre no están tan sujetas a patentes y la financiación es superior, sea en realidad una ausencia de decisión, una falta de compromiso disfrazada de iniciativa, en la que parece que se ha hecho mucho pero se ha hecho poco. Quizás la línea de Bush de no actuar y de aplazar las acciones importantes, ya se está empezando a expresar.

Montserrat Daban es doctora en biología y editora científica de Rubes Editorial.

* Glosario de Biomedia

Más información en Biomedia:
Futuro incierto para miles de embriones congelados. Marta Asensio (15/11/00)
La clonación terapéutica. Josep Egozcue (11/10/00)
Stem cells: posibilidades y normativas. Gemma López Jornet (13/09/00)    

Más información en la red:

Página de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, con información sobre las líneas de células madre: http://www.nih.gov/news/stemcell/082701list.htm
Más información en otros medios: http://www.msnbc.com/news/620033.asp
Página del Instituto de Wisconsin (es recomendable visitar la secuencia de ilustraciones sobre los cultivos de células madre): http://www.wicell.org/index2.html

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