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El genoma registra nuestra "salida de África"

Carles Lalueza-Fox 15/06/01

Biomedia (Barcelona). La finalización del proyecto Genoma Humano ha permitido conocer no sólo la localización de los genes*, sino también disponer de mapas de marcadores genéticos* (fragmentos de DNA* variables de posición conocida) que pueden utilizarse como puntos de referencia en estudios de genómica*. Los marcadores más simples se denominan SNP* (Single Nucleotide Polymorphisms) y son cambios en un único nucleótido* de la secuencia de DNA; los SNP se hallan dispersos por todo el genoma en una frecuencia de aproximadamente uno cada mil nucleótidos. Algunos de estos SNP pueden analizarse conjuntamente con sus vecinos próximos del mismo cromosoma* para determinar desequilibrios de ligamiento o LD. Decimos que existe desequilibrio de ligamiento* en una región cromosómica cuando hay grupos de marcadores (denominados haplotipos*) que tienden a transmitirse conjuntamente.

En el trabajo publicado en la revista Nature (2001; 411: 199-204), realizado por Eric S. Lander (Cambridge, Massachusetts) y colaboradores, se ha llevado a cabo el primer estudio a gran escala de desequilibrio de ligamiento en el genoma humano mediante SNP; sus conclusiones suponen un nuevo apoyo a la teoría “fuera de África” sobre el origen de los humanos modernos y sugieren que el poblamiento de Europa estuvo asociado a un cuello de botella demográfico.

¿Qué pasó en la población europea durante la última glaciación?

Existen diversos mecanismos genómicos y poblacionales que pueden provocar y mantener desequilibrios de ligamiento en el genoma; por ejemplo, si la selección afecta a un determinado alelo (ya sea seleccionándolo positiva o negativamente) puede “arrastrar” con él a su alelo vecino (lo que se denomina arrastre selectivo). Esta aproximación se ha utilizado ampliamente en genética para localizar genes que estén asociados a enfermedades, mediante el análisis del desequilibrio de ligamiento en familias con casos recurrentes de la enfermedad estudiada. La deriva genética* (fluctuaciones al azar de las frecuencias genéticas asociadas a poblaciones de pequeño tamaño) puede provocar también desequilibrio de ligamiento en la población. En el caso de selección sobre un gen concreto, el desequilibrio de ligamiento es a nivel local (se produce en la región cercana al gen seleccionado); hay que hacer notar que, en el caso de la deriva genética, el desequilibrio de ligamiento se produce, no a nivel local, sino a nivel de todo el genoma.

La explicación más verosímil de los elevados valores de desequilibrio observados en Europa es que la población europea estudiada sufrió un cuello de botella que provocó el desequilibrio de ligamiento y dio lugar a la mayoría de los haplotipos observados actualmente. Como el valor del desequilibrio disminuye por recombinaciones* sucesivas que “disgregan” los haplotipos ancestrales a lo largo de las generaciones, este acontecimiento demográfico tuvo que ser relativamente reciente; los autores lo han fechado por medio de cálculos estadísticos en hace entre 27 000 y 53 000 años.

A continuación, los autores del estudio han analizado los mismos marcadores genómicos en una población nigeriana, y han encontrado en ella niveles notablemente menores de desequilibrio de ligamiento, que se extiende sólo hasta 5 kilobases o menos. Este hallazgo no es sorprendente si se interpreta a la luz de la teoría “fuera de Africa”; según esta hipótesis, la humanidad actual provendría de una población africana que se habría dispersado por todos los continentes hace unos 100 000 años, y habría substituido en el proceso a las poblaciones locales arcaicas, entre ellas los neandertales. Consecuentemente, las poblaciones no africanas actuales constituirían una muestra parcial de la variación genética presente en las poblaciones africanas. Como las poblaciones europeas habrían experimentado un cuello de botella significativo en el poblamiento de Europa, los niveles de desequilibrio de ligamiento observados en sus genomas son más altos que los de los africanos. Precisamente, este cuello de botella podría coincidir con el poblamiento de Europa en el paleolítico superior, hace unos 40 000 años, o con la colonización de Europa del norte, después del último máximo glacial, hace unos 20 000 años.

¿Qué es el desequilibrio de ligamiento?

El equipo de E. Lander ha investigado el valor del desequilibrio de ligamiento en 19 regiones del genoma seleccionadas al azar en una población de origen europeo, analizando SNP progresivamente alejados de las zonas centrales seleccionadas. Los resultados indican que existe un importante desequilibrio de ligamiento (calculado como valor del desequilibrio o D), que se extiende más lejos en los cromosomas de lo que inicialmente se había asumido, siendo detectable en muchos casos hasta las 160 kilobases de distancia.

Para entender el desequilibrio de ligamiento, debemos centrarnos primero en el equilibrio; supongamos la situación en que en un segmento cualquiera de cromosoma tenemos dos marcadores genéticos (por ejemplo, dos SNP), que denominaremos A y B, con dos alelos* cada uno (A1 y A2, y B1 y B2). La frecuencia del alelo A1 es p1, de A2 es p2, de B1 es q1 y de B2 es q2. En los cromosomas de la población podemos esperar encontrar las cuatro combinaciones genéticas posibles de estos alelos, es decir: A1, B1; A1, B2; A2, B1 o A2, B2.

En el equilibrio, la frecuencia de estas combinaciones se calcula a partir del producto de las frecuencias de cada alelo (es decir, la frecuencia de la combinación A1, B1 sería el producto de p1q1, la de A1, B2 sería p1q2, etc.). En el caso ideal de que cada alelo tuviera una frecuencia de 0,5, encontraríamos cada combinación alélica en un 25% de los cromosomas analizados. Lógicamente, la suma de las frecuencias de cada una de las combinaciones posibles debe dar 1.

Pero supongamos ahora que estos genes no se hallan en equilibrio de ligamiento; es decir, que encontramos un “exceso” de algunas combinaciones y una “falta” de otras; por ejemplo, podemos encontrar las combinaciones A1, B1 y A2, B2 en frecuencias más elevadas que las que esperaríamos y A1, B2 y A2, B1 en frecuencias menores. Las combinaciones no al azar de varios alelos que se transmiten juntos o ligados se denominan haplotipos; en nuestro ejemplo, A1, B1 sería un haplotipo.

La magnitud de este desequilibrio de ligamiento (denominado D) es variable entre marcadores genéticos y entre poblaciones, y se calcula a partir de la siguiente fórmula: en el ejemplo anterior, la frecuencia observada de la combinación A1, B1, es el producto de p1q1 más el valor de D (y el equivalente para A2, B2), mientras que la frecuencia de la combinación A1, B2, pasa a ser producto de p1q2 menos el valor de D (y el equivalente para A2, B1). El valor de D puede ir de 1, cuando dos marcadores están tan fuertemente ligados que siempre se transmiten juntos, a 0, cuando no hay desequilibrio de ligamiento. Por otra parte, D disminuye a medida que transcurren las generaciones y se aproxima lentamente hacia el valor 0; en ausencia de ninguna otra fuerza que contrarreste la tendencia, esta disminución es función únicamente del tiempo transcurrido (a más tiempo, más recombinaciones habrán tenido lugar) y de la propia frecuencia de recombinación existente entre los dos marcadores considerados (como más próximos se hallen entre sí, mayor será esta frecuencia). En una región concreta del genoma, el valor de D disminuye también a medida que nos alejamos de los marcadores que están ligados, hasta ser indetectable. Desde un punto de vista del ligamiento, marcadores muy alejados en un mismo cromosoma se comportan a efectos prácticos como si estuvieran en cromosomas diferentes.

* Glosario de Biomedia

Más información en Biomedia:
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Más información en la red:
Eric S. Lander, investigación y equipo:http://web.mit.edu/biology/www/Ar/archives/99lander.html
The Whitehead Institute for Biomedical Research/MIT Center for Genome Research: http://www-genome.wi.mit.edu/

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