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Un estudio de la Comisión Europea revela que también en el mundo científico las mujeres sufren una situación de discriminación laboral

Raimundo Roberts 7/06/02

Biomedia (Barcelona). Las estudiantes europeas suelen ser mayoría en las carreras de pregrado y hasta en los estudios de tercer ciclo, pero sólo una mínima parte de ellas logra alcanzar cargos de importancia dentro de una carrera científica y las que lo logran tienen una carrera laboral más lenta que la de sus colegas hombres. Esto es lo que revela la encuesta del Grupo de Helsinki sobre Mujeres y Ciencia realizada en treinta naciones europeas y publicada por la Comisión Europea.

Este documento, llamado «Políticas  nacionales sobre ciencia y mujer en Europa» es el primero que entrega información sobre la situación de la mujer en el espectro científico de Europa, y la discriminación por sexos que sufren las mujeres es la primera de sus conclusiones.

La investigación, presentada en Madrid el pasado 5 de junio en un seminario organizado por la Comisión y la Presidencia española de la Unión Europea, se enmarca en las acciones de la Comisión Europea dentro del plan de acción Ciencia y mujeres – Movilizando a las mujeres a enriquecer la Investigación Europea para promover la igualdad de género en el campo científico.

En 1999, el Consejo de Ministros de Investigación y Ciencia, adoptó una resolución sobre mujeres y ciencia, invitando a los países miembros (los quince Estados miembros y quince países asociados al V Programa Marco de Investigación de la Unión) a entablar un diálogo, para buscar mejores políticas en esta área.

El trabajo del Grupo de Helsinki busca cumplir con este plan de acción, haciendo visible el problema de la segregación por sexos en el campo científico. El documento da una visión de todas las medidas y políticas elaboradas e implementadas a escala local, regional, nacional y europea, para promover el debate, la diseminación y el intercambio de información en este campo.

Cuenta, a grandes rasgos, con dos secciones: una donde se realiza un informe de cada país (de la situación actual y de las medidas tendientes a mejorar la situación de la mujer en la ciencia) y otra en que se expresan los resultados estadísticos sobre la relación entre hombres y mujeres en la ciencia.

En la mayoría de los casos, la cantidad de mujeres en carreras científicas muestra una curva descendente, desde el inicio de los estudios (donde suelen ser más que los hombres) hasta los cargos de profesor asociado, o titular, donde la proporción es siempre mayor en hombres. Lo sorprendente es que se repite en todos los países de Europa. Esta situación es descrita por los investigadores como una «cañería rota», donde las mujeres van desapareciendo de las carreras científicas de forma desproporcionada y constante.

En España, la situación es similar a la de toda Europa. Por ejemplo, en 1999, de las mujeres que trabajaban en ciencia en nuestro país, menos del 25% eran profesoras titulares, mientras que más del 50% de los estudiantes de carreras científicas eran mujeres, y cerca del 60% habían estudiado un máster o similar.

Para corregir esta situación, muchos Estados miembros y países asociados han lanzado programas de acción para sostener la participación de la mujer en la ciencia. Las acciones van desde el apoyo y el impulso de iniciativas locales hasta la introducción de políticas de igualdad de género.

El perfil español plasmado en el informe indica como positivas las medidas legales realizadas en los últimos 10 años para facilitar el desarrollo de carreras profesionales en mujeres, enfocadas, en especial, al campo de la educación y de la jurisprudencia laboral. Estas medidas se han basado en el principio de igualdad de todos los ciudadanos y en la obligación de los poderes públicos de promover condiciones apropiadas para facilitar la participación real de las mujeres y prevenir la discriminación, con una especial referencia a la discriminación de género. Aunque el informe remarca que los cambios no son suficientes.

El informe indica además, con relación a todos los encuestados, que «existe gran diversidad entre países en lo que se refiere a la infraestructura científica, las medidas en materia de igualdad y la atmósfera que acoge a las mujeres que tratan de seguir una carrera científica. Entre los factores comunes figuran la presencia no equilibrada de ambos sexos entre quienes adoptan decisiones sobre política científica y entre quienes determinan qué constituye la ciencia "correcta"». 

Además, según el grupo de Helsinki «muchos países han establecido medidas positivas a favor de las mujeres en la ciencia. Entre ellas figuran el apoyo a las redes de mujeres de ciencia, el fomento del desarrollo de regímenes de mentoría y modelos de rol y, en algunos casos, la fijación de objetivos y cuotas. En algunos países se ha experimentado con la reserva de cátedras, fondos para investigación y premios para las mujeres científicas».

En este sentido, los países nórdicos son los que más han avanzado en el tema de la integración y tal como se indica en el informe, «han utilizado un enfoque integrado con respecto a la igualdad entre los sexos en todos los ámbitos». La mayor parte de los países europeos se encuentran en una posición menos favorable, «no obstante, utilizan cuando menos, algunas herramientas de integración de la dimensión de género para facilitar la incorporación de la igualdad entre los sexos a los sistemas y estructuras de la ciencia y de las carreras científicas».

El grupo destaca, entre las herramientas utilizadas por los gobiernos, los avances en el campo legislativo. «Algunos países cuentan con legislación que garantiza una participación equilibrada de ambos sexos en organismos públicos tales como los comités de financiación. Otros insisten además en mantener el equilibrio en los comités académicos y científicos de las universidades e institutos de investigación».

Para la realización de este estudio, los investigadores han utilizado un sistema estadístico considerado como «otra herramienta de integración del género. Los perfiles estadísticos nacionales de los miembros del Grupo de Helsinki representan importantes fuentes de datos sobre la posición de la mujer en la ciencia en los 30 países».

El Grupo de Helsinki insiste en la necesidad de realizar debates y estudios sobre el problema del género, para «entender mejor la complejidad y la sutileza de la discriminación directa, pero sobre todo indirecta e institucional. Muchos países informan de la existencia de apoyos a los estudios de género encaminados a mejorar los conocimientos sobre el papel de los sexos en la ciencia y en la excelencia científica. Gracias a ello se ha tomado más conciencia del uso del clientelismo y del nepotismo en los procedimientos de selección, de la construcción social de la "excelencia científica" y de los mecanismos de exclusión utilizados por los organismos científicos de élite».

Entre otras propuestas para mejorar la situación, el Grupo de Helsinki hace referencia a medidas de integración de género, tales como «la consideración en la gestión de recursos humanos en la ciencia o la modernización de dicha gestión. Esto se consigue mediante la transparencia en los procesos de selección y promoción del personal, la sensibilización y la formación en igualdad».

También se hace referencia a otro problema difícil de solucionar por parte de las sociedades occidentales y de las europeas en particular: la relación entre vida privada y vida profesional de la mujer. En este sentido, plantea que se deben idear «medidas encaminadas a facilitar el equilibrio entre la vida laboral y la privada», que «resultan también de gran importancia para la integración de género», y plantea que «entre las medidas conocidas figuran “las políticas de empleo tendentes a facilitar un equilibrio razonable entre la vida laboral y la privada y los programas para mujeres que se reintegran a la carrera científica tras pasar cierto tiempo en el hogar ocupándose de los hijos».

En el seminario se presentaron las acciones a las que se comprometerá la Unión Europea y se promovió el debate acerca de la situación actual de la mujer en investigación (pública y privada), así como las iniciativas futuras y proyectos venideros, tales como una plataforma de redes de mujeres de ciencia.

Más información en la red:
Grupo de Helsinki sobre Mujeres y Ciencia: http://www.cordis.lu/improving/women/helsinki.htm
Informe completo de la Comisión Europea «Políticas  nacionales sobre ciencia y mujer en Europa»: http://www.cordis.lu/improving/women/policies.htm

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