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| Portada | Dossier | Búsqueda | Agenda | Enlaces | Créditos | Suscripciones Una decisión en la escala de los grises
Biomedia (Barcelona). Ha pasado más de un mes desde la
polémica sesión de la Cámara de Representantes de Estados Unidos en la que se
decidió prohibir la clonación* humana,
incluso con fines terapéuticos. ¿Sólo un mes? Mucho ha sucedido en este agosto,
en absoluto letárgico, que ha venido a matizar lo que avanzábamos en sus
inicios respecto al futuro de las células madre*. Dentro de
pocas horas el Senado norteamericano retomará sus actividades tras el verano, y
procederá a una votación esta vez liderada por el republicano Sam Brownback en un escenario con
mayoría demócrata. El resultado, del que se esperan mayores concesiones para la
clonación terapéutica, tendrá importantes consecuencias para la investigación
con células madre embrionarias, así como para las compañías de biotecnología y
las instituciones académicas implicadas. Y obvia mencionar el alcance que para
el futuro de la ciencia mundial tiene cualquier decisión que afecte a la
financiación de las investigaciones en Estados Unidos. Pero a la
espera de este momento, el futuro de la investigación con células madre se ha
lidiado en otros frentes. La comunidad científica ha estado pendiente de la
posición que el presidente de Estados Unidos ha tomado acerca del uso de los
miles de embriones congelados que esperan ser destruidos o reutilizados. Tal vez
George W. Bush tenía intención de disfrutar tranquilamente de sus ya famosas,
por largas, vacaciones, pero las profundas disensiones entre republicanos,
incluso dentro de su propio Gobierno, le obligaron a televisar sus meditaciones
éticas desde su rancho de descanso, en Texas. En su tarea de desandar los pasos
de su predecesor en el cargo, hizo pública una restrictiva y polémica
propuesta. Según ésta, tan sólo se podrá trabajar con fondos públicos en las 60
líneas de células madre creadas y cultivadas antes del 9 de agosto del presente
año, eliminando de la ecuación los embriones pendientes de destrucción y, por
consiguiente, la necesidad de decidir sobre la vida y la muerte. Con esta
arbitrariedad satisfizo a los sectores pro-vida y a los miembros más
conservadores de su Gobierno, y dejó fríos a los investigadores, que se
esperaban algo incluso peor. Es una solución de compromiso, una decisión
política con argumentos éticos que se sitúa para muchos en la escala de los
grises, aunque haya sido muy positivamente valorada por la compañía Geron y el Instituto de Investigación WiCell de Wisconsin
(es recomendable visitar en la página de esta organización sin ánimo de lucro
la secuencia de ilustraciones sobre los cultivos de células madre), ambos en
posición de monopolio sobre estas células. Las
patentes de Geron y WiCell obligarán a quienes utilicen las células madre con
fines comerciales a pagar una licencia, y a los investigadores a pagar tarifas
de hasta 5000 dólares por el uso de una de las líneas. Todo ello sin tener en
cuenta que las 60 líneas aprobadas, número estimado por los Institutos Nacionales de la Salud (NIH) de Estados
Unidos (y tal vez sobrestimado) puedan incluir algunas líneas infectadas,
diferenciadas o con características genéticas distintas a las requeridas por
los investigadores. Así, una de
las perversiones de la decisión de Bush es el más que probable trasvase de
dinero de las arcas públicas a ambas entidades, una de ellas privada y muy
lucrativa, a pesar de que tal vez Bush quería apartar los fondos federales de
campos de investigación éticamente conflictivos. La otra gran perversión radica
en la posibilidad de que este tipo de investigaciones queden fuera del control
gubernamental y del escrutinio público, precisamente lo contrario de lo que
debería suceder. Con fondos
privados, si no puede ser con públicos, la investigación con células madre
proseguirá, sin que el Gobierno de Estados Unidos regule su creación y uso. Tal
vez la decisión de Bush, aunque ya haya empezado a provocar la fuga de algunos
investigadores al Reino Unido, donde las líneas de células madre no están tan
sujetas a patentes y la financiación es superior, sea en realidad una ausencia
de decisión, una falta de compromiso disfrazada de iniciativa, en la que parece
que se ha hecho mucho pero se ha hecho poco. Quizás la línea de Bush de no
actuar y de aplazar las acciones importantes, ya se está empezando a expresar. * Glosario de Biomedia Más información en Biomedia: Más información en la red: |
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