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| Portada | Dossier | Búsqueda | Agenda | Enlaces | Créditos | Suscripciones Un estudio de la Comisión Europea revela que también en el mundo científico las mujeres sufren una situación de discriminación laboral
Biomedia (Barcelona). Las estudiantes europeas suelen ser mayoría en las
carreras de pregrado y hasta en los estudios de tercer ciclo, pero sólo una
mínima parte de ellas logra alcanzar cargos de importancia dentro de una
carrera científica y las que lo logran tienen una carrera laboral más lenta que
la de sus colegas hombres. Esto es lo que revela la encuesta del Grupo de Helsinki
sobre Mujeres y Ciencia realizada en treinta naciones europeas y publicada
por la Comisión Europea. Este documento, llamado
«Políticas nacionales sobre ciencia y
mujer en Europa» es el primero que entrega información sobre la situación de la
mujer en el espectro científico de Europa, y la discriminación por sexos que
sufren las mujeres es la primera de sus conclusiones. La investigación, presentada
en Madrid el pasado 5 de junio en un seminario organizado por la Comisión y la
Presidencia española de la Unión Europea, se enmarca en las acciones de la
Comisión Europea dentro del plan de acción Ciencia
y mujeres – Movilizando a las mujeres a enriquecer la Investigación Europea
para promover la igualdad de género en el campo científico. En 1999, el Consejo de
Ministros de Investigación y Ciencia, adoptó una resolución sobre mujeres y
ciencia, invitando a los países miembros (los quince Estados miembros y quince
países asociados al V Programa Marco de Investigación de la Unión) a entablar
un diálogo, para buscar mejores políticas en esta área. El trabajo del Grupo de
Helsinki busca cumplir con este plan de acción, haciendo visible el problema de
la segregación por sexos en el campo científico. El documento da una visión de
todas las medidas y políticas elaboradas e implementadas a escala local,
regional, nacional y europea, para promover el debate, la diseminación y el
intercambio de información en este campo. Cuenta, a grandes rasgos, con
dos secciones: una donde se realiza un informe de cada país (de la situación
actual y de las medidas tendientes a mejorar la situación de la mujer en la
ciencia) y otra en que se expresan los resultados estadísticos sobre la
relación entre hombres y mujeres en la ciencia. En la mayoría de los casos,
la cantidad de mujeres en carreras científicas muestra una curva descendente,
desde el inicio de los estudios (donde suelen ser más que los hombres) hasta
los cargos de profesor asociado, o titular, donde la proporción es siempre
mayor en hombres. Lo sorprendente es que se repite en todos los países de
Europa. Esta situación es descrita por los investigadores como una «cañería
rota», donde las mujeres van desapareciendo de las carreras científicas de
forma desproporcionada y constante. En España, la situación es
similar a la de toda Europa. Por ejemplo, en 1999, de las mujeres que
trabajaban en ciencia en nuestro país, menos del 25% eran profesoras titulares,
mientras que más del 50% de los estudiantes de carreras científicas eran
mujeres, y cerca del 60% habían estudiado un máster o similar. Para corregir esta situación,
muchos Estados miembros y países asociados han lanzado programas de acción para
sostener la participación de la mujer en la ciencia. Las acciones van desde el
apoyo y el impulso de iniciativas locales hasta la introducción de políticas de
igualdad de género. El perfil español plasmado en
el informe indica como positivas las medidas legales realizadas en los últimos
10 años para facilitar el desarrollo de carreras profesionales en mujeres,
enfocadas, en especial, al campo de la educación y de la jurisprudencia
laboral. Estas medidas se han basado en el principio de igualdad de todos los
ciudadanos y en la obligación de los poderes públicos de promover condiciones
apropiadas para facilitar la participación real de las mujeres y prevenir la
discriminación, con una especial referencia a la discriminación de género.
Aunque el informe remarca que los cambios no son suficientes. El informe indica además, con
relación a todos los encuestados, que «existe gran diversidad entre países en
lo que se refiere a la infraestructura científica, las medidas en materia de
igualdad y la atmósfera que acoge a las mujeres que tratan de seguir una
carrera científica. Entre los factores comunes figuran la presencia no
equilibrada de ambos sexos entre quienes adoptan decisiones sobre política
científica y entre quienes determinan qué constituye la ciencia
"correcta"». Además, según el grupo de
Helsinki «muchos países han establecido medidas positivas a favor de las
mujeres en la ciencia. Entre ellas figuran el apoyo a las redes de mujeres de
ciencia, el fomento del desarrollo de regímenes de mentoría y modelos de rol y,
en algunos casos, la fijación de objetivos y cuotas. En algunos países se ha
experimentado con la reserva de cátedras, fondos para investigación y premios
para las mujeres científicas». En este sentido, los países
nórdicos son los que más han avanzado en el tema de la integración y tal como
se indica en el informe, «han utilizado un enfoque integrado con respecto a la
igualdad entre los sexos en todos los ámbitos». La mayor parte de los países
europeos se encuentran en una posición menos favorable, «no obstante, utilizan
cuando menos, algunas herramientas de integración de la dimensión de género
para facilitar la incorporación de la igualdad entre los sexos a los sistemas y
estructuras de la ciencia y de las carreras científicas». El grupo destaca, entre las
herramientas utilizadas por los gobiernos, los avances en el campo legislativo.
«Algunos países cuentan con legislación que garantiza una participación
equilibrada de ambos sexos en organismos públicos tales como los comités de
financiación. Otros insisten además en mantener el equilibrio en los comités
académicos y científicos de las universidades e institutos de investigación». Para la realización de este
estudio, los investigadores han utilizado un sistema estadístico considerado
como «otra herramienta de integración del género. Los perfiles estadísticos
nacionales de los miembros del Grupo de Helsinki representan importantes
fuentes de datos sobre la posición de la mujer en la ciencia en los 30 países».
El Grupo de Helsinki insiste
en la necesidad de realizar debates y estudios sobre el problema del género,
para «entender mejor la complejidad y la sutileza de la discriminación directa,
pero sobre todo indirecta e institucional. Muchos países informan de la existencia
de apoyos a los estudios de género encaminados a mejorar los conocimientos
sobre el papel de los sexos en la ciencia y en la excelencia científica.
Gracias a ello se ha tomado más conciencia del uso del clientelismo y del
nepotismo en los procedimientos de selección, de la construcción social de la
"excelencia científica" y de los mecanismos de exclusión utilizados
por los organismos científicos de élite». Entre otras propuestas para
mejorar la situación, el Grupo de Helsinki hace referencia a medidas de
integración de género, tales como «la consideración en la gestión de recursos
humanos en la ciencia o la modernización de dicha gestión. Esto se consigue
mediante la transparencia en los procesos de selección y promoción del
personal, la sensibilización y la formación en igualdad». También se hace referencia a
otro problema difícil de solucionar por parte de las sociedades occidentales y
de las europeas en particular: la relación entre vida privada y vida
profesional de la mujer. En este sentido, plantea que se deben idear «medidas
encaminadas a facilitar el equilibrio entre la vida laboral y la privada», que
«resultan también de gran importancia para la integración de género», y plantea
que «entre las medidas conocidas figuran “las políticas de empleo tendentes a
facilitar un equilibrio razonable entre la vida laboral y la privada y los
programas para mujeres que se reintegran a la carrera científica tras pasar
cierto tiempo en el hogar ocupándose de los hijos». En el seminario se
presentaron las acciones a las que se comprometerá la Unión Europea y se
promovió el debate acerca de la situación actual de la mujer en investigación
(pública y privada), así como las iniciativas futuras y proyectos venideros,
tales como una plataforma de redes de mujeres de ciencia. Más información en la red: |
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