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| Portada | Dossier | Búsqueda | Agenda | Enlaces | Créditos | Suscripciones La ciencia en la calle: los ciudadanos y la ciencia
Biomedia
(Barcelona). El Pleno
Municipal del Ayuntamiento de Barcelona del día 29 de octubre del 2001, ha aprobado
la Medida de Gobierno "La ciencia
en la calle", para el impulso de la cultura científica y tecnológica.
Es la primera vez que en un pleno municipal se ha aprobado una medida de
gobierno para impulsar la cultura científica. El Ayuntamiento de Barcelona reafirma su
preocupación por hacer accesible a los ciudadanos el nuevo conocimiento
científico y tecnológico en igualdad de condiciones y por fomentar una
característica básica en la sociedad del conocimiento: la capacidad de
discernir. "La ciencia en la calle" es un proyecto de divulgación de
temas científicos explicados directamente por los científicos y las científicas
de la ciudad. Esta iniciativa forma parte de un conjunto de actuaciones que
tienen como objetivo común favorecer el conocimiento y el contacto de los
ciudadanos con la ciencia y la tecnología, así como impulsar la propia
actividad científica en la ciudad. En la
información preparada para la discusión de la Medida de Gobierno en el pleno,
también se resumen algunos datos procedentes de un reciente estudio sobre "Opiniones y actitudes de los ciudadanos
de Barcelona respecto a la ciencia y la tecnología" (que será
presentado íntegramente durante la Semana de la Ciencia). El Ayuntamiento de Barcelona, mediante
la Concejalía de la Ciudad del Conocimiento, promueve un proyecto de
divulgación de temas científicos que, con el título de “La ciencia en la calle”, forma parte de una estrategia para el
impulso de la cultura científica y tecnológica en nuestra ciudad. Se trata de
un ciclo de conferencias que tiene una doble misión: por un lado, ser un punto
de apoyo a la ciudadanía para contribuir a mejorar la cultura científica y a
ampliar su capacidad de decisión ante los nuevos retos que plantean las
ciencias y las tecnologías. Al mismo tiempo, el programa sirve también para
reducir las distancias que a veces se crean entre la comunidad científica y la
“gente de la calle”. Por esta razón, el Ayuntamiento de Barcelona ha pedido a
los científicos y científicas que trabajan en Barcelona que, de forma sencilla
y comprensible, expliquen “qué hacen” en su labor diaria y, lo que aún es más
importante, “por qué lo hacen”. El ciclo “La ciencia en la calle” (del que Biomedia
informa semanalmente en su agenda), forma
parte del conjunto de iniciativas emprendidas en este mandato por el equipo de
gobierno municipal, con el objetivo de impulsar en la ciudad de Barcelona la
investigación y el desarrollo en las áreas de la ciencia, la medicina y la
tecnología. Precisamente, en este sentido, es especialmente significativo que la
creación de la Concejalía de la Ciudad del Conocimiento, en julio de 1999,
coincidiera con un notable despliegue de iniciativas en las cuales ha participado
toda la ciudad de Barcelona. Es necesario destacar la creación de importantes
infraestructuras de investigación, así como la consolidación y el desarrollo de
parques científicos y tecnológicos y otros proyectos. La universidad, la
empresa privada y las diferentes administraciones se han implicado
decididamente con el objetivo de situar a Barcelona como ciudad de referencia en
el seno de la sociedad del conocimiento. La cultura científica en la sociedad
del conocimiento Hoy, en los
inicios del siglo XXI, la sociedad del conocimiento sustituye a la sociedad que
heredamos procedente de la revolución industrial, y estructura una sociedad en
la que el saber constituye el eje central. Por esta razón, los ciudadanos de la
sociedad del conocimiento deben desarrollar, fundamentalmente, la capacidad de
discernimiento, para estar en condiciones de decidir. Saber decidir y saber
escoger son, sin duda, las claves que definen la sociedad del conocimiento. Y
esta capacidad solamente vendrá determinada por la educación individual y
colectiva. Esta
transformación de la sociedad será global, pero es en el ámbito local, en las
ciudades, donde se materializará con mayor fuerza. Richard V. Knight1, experto de gran influencia en el
desarrollo de la economía basada en el conocimiento, estima que este nuevo
modelo de desarrollo urbano necesita ciertas condiciones indispensables. Entre
éstas, que el conocimiento sea definido y percibido como una forma de riqueza,
y que la naturaleza y el papel de los recursos del conocimiento sean
comprendidos y asimilados por el público en general. Por este motivo, ahora más
que nunca, la educación y la formación continuada de la población, se erigen
como un pilar fundamental de esta evolución de la época postindustrial a la
era del conocimiento. Además, las
diferentes administraciones e instituciones han de ser capaces de dirigir la
adaptación de la “cultura del conocimiento”, dado que no toda la población
tiene la misma capacidad de adaptarse a los nuevos modelos y formas de
funcionamiento: el uso de nuevas tecnologías, la comprensión y utilización de los
conocimientos científicos y tecnológicos, las oportunidades que ofrecen las
redes de telecomunicaciones para iniciar nuevas actividades, etc. En cada
revolución que se ha sucedido en la historia, se estima que, desde
que se empiezan a detectar los primeros síntomas de cambio, hasta que éstos se
implantan plenamente en la sociedad, pasa, al menos, una generación. La
administración, por lo tanto, debe mantener una política activa para garantizar
que el proceso se realice respetando la igualdad de oportunidades. Para ello,
es fundamental que sepamos transmitir los valores de la sociedad del
conocimiento que ya poseemos y, en lo posible, promoverlos y mejorarlos. Los
científicos y tecnólogos desempeñan un papel decisivo en esta sociedad y, por ello,
tienen una responsabilidad especial no sólo de llevar a cabo su tarea, sino de
saber explicarla a la sociedad, dado que resulta indispensable que los
ciudadanos y ciudadanas sean capaces de entender y asimilar la rápida
innovación que representa la sociedad del conocimiento. Ésta es la
teoría, pero ¿en qué situación nos encontramos en Europa? “La relación de la
sociedad con la ciencia se encuentra en una fase crítica”, afirma un amplio
informe sobre “Ciencia y sociedad”
elaborado por el Select Committee on
Science and Technology of the House of Lords2
de Gran Bretaña y dado a conocer a mediados de marzo de 2000. Los lores
británicos señalan que existe una crisis de confianza en la ciencia y que
muchos valores son cuestionados, entre otras cosas, porque existe una
reticencia del público hacia la autoridad científica y porque la mayoría de la
información que recibe la ciudadanía una vez superada la escuela está
determinada por la creación de una realidad deformada por los medios de
comunicación, los cuales se señalan como uno de los principales responsables de
la trivialización de los mensajes culturales que se están produciendo. “Además de la imagen negativa de la ciencia
real –afirma el informe- los medios ofrecen un exótico abanico de
material que va más allá de la respetabilidad científica: horóscopos, lo
paranormal y muchas otras cosas, por ejemplo bajo la apariencia de temas de
salud, que tienden a debilitar en la mente del público la validez de una
aproximación racional a los problemas planteados”. Como
podemos observar, estos argumentos del informe, que no son nuevos ni
exclusivos del mundo británico, reflejan una profunda crisis de valores que sin
duda se tiene que englobar en la deriva que padece el sistema informativo. Y no
podemos olvidar que son los medios de comunicación los que, hoy más que nunca,
se han convertido en generadores de la formación continuada y de la cultura de
la ciudadanía. Así lo ha
entendido también, recientemente, la Unión
Europea, ya que en el consejo celebrado en Lisboa en marzo del 2001 los
jefes de Gobierno de los Estados miembro adoptaron el acuerdo de realizar un
programa para el análisis y promoción de la actividad científica y tecnológica
en Europa, dentro del que se ha considerado decisivo el estudio de la situación
de la cultura científico-tecnológica, así como de la percepción que el público
tiene de los avances en este campo del conocimiento. Por este motivo se creó el
mes pasado en Bruselas una Comisión de Expertos3
que tiene como misión establecer un programa de recomendaciones para la
difusión de la cultura científica con la finalidad de aumentar el conocimiento
científico en el ámbito europeo. En una primera fase, tiene que tener preparado
el informe para elevarlo al Consejo Europeo en abril del 2002. Entre estos
expertos, y a iniciativa del Departamento de Ciencia e Investigación de la
Unión Europea, figura un representante del Ayuntamiento de Barcelona. Los datos
obtenidos en el último Ómnibus Municipal, realizado por el Departamento de
Estudios y Evaluación del Instituto Municipal de Informática del Ayuntamiento
de Barcelona, confirman el interés de los ciudadanos de Barcelona por la
ciencia y la tecnología. Según se desprende de estos datos, un 65,2 % de los
consultados se muestra interesado en los avances científicos y tecnológicos y
un 87,2 % se manifiesta de acuerdo con que la Administración Pública apoye la
investigación científica y tecnológica. Por otra
parte, a la pregunta sobre si la investigación contribuye a la mejora de la
calidad de vida de las personas, un 93,4 % de los consultados responde
positivamente en el caso de la investigación médica; un 85,9 % en el de las
tecnologías de la información y la comunicación; un 84,5 % en el caso de la
energía solar, mientras que es del 83,7 % en el caso de la informática. Sectores como el de la
biotecnología o la exploración del espacio también obtienen respuestas
positivas, aunque con porcentajes menores (59,7% y 53,1%, respectivamente). Los únicos
sectores de la investigación que obtienen una valoración negativa –con relación
a su contribución a la calidad de vida– son el de la investigación científica
militar y el de la energía nuclear (sólo un 26,7% y un 34,3% de los encuestados
responden positivamente a esta pregunta, respectivamente). Es decir, en general
la ciudadanía de Barcelona está interesada en temas científicos y tecnológicos. De este
estudio resulta también que los ciudadanos se informan de los avances
científicos y tecnológicos a través de los medios de comunicación. El ciclo “La Ciencia en la Calle” da
respuesta a este interés de los ciudadanos por la ciencia, abriendo un nuevo
canal de información directa con los científicos e investigadores de la ciudad,
principales productores del nuevo conocimiento. Iniciativas
municipales para el impulso de la cultura científica ciudadana El programa
“La Ciencia en la Calle” ha sido
organizado por la Concejalía de Ciudad del Conocimiento con la colaboración del
Ateneo Barcelonés, la Real Academia de Ciencias y Artes de Barcelona, la
Asociación para el Fomento de la Ciencia y la Associación Catalana de
Comunicación Científica. Además, diferentes medios de comunicación local han
colaborado en la difusión del programa y de los contenidos de las conferencias.
Tal es el caso de La Vanguardia Digital y el Diario
de Barcelona, que mantienen una sección dedicada al ciclo con el texto
completo de las conferencias. O el de BTV (Barcelona Televisión),
televisión pública de la ciudad, que está emitiendo semanalmente la conferencia
de forma íntegra y ha dedicado noches temáticas a diferentes temas
desarrollados durante el ciclo. Las universidades públicas, los hospitales, las
escuelas y los centros de investigación de la ciudad de Barcelona también han
colaborado de forma muy activa en la difusión del programa. Unas 2500
personas han acudido hasta ahora al Ateneo para escuchar las conferencias, que
se realizan todos los martes. En el caso de las retransmisiones en diferido por
BTV, algunas conferencias han tenido audiencias de 7000 personas, superando
las expectativas debido al difícil horario de emisión (a partir de las 12 de la
noche). A estas cifras tenemos que añadir las “visitas” a la página Web de La Vanguardia Digital y el Diari de Barcelona. El balance
ha sido altamente positivo. Por esto “La
ciencia en la calle” continuará el año que viene en los distritos, para
acercar más el mundo científico a nuestros ciudadanos y ciudadanas. Por último,
es importante destacar que el ciclo “La
ciencia en la calle” no es una iniciativa aislada, sino que forma parte de
un programa global de este equipo de gobierno. Entre las
actuaciones que se han puesto en marcha con el objetivo de impulsar la cultura
científica ciudadana destacan la reciente reinauguración del Planetario Municipal
del Centro de Recursos del Espacio de Barcelona, en el Distrito de
Horta-Guinardó, por iniciativa de la Comisión de Educación y Cultura; o los
ciclos de conferencias “Genética y
Ciudad” e “Internet y Ciudad”, así
como la próxima inauguración, coincidiendo con la Semana Europea de la Ciencia,
de “La ciencia en el bolsillo”,
exposición basada en billetes de curso corriente que contienen motivos y
personajes científicos, procedentes de diversos países, y que sirven para
explicar algunos hitos y retos de la ciencia y la tecnología. Barcelona
tiene que ser una ciudad educada y con ideas y por tanto con ciudadanos y
ciudadanas con capacidad de escoger, espíritu crítico y preparados para ser
protagonistas de la ciudad y de la sociedad del conocimiento. 1 Richard V.Knight, Richard V.Knight y Gary
Gappert, editores, Cities in a Global Society, Sage
Publications, octubre de 1989. Series:
Urban Affairs Annual Reviews, Volumen 35. Colección de ensayos centrados en la redefinición de la
globalidad como fenómeno, con la aportación de las iniciativas de las ciudades
en el entorno de la globalización. http://www.sagepub.com 2 Comité Selecto de Ciencia y Tecnología de la
Cámara de los Lores del Reino Unido. La mayoría de los trabajos del Comité
Selecto se realizan a través de dos subcomités, los cuales se reúnen dos veces
a la semana. Sus informes destacan aspectos concretos de materias científicas
sobre los cuales se hace una llamada al Parlamento para que éste formule
iniciativas. Los subcomités están formados por expertos para sus consultas. Los
informes han influido en la política del Gobierno en cuestiones como la
Regulación de la Industria Biotecnológica. También han sugerido que el Gobierno
realice cambios importantes en el marco de regulación de las telecomunicaciones
y los medios en Gran Bretaña. http://www.parliament.the-stationery-office.co.uk/pa/ld199697/ldinfo/ld16sctk/ld16sctk.htm 3 El concejal de Ciutad del Conocimiento, Vladimir de Semir,
ha sido invitado a integrarse en una nueva comisión de expertos en Cultura y
Percepción Pública de las Ciencias que se ha creado en Bruselas. En el Consejo
Europeo celebrado en Lisboa en marzo de 2001, los jefes de Gobierno de los
estados miembro adoptaron el acuerdo de poner en marcha un programa de análisis
y promoción de la actividad científica y tecnológica en Europa, el cual
considera decisivo el estudio de la situación de la cultura
científico-tecnológica así como el de la percepción que tiene el público de los
avances en este campo del conocimiento. La comisión de expertos tiene como
misión establecer un programa de recomendaciones para la difusión de la cultura
científica y aumentar el conocimiento en el ámbito europeo. En una primera
fase, la comisión presentará un informe el próximo mes de abril de 2002 al
Consejo Europeo. Los otros miembros de la comisión de expertos son: Steve
Miller, de la University College de Londres
y director de la red European
Network of Science Communication Teachers; Paul Caro, miembro de la Academia de Ciencias
de Francia y uno de los fundadores de la Cité de Sciences de
La Villette de París; Vasilis Kouladis, director del Laboratorio de Educación de la Universidad de Patras (Grecia); Walter
Staveloz, director ejecutivo del European Collaborative for Science, Industry and
Technology Exhibitions (ECSITE) y Rosalia Vargas, directora de la Agencia Nacional para la
Cultura Científica y Tecnológica (Portugal). Más
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